Un contador aficionado al running con la Sputnik V en sus manos: Marcelo Figueiras, el inesperado comodín de las vacunas

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Hace 31 años que Marcelo Figueiras forma parte de Laboratorios Richmond, la industria farmacéutica que se apoderó de las noticias este martes, tras saberse que fabricó 21.000 dosis de Sputnik V y que comenzará la producción masiva en junio.

El ahora presidente de la organización nació el 16 de noviembre de 1963 en la Ciudad de Buenos Aires y en 1989 se egresó como contador público de la UBA. Realizó varios posgrados nacionales e internacionales, entre los que se destacan el Owner/President Management Program, en Harvard Business School y el Programa de Alta Dirección dictado por el IAE y la Universidad Austral. 

El hombre de 57 años está casado desde el 2013 con la ex senadora del PJ, María Laura Leguizamón y es padre de siete hijos: Alfonso, Tainá, Nadia, Natalia, Ivana y las gemelas María y Gabriela.

La actividad empresarial de Figueiras se concentra principalmente en la industria farmacéutica donde es el propietario mayor con el 38,5% de las acciones de Richmond. Además, participa en emprendimientos del rubro bancario y de seguros. En relación a eso, fue dueño de una participación en el banco Finansur, que luego vendió al empresario Cristóbal López. También participó en el rubro de medios, como accionista del diario Crítica, fundado por Jorge Lanata.

Para Figueiras no todo es trabajo y negocios; destina parte de su tiempo libre al entrenamiento para competencias de alto rendimiento deportivo. En ese sentido, ha participado en numerosas maratones en distintas ciudades del mundo: Nueva York, París, Londres, Buenos Aires y Berlín, entre otras. No solo se focaliza en el running, sino que su pasión deportiva se extiende al fútbol. En su página web personal se define como “hincha y simpatizante del Club Atlético River Plate”.

Hace unos meses, el CEO farmacéutico había asegurado que el sector estaba “en condiciones” de garantizar el abastecimiento de medicamentos en todos los rincones del país, todo el tiempo que dure la crisis sanitaria provocada por el Covid-19.

Orgullo y emoción: los sentimientos de Figueiras

“Hay equipo, pasión, mucho trabajo, emoción y ganas en el Gamaleya Nacional Institute of Epidemiology and Microbiology”, escribió en Twitter Figueiras, que se encuentra en Rusia junto a su equipo de trabajo. Allí están supervisando las pruebas sobre las 21.000 dosis de vacunas fabricadas en Argentina y cerrará los detalles del método de trabajo para la producción en Richmond. El empresario ya había estado en Moscú a principios de año para firmar el acuerdo que le permitía a la Argentina fabricar las primeras dosis de Sputnik V.

“Laboratorios Richmond se enorgullece del apoyo de RDIF y del hecho de que el Fondo recurra a nuestra base científica y tecnológica para producir la vacuna Sputnik V en Argentina. Nuestra empresa hará todo lo posible para garantizar que la vacuna esté disponible lo antes posible para Argentina y para toda la región de América Latina”, declaró Figueiras en un comunicado oficial difundido este martes por el Fondo Ruso de Inversión Directa.

La visita de Alberto 

El 4 de febrero, el presidente Alberto Fernández visitó la planta de Richmond en el municipio bonaerense de Pilar, en donde la firma proyectó una inversión de 80 millones de dólares para los próximos cinco años. En esa misma recorrida, Alberto recibió el agradecimiento por parte de Figueiras por “todo el trabajo que hizo” en cuanto a las medidas que adoptó durante la pandemia y le aclaró que su empresa busca “generar trabajo y riqueza para lograr un país más justo”.

El 26 de febrero se había dado a conocer que la firma de Figueiras produciría la vacuna Sputnik V en la Argentina. Ese hecho hizo que la acción de la empresa subiera un 32%. El empresario firmó un memorándum de entendimiento con la Sociedad Gestora del Fondo Ruso de Inversión Directa quien representa al Instituto Gamaleya. El objetivo de ese acuerdo era que Richmond desarrolle la vacuna en el país.

En aquel entonces, Figueiras había asegurado: “Invertiremos una suma superior a los 60 millones de dólares para que en el plazo de un año se estén produciendo las vacunas en Argentina”. Hoy, esto que era un plan a mediano plazo, se hizo realidad y en junio tendremos las primeras vacunas hechas en Argentina.