“Un ejemplo de trabajo y vocación”: reconoce la Ciudad al médico ad honorem de 91 años

El gobierno de la Capital destacó al doctor Luis Schapira, que sigue yendo todos los días al Hospital Fernández 25 años después de haberse jubilado. "Si un día yo vine al Hospital y no aprendí algo, es un día que no aproveché”, remarcó.
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El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le entregó un reconocimiento al Dr. Luis Schapira por ser “un ejemplo de trabajo y vocación excepcional”. El médico tiene 91 años y continúa yendo a trabajar al Hospital Fernández 25 años después de haberse jubilado.

Soy médico de alma, de corazón. Soy un hombre común, muy trabajador”, explicó Schapira, quien se levanta todas las mañanas para ir a su segundo hogar, el Hospital Fernández. La historia del doctor se viralizó hace un mes en redes sociales como un ejemplo de vocación y humilidad; su biografía fue plasmada por LaNación.

Schapira es un ejemplo de persistencia y vocación desde temprana edad. Nació en un pueblo de Entre Ríos que no tenía luz eléctrica ni agua corriente. Su padre se las ingeniaba vendiendo “de todo” en un “boliche” que tenía. A los 13 años se mudó con su familia a Buenos Aires, donde concluyó sus estudios secundarios en el bachiller Mariano Moreno.

Comenzó sus estudios de Medicina mientras trabajaba en la empresa Prensa y Publicidad, donde grababa artículos en contra del nazismo en plena Segunda Guerra Mundial. Sin dinero para poder pagar sus libros, recorrió sin descanso las bibliotecas públicas, donde pasaba largas horas estudiando la carrera que lo abrazó durante casi toda su vida.

“Si un día yo vine al Hospital y no aprendí algo, es un día que no aproveché”

Su pasión por la carrera que eligió no comenzó hasta su cuarto año de estudio. “Mi real vocación por la medicina fue cuando empecé a ver enfermos”, cuenta Schapira. Bajo el ejemplo de Lucio Sanguinetti, quien fue su primer jefe, el diagnóstico de enfermedades lo cautivó para siempre.

En su largo recorrido como médico, Schapira fomentó el buen trato con los pacientes. “Me di cuenta de que había que tratar al enfermo y no a la enfermedad: vincularme con ellos y buscar la forma de ayudarlos”, explicó a LaNación.

“Lo primero que tiene que ser un médico es ser buena persona”

Luis se casó hace 56 años con Sarita, con quien tuvo mellizos: un médico y un ingeniero. En paralelo a su actividad laboral, Schapira siempre priorizó a su familia, en la que sus nietos son su gran debilidad.  “No hay palabras en el abecedario ni en el léxico español para decir lo que son para mí“, concluyó.