Renovado, fija Barrionuevo su agenda como interventor del PJ: paz, transparencia y sentido común

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“¿En qué andás, la polémica concha de tu madre?”. Luis Barrionuevo escucha la chicana de Marcos Peña y estalla. Rápido de reflejos, devuelve la sutileza, justo antes de que le pasen con Macri: “Y acá, cagándome de hambre, como el 99 por ciento del país”. El jefe de Gabinete ríe a gritos con la ocurrencia.

La llamada entre el flamante interventor del Partido Justicialista y el presidente de la Nación duró tres horas y diecisiete minutos. Y la pagó el jefe de Estado: “Los peronistas no tenemos ni para teléfono público, si se la llevaron toda los ladrones estos”, explica Barrionuevo. ¿De qué hablaron? “De todo un poco”, dice, y pasa a detallar: “La primera hora y media hablamos de fútbol, a ver si Sampabobby convoca a Armani o se quiere quedar afuera contra Islandia”.

Luego hablaron alrededor de una hora y cuarto más sobre la Casa de Papel. “Macri me contó que es fanático de Nairobi”, desliza el sindicalista, de acuerdo con quien el Presidente suele interpretar frente al espejo el célebre “¡Empieza el matriarcado!”.

De los últimos 15 minutos de conversación, diez fueron para saludos familiares y preguntas sobre reventa de entradas para el Mundial. Dos minutos más se consumieron en realidad con problemas de recepción de señal: “¿Hola? ¿Me escuchás? Hola. La puta madre. ¿Hola? ¿Ahí?”.

El gran tema, qué hacer con el PJ y qué rol ocupará en la vida institucional del país, quedó para el final: “A Macri le chupaba bastante un huevo, la verdad”, se sincera Barrionuevo, y abunda: “Me dijo que hiciera lo que se me cantara el orto porque para él el peronismo no existe”.

Así las cosas, este nuevo Barrionuevo, componedor, delicado y lógico, apuesta a un PJ “distinto”, acorde a su propia renovación personal. “Me imagino un partido en paz, transparente y con sentido común”, subraya, mirando el horizonte, e inmediatamente agrega: “No, mentira, mirá si voy a querer todo eso, no seas pelotudo, por favor”.

De todas maneras, esas no hubieran sido las únicas prioridades del gastronómico en esta nueva etapa del Justicialismo: “Quiero terminarme la quinta y meter algún viajecito antes de fin de año; tal vez al Caribe, pero fuera de la temporada de huracanes”.

Por último, el ahora interventor prefiere no revelar cómo fue que Servini de Cubría lo designó al frente del partido. “Solo voy a decir que si Chaca gana todo lo que queda, se salva”. Una verdadera definición de la Argentina que se viene.