Salida de capitales: alternativas entre la desregulación y el cepo

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En lo que va del año, u$s 14 mil millones de dólares abandonaron el país. Aunque las reservas brutas del Banco Central ascienden a u$s 58 mil millones, las netas no superarían los u$s 15 mil millones. Los activos de la entidad monetaria mermaron más u$s 8 mil millones después de las elecciones primarias. Aunque los economistas advierten que el cepo no está entre las soluciones, se bajaran algunas regulaciones hacia la entrada y salida de capitales de cara al futuro.

El cepo cambiario implementado durante el último gobierno kirchnerista tuvo efectos negativos. El mismo Alberto Fernández lo graficó como una piedra en una puerta giratoria: nadie entra y nadie sale. Sin embargo, por la puerta de la ilegalidad, los dólares se seguían escapando. Un dato que se corroboró luego, en el blanqueo de capitales que impulsó Mauricio Macri, en el que se declararon unos u$s 117 mil millones. “No digo cepo, pero algo hay que hacer”, enfatizó Felipe Solá en un programa televisivo. Sus declaraciones generaron una repercusión negativa entre los analistas e inversores financieros.

Cabe recordar que, desde 2016, la política monetaria argentina viró 180 grados. El Gobierno abrió la puerta a la entrada y salida desregulada de capitales en un mensaje de “apertura al mundo”, eje de gestión de Macri. El cambio provocó un importante ingreso de dólares al país dedicados a inversiones en el sector financiero, algunas de ellas en Lecaps y Letes.

Los movimientos de capitales internacionales especulativos que entran y salen repentinamente son muy perjudiciales para la economía alimentando sus volatilidades e incertidumbres. Por lo tanto, se justifica regular, como hacen países como Chile, la volatilidad de estos flujos financieros y fomentar la entrada de financiamiento de largo plazo”, señala Bernardo Kosacoff, destacado economista y profesor en la Universidad Di Tella.


Bernardo Kosacoff

Martín Tetaz, por su parte, sostiene que existen “controles prudenciales a los capitales que aplican muchos países muy capitalistas y que funcionan muy bien con la inversión extranjera”. “Se trata de regulaciones como la estadía mínima de los capitales, para evitar que los capitales golondrina -de tipo especulativo- salgan todos juntos en un momento de inestabilidad como ocurrió en mayo del 2018. Uno puede poner un tipo de regulación que cada vez que entrás a hacer un plazo fijo o a hacer una colocación financiera, viniendo del exterior, tenés que permanecer un tiempo en esa inversión, por ejemplo seis meses o un año”, explica.

Para Federico Moll, director de EcoLatina, las declaraciones de Solá fueron “bastante ridículas”. El consultor argumenta que el problema está en que la “tasa de interés que reciben los ahorristas no es razonable frente a otras formas de ahorro”, por lo que, lo que se requiere, es que las inversiones en pesos dejen de perder contra el dólar.


Martín Tetaz

Lo que dice Solá está en línea con las declaraciones como vamos a pagar jubilaciones con Leliq, lo cual como mínimo implicaría una reducción de tasa. Eso incrementaría la demanda de dólares. Si a eso le ponés un ‘cepo light’, estás atacando consecuencias y no causas”, subraya.

A partir de 2020, quedará una importante deuda en dólares por pagar y una escasa capacidad del país de financiarse en los mercados internacionales. Tampoco quedarán muchos dólares de los correspondientes al préstamo del Fondo Monetario Internacional, por lo que una de las discusiones que deberán darse en el país es como generar un ingreso de divisas “genuino” para hacer frente a los vencimientos y cuál es la mejor forma de evitar que esos dólares abandonen el país. Por ahora, las inversiones en pesos siguen perdiendo.