Star Wars: cumplir con su destino

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Vamos directo al grano: Star Wars, los Últimos Jedi es una de las mejores películas de la saga. Casi empata con El Imperio Contraataca, y está a la altura de Rogue One (la primera de las Historias de Star Wars).

Lejos, pero muy lejos, del ejercicio nostálgico que fue El Despertar de la Fuerza, y más cerca de una película de autor dentro de una mega super producción, Rian Johnson hace de episodio VIII una película emotiva, épica y con las dosis necesarias de humor que nos da una versión distinta de los nuevos personajes de esta historia. Los fans pueden quedarse tranquilos con que todo lo nuevo que se viene en este universo está en manos de este señor.

¿Dónde nos quedamos con Episodio VII? Rey finalmente se encuentra con Luke Skywalker y busca convencerlo para que ayude a los rebeldes, ya que su vuelta funcionaría como “una nueva esperanza” frente a la eterna lucha contra contra La Primera Orden. Mientras que en otro rincón de la galaxia, la General Leia Organa continúa al frente de la resistencia junto al cada vez más protagonista, Poe Dameron.

The Last Jedi da respuestas a todas las teorías que despertó la fuerza en la película anterior. El guión, si bien es un poco lento al principio, está escrito de tal manera que, al final, te lleva a abrazarte con el primero que tenés al lado, como si fuera el festejo de un gol en la final de un Mundial.

Aunque es la película más extensa de la saga, ese tiempo es necesario para entender los sucesos y las reacciones de los personajes. Rey acepta su lugar como heroína de esta nueva etapa, aunque el verdadero protagonista es Kylo Ren, sus cambios y decisiones marcan el tiempo de esta película, y le da forma a lo que sigue.

Y, si nos quejamos de que en Force Awakens, Luke no dijo una sola palabra, esta es su película: regresa como un personaje oscuro y conflictuado, para terminar [SPOILER ALERT] siendo el maestro Jedi que todos soñamos ver.

Uno de los grandes aciertos de Disney es recuperar el espíritu de la saga original; si bien es ciencia ficción y ocurre en diferentes planetas o galaxias, nunca deja de sentirse real. La belleza con la que está filmada la batalla final es el mejor ejemplo de eso.

Uno de los grandes aciertos de Disney es recuperar el espíritu de la saga original.

Después del fiasco de las precuelas, a nivel guión, actuación, y sin dudas, efectos, donde todo parece pasar dentro de una pantalla verde, en Los Últimos Jedi y El Despertar de la Fuerza la combinación de imágenes generadas en computadora y muñecos o robots más artesanales logra un escenario perfecto para esta nueva trilogía.

Párrafo aparte para nuestra Princesa. Carrie Fisher murió días después de haber filmado todas sus escenas para esta película y es inevitable sentir que cada frame en el que aparece es un homenaje. Si venís con las defensas bajas, es muy probable que termines llorando un poco y le grites un par de “te amo” a la pantalla. Después de sacarse el título de Princesa para convertirse en General, adquiere directamente el estatus de Diosa, o ser superior a la que la fuerza va a acompañar por siempre.

En resumen, Star Wars: Los Últimos Jedi cumple con su destino: es una mezcla de euforia, emoción, tristeza y euforia, nuevamente. Ahora, sólo queda calmar la ansiedad hasta Episodio 9, pero por suerte dos años pasan rápido.