Sufre Menéndez la negativa del “club de los gobernadores” por una foto con Cristina

El presidente del PJ bonaerense tiene una misión difícil: tiene que equilibrar entre los caciques que quieren dejar atrás a la ex presidenta y el kirchnerismo que viene de perder las elecciones pero con un 36,25%, un porcentaje para nada despreciable.
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El plan de seducción que montó el flamante presidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, el intendente de Merlo Gustavo Menéndez, parece bastante utópico. Tras la reunión con el ex diputado del Frente Renovador, Sergio Massa, en su lista llegó el turno de los gobernadores: con el factor de la ex presidenta Cristina Fernández Kirchner en la mochila, tantea posiciones con los gobernadores para buscar una reunificación de cara al 2019. Hasta ahora, según la mayoría, CFK es el límite.

En el club de los gobernadores del PJ sobrevuelan dos alas: los que salen espantados cada vez que se baraja la idea de un encuentro con la ex presidenta y los que, a modo de tender algún tipo de puente con el kirchnerismo sin quedar tan expuestos, proponen ir a una gran PASO de cara al 2019. Para algunos es más fuerte la oposición al gobierno de Macri que el rechazo a CFK. Para otros, es a la inversa.

Menéndez desplegó con los gobernadores el mismo plan de seducción que utilizó con Massa: ir en pos de la “unidad” para volver a gobernar en el 2019. Para eso ya habló con varios caciques. Entre fin de año y los primeros días de enero ya habló con Juan Manuel Urtubey (Salta), Rosana Bertone (Tierra del Fuego) y Sergio Uñac (San Juan). También sumó a la lista al formoseño Gildo Insfrán, quien agitó la posibilidad de la comunión de todas las “tribus peronistas” en una misma boleta, incluida Cristina. Sobrevoló en los más optimistas la idea de una cumbre entre la ex mandataria y el ex alcalde de Tigre, quien atraviesa una etapa algo devaluada tras la derrota de octubre. Nada de eso ocurrirá, al menos por ahora. 

El primero que se desmarcó fue Massa a través de su círculo. Luego llegó el turno de Urtubey y de Schiaretti; ambos rechazan contundentemente la posibilidad de tener a CFK al lado. Junto con el líder del peronismo en el Senado, Miguel Ángel Pichetto, encarnan el ala más dura de oposición al kirchnerismo. Ayer lo graficó -de nuevo- en diálogo con Infobae: “Habría que analizar un poco qué significa ser opositor y hacer un análisis. Gianni Vattimo habla de oposición de bloqueo, que es la que le impide todo al que gobierna; y la otra es una oposición constructiva, de alternancia, democrática, de construcción de ideas. A mi me parece que la sociedad está más en la idea de que el peronismo exprese esta segunda opción, no la de bloqueo”.

No obstante, en el fondo Pichetto es otro adepto de confluir en una gran PASO con todas las ramas del panperonismo. “Si el peronismo va junto evita que Cambiemos gane en primera vuelta. El balotaje, después, es una lotería”, le aseguró a Clarín un armador provincial. El 36,25% que cosechó CFK en las últimas elecciones no es un número para despreciar. En el peronismo lo saben.

Otros gobernadores que miran con cierto recelo una posible foto con CFK son Gustavo Bordet (Entre Ríos), Domingo Peppo (Chaco) y Sergio Casas (La Rioja). No son pocos los que sostienen que sus enconos con la ex jefa de Estado vienen de padecerlas listas kirchneristas en sus bastiones.

Otro factor viene atado a la propia supervivencia de cada gobernador. En varios casos, (Uñac, Peppo y Manzur, por citar a algunos) luchan por romper con sus propios padrinos políticos (sus antecesores) y extender su vida en el sillón provincial.

En el kirchnerismo no ven con desagrado una gran interna de cara al 2019. Simplemente porque confían en ser la facción con mayor legitimidad popular. Sin embargo, varias cosas cambiaron desde que el kirchnerismo dejó el poder en diciembre del 2015: sin la caja y con la derrota de Cristina en octubre (ante un candidato atípico como el ex ministro de Educación, Esteban Bullrich), configuran un panorama complejo.