Salida de la deuda a la uruguaya: el análisis de cuatro economistas

Daniel Artana, Claudio Zuchovicki, Marcelo Elizondo y un exministro de Economía nacional analizan la propuesta que evalúa Alberto Fernández para pagarle al FMI.


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Alberto Fernández adelantó que le pedirá al Fondo Monetario Internacional (FMI) extender los plazos para pagar la deuda. Según afirmó el candidato del Frente de Todos, el reperfilamiento anunciado por el Gobierno nacional significa que la Argentina está en default. En este contexto, tanto él como su asesor económico, Matías Kulfas, consideraron una buena opción replicar el modelo que utilizó Uruguay en 2002 para abonar sus pasivos: haciendo crecer, primero, el PBI nacional y, después, cumpliendo con las obligaciones contraídas.

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Daniel Artana, referente de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas -FIEL-, explicó que “la reestructuración uruguaya fue una postergación, por cinco años, de los pagos del capital que vencía, y se pagaron los cupones de intereses de forma regular. Esto, si uno suma los intereses que se pagan al sector privado y a los organismos multilaterales, requeriría para la Argentina pagar U$S 11.000 millones de intereses el año que viene y los siguientes. El Gobierno debería decir, en caso de hacer la propuesta, de dónde va a sacar los 11.000 millones de dólares en los primeros años. Ahí aparecen las dudas“, puntualizó.

“En Uruguay la reestructuración fue muy exitosa porque antes de pagar intereses, el Gobierno puso un fuerte superávit primario de 3% del PBI en el primer año y 4% en el segundo. Bajó rápidamente el Riesgo País y pudo colocar deuda en los mercados. Hubo un esfuerzo importante de mejorar las cuentas fiscales. No digo que no se pueda hacer, pero tiene varios requisitos adicionales“, añadió.

El Gerente de Desarrollo de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Claudio Zuchovicki, señaló que “si solo se estiran los plazos y no hay quita, es un acuerdo muy normal y una buena noticia para los mercados. El tema es que tengas capacidad de pago después. Lo que están diciendo es 'dejame no pagarte, me recupero económicamente y después te puedo pagar'. Si Argentina crece, lo va a poder pagar, si no crece, estaríamos igual“. “Es mejor de esta manera -Uruguay, Ucrania y Portugal tuvieron éxito- que hacer una quita importante de manera unilateral, que no te la acepten y después tengas infinidad de juicios, como le pasó al país en el arreglo anterior, que terminamos arreglando 10 años después pagando un juicio con los holdouts. Los fondos buitre te hacen juicio y te lo ganan, como nos pasó“, recordó.

El director de la consultora CGI, Marcelo Elizondo, consideró que “la ventaja que tuvo la negociación uruguaya es que generó el consenso rápido de los tenedores de bonos, sin modificar el capital. El modelo en ningún momento quiso violentar al mercado. Se consensuaron mejores condiciones y las dos partes renovaron el contrato de manera amigable. Hay que sentarse con los tenedores y negociar de la mejor manera posible. Como modelo y principio orientador está bien”, analizó.

Sin embargo, apuntó que “Uruguay tiene una reputación y una tradición de respeto de instituciones, cumplimiento de la ley, valoración de los derechos de propiedad, que le dio una posición de negociación mucho más fuerte. Argentina no tiene esa reputación, hay una enorme desconfianza de cualquier parte que tenga que negociar. Eso la pone en una situación defensiva, porque hay una suposición de mala fe que no ocurrió con Uruguay“.

Por último, un exministro de Economía -que prefirió mantenerse en reserva-, afirmó que está “seguro de que [Alberto Fernández y su equipo] comprendieron el problema de la dimensión en la que está Argentina”, pero advirtió que “Uruguay se comprometió en un superávit de 4 puntos del producto primario, una cosa extraordinaria. Argentina nunca pensó en una cosa así, no se si son conscientes de lo que están planteando“.