Se entrega Lula ante la policía para enfrentar 12 años de cárcel en Curitiba y sostiene su candidatura

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Tras dos días de tensión, el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se entregó a la policía para empezar a cumplir una pena de 12 años y seis meses de cárcel por corrupción en una causa en la que fue condenado por el juez Sergio Moro, quien lo encontró beneficiario de un apartamento ofrecido por la constructora OAS a cambio de facilidades de contratos en Petrobras.

Luego de que el Tribunal Superior fallara en su contra por 6 votos contra 5 y le negara el hábeas corpus, el ex mandatario de 72 años se atrincheró en el edificio del Sindicato de Metalúrgicos en San Bernardo do Campo, en San Pablo, y desafió a la Justicia al no presentarse antes del plazo establecido a las 17 horas del viernes.

Lula se entregó para empezar a cumplir una pena de 12 años y medio de cárcel por corrupción.

Las arduas negociaciones de sus abogados le permitieron conducir una misa frente a la sede sindical, en memoria de su esposa fallecida el año pasado, a la que asistieron centenares de simpatizantes y en la que ratificó su inocencia y le mandó un mensaje de resistencia al arco político opositor.

Más de 24 horas después de la hora fijada para su entrega, Lula se entregó. Salió a pie del Sindicato de Metalúrgicos, se subió a un vehículo de la Policía Federal que, escoltado por una caravana de otros coches, lo trasladó hacia la sede de la Policía Federal donde lo esperaba un helicóptero que lo llevaría hacia el aeropuerto de Campinhas.

La policía de Curitiba decidió alinear barreras de agentes y de vehículos para mantener separados por unos 30 metros a partidarios y adversarios del ex Presidente brasileño, donde lo esperan para empezar a cumplir su condena, en una celda especial de 15 metros cuadrados, con baño privado.

La política brasileña se vio sacudida por la Operación Lava Jato, cuyo mayor representante es el juez Moro, que descubrió una enorme red de sobornos pagados por grandes empresas de construcción a políticos y partidos de todas las tendencias para obtener contratos con Petrobras.

Lula enfrenta otros seis procesos penales, varios de ellos vinculados a esas investigaciones, y el presidente conservador Michel Temer fue objeto de dos acusaciones por parte de la Fiscalía General; pero ambas fueron bloqueadas por la Cámara de Diputados, donde decenas de legisladores se hayan igualmente en la mira de la justicia.