Separa Mariu su discurso de la Casa Rosada y endurece su postura contra empresarios

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En medio de un mayo complicado para el Gobierno en materia económica y política, las encuestas que mira el oficialismo golpearon el núcleo duro del partido. No sólo la imagen presidencial de Mauricio Macri llegó a un nuevo mínimo desde que se sentó en el sillón de Rivadavia sino que incluso la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, siempre intacta en los sondeos de aprobación, sufrió una pérdida de algunos puntos, más que nada por haber preferido mantenerse en silencio durante la corrida cambiaria que llevó al dólar cerca de los $25.

En los últimos días, Vidal se mostró con la diputada nacional Elisa Carrió, quien acusó a algunos sectores de querer provocar un golpe cambiaria en contra del gobierno de Macri. La gobernadora bonaerense no entona el discurso disruptivo de Carrió, pero también ha sabido alejarse de la línea de libre mercado que proponen algunos de los laderos más acérrimos de Macri. En ese juego, Vidal siempre salió impune de los ajustes.

Sin grandes cambios, la imagen de Vidal sigue siendo la más alta dentro del Gobierno y, sin una oposición ni un candidato que le haga contra, la provincia de Buenos Aires parece tener nombre y apellido hasta 2023. Por ahora, la gestión de la gobernadora pasó de ser considera -para la mayoría de su electorado- de “muy buena” a simplemente “buena”, pero este movimiento no preocupa al ala duranbarbista del oficialismo.

Sin embargo, Vidal decidió apartarse y seguir su propia agenda: este domingo, advirtió que mandó a hacer una investigación para mostrar quiénes son los empresarios que están aumentando los precios que no tienen componentes importados “porque no tienen razón para aumentar”. En ese sentido, atacó públicamente a los “formadores de precios” y, sobre todo, a los que dirigen empresas del rubro alimenticio.

“Yo quiero saber por qué están aumentando y si es lógico o estaba previsto, o si simplemente están aprovechando el aumento del dólar para tener más rentabilidad”

En su campaña, el Gobierno siempre atacó el control de precios que proponían funcionarios como Guillermo Moreno. Según el oficialismo actual, eran medidas apuntadas a mentir con la inflación, ya que la misma se medía en base a precios regulados por el kirchnerismo. Por ahora, Macri no se ha manifestado en contra de los supermercadistas ni los empresarios y, aunque la relación mucha veces se tensa, el oficialismo parece todavía contar con el apoyo del sector que sentó un Presidente en la Casa Rosada.