Sebastián Galiani: “Se vienen buenos años para la Argentina”

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Los números de déficit fiscal de 2015 que divulgó Alberto Fernández en una entrevista derivaron en una discusión vía Twitter con Nicolás Dujovne. El ministro de Hacienda y Finanzas de Macri aseguró que el déficit recibido era superior a 5 puntos del PBI. Para refutar al candidato del Frente de Todos, se basó en los cálculos de Sebastián Galiani, ex viceministro de Hacienda y actual hombre de consulta del Gobierno, quien había consignado que el rojo fiscal consolidado entre Nación, provincia y municipios era de ocho puntos del producto a diciembre de 2015.

En diálogo con ElCanciller.com, el economista que da clases en la Universidad de Maryland y en la Torcuato Di Tella consideró correcta la política monetaria actual y aseguró que Macri será reelecto. Además, manifestó la necesidad de “derrotar al populismo” para crecer sostenidamente en el futuro.


—Estos días se armó un debate intenso en torno al déficit fiscal recibido en 2015. En el medio apareció un artículo suyo compartido por el ministro Dujovne. ¿Considera ventajas o desventajas en torno al déficit primario y el que incluye los intereses de deuda? ¿Cómo calcula usted el punto de partida del gobierno de Macri?

—Por un lado, el déficit primario mide el déficit fiscal antes de intereses. El déficit financiero, incluye también los intereses. El déficit primario se mide en base caja, y los intereses que se incluyen en el déficit financiero, no son los devengados sino los pagados. Como es bien sabido, el kirchnerismo tenía un muerto en cada armario, y, por tanto, para poder comparar las distintas medidas de déficit fiscal en el tiempo hay que armonizarlas. No podemos comparar pan duro con frambuesa. Aún si uno no hace ningún ajuste al déficit financiero de la nación en 2015 este arroja la suma de 5.1%. Asi que pienso que los números a Alberto Fernández se los habrá pasado Moreno. Si uno hace una serie de ajustes que yo creo necesario para entender la herencia fiscal que recibió el presidente Macri, ese número es mayor. Una medida que creemos válida trepa a 6.7%. Ahora bien, debido a que la Nación les devolvió recursos a las provincias, cumpliendo con fallos judiciales y otros acuerdos alcanzados, si uno se focaliza solo en el déficit financiero de la nación, se pierde parte del esfuerzo de ajuste hecho por el gobierno nacional. Por ello también calculamos el déficit consolidado nación-provincias. Este, ajustado, trepaba a 8% del PBI en 2015. Ese mismo déficit, a fin de 2019, estimo que rondara el 4% del PBI. La mitad del déficit heredado. El gobierno del Presidente Macri, entonces, bajo el déficit total en 1 punto por año. Para lograr esto, dado que la carga de intereses se incrementó debido a que hubo que financiar parte de ese enorme déficit heredado con nueva deuda pública, el déficit primario se redujo a 0, esto es, habrá equilibrio fiscal primario. Ello implico una baja del gasto primario consolidado de 6.7% del PBI. Lamentablemente, muchos consultores no hicieron estos ajustes de los números, y se comieron la curva de la inacción fiscal del gobierno. Dudo que ahora cambien su discurso, penosamente.

—¿Qué piensa de la sustentabilidad de las Leliq y de la política monetaria actual? 

El stock de Leliq aún es manejable, pero es muy importante que una vez que pase la incertidumbre electoral las tasas reales en pesos, y especialmente en dólares, se desplomen a valores consistentes con una trayectoria de sostenibilidad de mediano plazo. De todas formas, la tasa real de interés en la Argentina será alta pues aún tenemos por delante el un arduo trabajo de recobrar la credibilidad en su moneda. La política monetaria actual es correcta. Yo no estaba de acuerdo con que las bandas cambiarias crezcan nominalmente, pero el Banco Central corrigió eso en abril de este año. Además, las autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI) finalmente acordaron que, dentro de las bandas cambiarias, la flotación pudiese ser sucia, como corresponde, por lo cual creo que hoy el BCRA tiene una política monetaria adecuada dada la incertidumbre electoral existente.

—Ya que es necesario continuar con el ajuste fiscal para pagar los vencimientos de deuda externa, pero también generar condiciones para la reactivación económica. ¿Qué se deberá hacer para un crecimiento sostenido en la Argentina?

Dado que descuento que el presidente Macri será reelecto, espero que la economía continúe creciendo en 2020. Veremos cómo cierra 2019, pero no me sorprendería si la economía crece 3% el año próximo. Pero la pregunta de fondo es cómo se hace para crecer sostenidamente. La clave está en que crezca la inversión y la productividad. Para ello se necesita innovar, ganar escala de producción, especializarse, y, por, sobre todo, tener un horizonte temporal de largo plazo. Diría que lo más importante es esto último. Necesitamos derrotar al populismo. Juntos por un futuro democrático y desarrollado es el camino. El primer trimestre del 2018 fue muy bueno económicamente debido a que Cambiemos había derrotado al kirchnerimo y se habían pasado importantes reformas fiscales. Ahora hay que hacer lo mismo. Apenas el presidente Macri sea reelecto va a convocar nuevamente, como lo hizo en 2017, a una serie de acuerdos básicos para profundizar las reformas estructurales, bajar la inflación, y dar certidumbre de mediano plazo a los inversores. La escala y la especialización vendrán con la integración inteligente al mundo. Iremos a un superávit primario consistente con un nivel de deuda publica muy inferior al actual. Se vienen buenos años para el país.

—¿Qué errores vio en estos años de gobierno de Macri? 

—Como exfuncionario no me gusta dedicarme a comentar errores. Por otra parte, siempre digo, todos los gobiernos cometen errores. Y muchos supuestos errores no son tales; son errores con el diario del lunes. Pero eso es una tontería. Cualquiera que haya tomado un curso introductorio de teoría de las decisiones sabe que estas se toman con incertidumbre. Y, además, en el caso de un gobierno, con muchas restricciones políticas e institucionales. Ya se ha dicho que pensar que se podía bajar rápidamente la inflación dada la situación heredada fue un error. Pero el Presidente no es un economista y apenas tuvo que rectificar el rumbo lo hizo.