Sica, Faurie y Etchevehere, los principales ganadores del acuerdo entre el Mercosur y la UE

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El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, el canciller Jorge Faurie y el secretario de Agroindustria, Miguel Etchevehere, celebraron (algunos hasta las lágrimas) la conclusión del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.

Es que tras exactamente 20 años de negociaciones, en Bruselas no solo se selló un histórico pacto de asociación estratégica sin precedentes, sino que los funcionaros argentinos se anotaron también un gran triunfo que potencia sus carteras y sus carreras personales.

Desde aquella declaración conjunta de Mauricio Macri con Jair Bolsonaro en Buenos Aires, las negociaciones con el bloque europeo se habían intensificado en el último mes para poder llegar a un acuerdo conjunto. 

Para Faurie, el acuerdo significa un doble logro personal. Primero, porque es el ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina (cuya presidencia pro-tempore del Mercosur lo obligaba a representar al resto de los miembros del bloque) que lideró y supervisó el último y reciente tramo de las negociaciones con Jean-Claude Juncker, el presidente de la Comisión Europea, y su comitiva.

Y, a su vez, el jefe negociador de la Argentina -y el Mercosur- fue Horacio Reyser, el Secretario de Relaciones Económicas Internacionales de su Cancillería. Reyser es un hombre de confianza de Mario Quintana, a quien conoció en su etapa como socio del fondo de inversiones Southern Cross, y suele participar de los partidos de fútbol en la Quinta de Olivos que organiza Macri. 

El acuerdo con la Unión Europea también fortalece a Dante Sica. No por las negociaciones en sí, como a Faurie. Pero el histórico pacto crea un mercado de bienes y servicios de 800 millones de consumidores y casi una cuarta parte del PBI mundial, en un contexto en el que el proteccionismo comercial reina a nivel mundial.

Según informaron en el comunicado conjunto, el pacto Mercosur-UE promueve el comercio al “eliminar los aranceles para el 93% de las exportaciones del Mercosur y otorgar un trato preferencial para casi todo el 7% restante”. Factores fundamentales para potenciar la producción. 

Marisa Bircher, secretaria de Comercio Exterior y funcionaria del riñón del ministro Sica, fue quien elaboró el acuerdo a la par de Reyser. “Tenemos una oportunidad única para ser reconocidos a nivel mundial, promover el comercio internacional, diversificar y aumentar nuestras exportaciones, incrementar las inversiones y crecer económicamente”, explicó.   

 Luis Miguel Etchevehere es, acaso, el principal beneficiado de manera directa. Al ministro devenido en secretario de Agroindustria se le abrió ahora un mercado de grandes volúmenes: por ejemplo, a fines de 2018, la Unión Europea había accedido a importarle 99.000 toneladas de carne de res al Mercosur.  

Las ventajas del acuerdo entre los bloques son, en principio, significativas para el campo y la pesca de los países sudamericanos. De hecho, fue uno de los principales escollos sobre el final de las negociaciones. Dirigentes agrícolas alertaron en la última semana a Juncker, sobre los costos negativos para la producción local.

Por ello, ambos bloques se apresuraron en aclarar que el acuerdo no significa apertura sin contención. El acuerdo “establece mecanismos de salvaguardias bilaterales que permiten suspender temporalmente las preferencias arancelarias o reducirlas en caso de amenaza o daño grave a un sector industrial”.

Documento del acuerdo Mercosur-UE