Sin ventas ni crédito: cierra Saturno-Lucaioli sus 30 locales y se suma a las empresas en crisis

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La cadena de electrodomésticos Lucaioli-Saturno Hogar anunció el cierre definitivo de sus treinta locales en todo el país y el despido de sus 500 empleados debido a caída del consumo en la economía argentina. Fundada hace 58 años y con base de operaciones en Bahía Blanca, la empresa tiene sedes en siete provincias argentinas.

El principal modo de venta de Lucaioli-Saturno Hogar era a través de micro créditos brindados a las familias para acceder a electrodomésticos. Las altas tasas de interés del contexto económico actual, superiores al 60% anual no permitieron que la compañía pudiese ofrecer créditos para estimular la demanda, por lo que, sin la capacidad de dar financiación a sus clientes, la empresa se ve obligada a cerrar las puertas.

Sus más de 30 locales distribuidos en Buenos Aires, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego. La  cadena llegó a liderar las ventas en el interior provincial porque ofrecía planes de pago y financiación más convenientes que sus competidores, pero en el último año y medio cayó en una debacle de la que no pudo salir. Las ventas online también fueron un elemento que viene golpeando a este tipo de empresas en los últimos años.

“Esta decisión obedece a dificultades económicas y financieras de la compañía para afrontar el pago de las obligaciones, principalmente el salario de los trabajadores; en un contexto de caída de actividad del país en general y del rubro en particular”, dijo la firma en un comunicado.

Según consigna el diario Ámbito Financiero informó, los números de la firma son al menos alarmantes: en el caso de la razón social Saturno Hogar, que cuenta desde febrero del año pasado con la apertura del concurso de acreedores, muestra una deuda bancaria de poco más de 11,4 millones de pesos.

Ya son numerosas las empresas que han sufrido embates por la recesión económica. Algunas compañías despidieron personal y otras optaron por suspenderlo, disminuyendo una parte de los salarios. La imposibilidad de conseguir créditos hacen que las empresas no puedan pedir créditos para sobrevivir a la caída de las ventas.

Según surge de un estudio del Centro de Economía Política Argentina -CEPA-, de las 63 empresas más grandes que operan en el mercado nacional, 13 mostraron problemas para sostener el empleo entre 2018 y 2019, 10 cancelaron inversiones y nueve de ellas exhibieron inconvenientes financieros. En febrero, el mismo organismo había consignado que sólo en Capital Federal y la provincia de Buenos Aires, entre 2016 y 2018, 246 compañías entraron en procedimientos preventivos de crisis, 805 ingresaron en concurso de acreedores y 2.177 quebraron.

En 2018, las quiebras se incrementaron en un 11% respecto al año anterior, en sintonía con un cóctel que incluyó una devaluación del 100% de la moneda nacional, la inflación más alta desde 1991, iliquidez, tasas altas y falta de crédito. Las estadísticas tienen estrecha relación con la cantidad de cheques rechazados, que el año pasado experimentaron niveles superiores a los vistos en 2002.

El informe privado indica que las empresas más afectadas son las relacionadas al consumo, que mostraron el uso de la capacidad instalada más bajo desde el 2001. Entre ellas, se destaca tambiñen Molino Cañuelas. La compañía líder en producción de harinas, que recientemente recibió un pedido de quiebra por parte del Banco Macro que dirige Jorge Brito, sufre una grave crisis financiera: el déficit que mantiene con más de 30 entidades supera los US$ 1350 millones.