Sin lugar para los débiles: con la traba de Cristina, se prueba Lavagna el traje de candidato

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El economista Roberto Lavagna ya no oculta sus intenciones y se prueba el traje de candidato. Pide que todos los peronistas den pasos al costado y muestra las encuestas para avanzar. Incapaz de entrar al balotaje si no le ceden los votos pero con muchas chances de ganarlo si accede. Ensaya discurso, fórmula y plan económico, dialoga con empresarios, sindicatos y dirigentes políticos. Se saca algunas fotos y evita otras. Cristina Kirchner decide su futuro: primero o tercero cómodo.

Estaba decidido a ser un actor secundario de la política, integrante del equipo económico de un Sergio Massa hundido en la grieta, cuando una encuesta de Sergio Berensztein lo posicionó segundo en imagen positiva, sólo detrás de la espada más afilada del macrismo, María Eugenia Vidal, conquistadora del territorio bonaerense, eterno bastión peronista.

A diferencia de Ed Tom Bell (Tommy Lee Jones), el sheriff de “Sin lugar para los débiles“, el largometraje de los hermanos Joel y Ethan Coen, Lavagna encuentra hoy motivos para abandonar su descanso en Cariló y jugar por nada menos que la silla presidencial de un país cuya economía está en terapia intensiva. A sus 76 años, la oportunidad de un mandato para escribir su nombre en la historia lo seduce.

Con las encuestas de imagen en la mano, avanza con una pregunta ante cada uno de los que se quieren probar el mismo traje que él: ¿Qué tantas ganas tienen de ganar? Los laderos de Cristina Kirchner lo ven, en cambio, como una traba. A modo más de ninguneo que otra cosa, le acercan una propuesta que saben que rechazará: acompañar a la expresidenta, ya sea en la fórmula o en el equipo económico. Menos agradable y más trabajoso que leer un libro en Cariló.

Ante 15 empresarios, Lavagna aseguró que será candidato, según escribió Guillermo Laborda en LPO. El círculo rojo, cuando mira que Macri no levanta en las encuestas, se aferra a un plan B que lo seduce mucho más que el kirchnerismo. Lo mismo sucede con los mercados internacionales, que depositaron fe y dólares en el cambio amarillo y ahora deben esperar a que el FMI cobre 57 mil millones de dólares primero para pedir lo prestado. Todo en el contexto de una economía que no crece, intereses que se acumulan y dólares que se escapan por la fuga de capitales. Un riesgo de default que requiere manos quirúrgicas.

Aunque algunos todavía se le paran en el medio del camino, Lavagna encuentra el camino allanado en Alternativa Federal. Sergio Massa está dispuesto a dejarlo competir para intentar sucederlo en cuatro años. Juan Manuel Urtubey ofrece mayor resistencia, pero las encuestas se encargan de dejarlo afuera.

La periodista Gabriela Pepe sostuvo en LetraP que, en la cumbre en San Juan, en la que Sergio Uñac logró juntar a peronistas de todos los sectores, Lavagna se hizo notar y que, según los participantes de la cumbre, “se movió como un candidato en campaña”. En el evento, el exministro de Economía de Néstor Kirchner evitó la foto del consenso. Primero quiere firmarlo. La traba que encuentra es que Cristina tampoco cede en las encuestas y los casos de corrupción ya no la golpean electoralmente, pero todavía no le alcanza.

Si vio la película de los Coen, Lavagna sabrá que, de decidirse a participar, la tarea no será fácil y el terreno será agreste. Curiosamente, el título original de la película en España es “No es país para viejos” (“No country for old men”, en inglés).