Schiaretti, Bordet y Perotti: el juego de la boleta corta en el cordón agroindustrial

Van der Kooy los nombró "los tres mosqueteros". Ganaron con voto kirchnerista y antikirchnerista. Con los pagos asegurados, estudian decir "paso" en las elecciones nacionales.
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Debido al principio de autonomía de los gobernadores para elegir las fechas de los comicios en sus respectivos distritos, 14 elecciones provinciales ya se disputaron. Los resultados le arrojaron al Gobierno una pérdida importante de puntos en algunos territorios claves para la batalla nacional, como lo son Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe. Los tres bastiones, cuyos gobernadores serán los peronistas reelectos Juan Schiaretti y Gustavo Bordet y el “retador” Omar Perotti, concentran cerca del 20% del padrón nacional. Al mismo tiempo, en los tres distritos sucedió algo similar: los ganadores concentraron votos kirchneristas y antikirchneristas.

El editorialista Eduardo Van der Kooy refleja este miércoles la pugna entre los tres gobernadores electos, sus respectivos electorales y el Gobierno nacional. Los tres casos no son iguales. Mientras que Perotti debió negociar con el kirchnerismo -que le aportó un caudal cercano al 15% de los votos- para vencer al socialismo santafesino, Schiaretti directamente logró la rendición de Cristina Kirchner, que luego de las experiencias de Río Negro y Neuquén bajó a su candidato.

Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos concentran cerca del 20% del electorado nacional.

Estos tres distritos componen una parte importante del cordón agroindustrial del país y concentran la mitad de los votos de las 14 elecciones que al día de hoy se llevaron a cabo (también son la mitad de los votos que salen de la provincia de Buenos Aires, para comprender la magnitud). Por eso son de singular importancia para el Gobierno nacional que, con ayuda de las muñecas políticas de Rogelio Frigerio y la flamante incorporación Miguel Ángel Pichetto, busca convencer a los tres mandatarios de ir a las elecciones nacionales con boleta corta, despegados del binomio Fernández-Fernández.

Lo más probable es que Schiaretti y Bordet acepten ir con boletas que no sumen para ningún presidente. En el caso de Schiaretti, su electorado (y su provincia en general) es más antikirchnerista que antimacrista. Bordet tiene un voto dividido -cerca del ministro del Interior, que es entrerriano, decían hace unos meses: “¿para qué iríamos a pelearle la gobernación a Bordet si podemos perder y él nos vota todo?”-. Perotti es el caso más complejo, porque en sus bases tiene un músculo kirchnerista que le pide definiciones nacionales.

Al caso, al haber desdoblado, los tres tienen ahora una ventaja importante frente a las fórmulas nacionales: ya no dependen de nadie. Si hay definiciones concretas, las habrá por una imposición de sus bases y no por sus propias voluntades. A estos casos se suman otras provincias, como Río Negro y Neuquén. En ambas gobiernan partidos provinciales que vencieron tanto a candidatos de Cambiemos -radicales- y a kirchneristas duros, como Martín Soria, que intentó nacionalizar la elección con un discurso anti Macri y anti mercado; y Ramón Rioseco, un piquetero de las bases kirchneristas bendecido por la expresidenta.

Para esas provincias también hay una estrategia oficial. Weretilneck, gobernador de Río Negro, ya avisó que irá a los comicios nacionales con boleta corta. Es probable que Gutiérrez, del eterno MPN, haga exactamente lo mismo, pese a que su partido tiene un ADN peronista.