Relajamiento social: seis de cada diez argentinos creen que ya no se respeta la cuarentena

El dato surge de un relevamiento de la consultora Analogías, a horas de la vuelta a Fase 1. Además, el informe expone que el miedo a un posible contagio solo abarca al 30% de la población.
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La suerte pareciera estar echada. El viernes, el trinomio Alberto Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof anunciarán nuevas restricciones en el área metropolitana. Así lo informó el propio Presidente, quien en Olivos reunió a los jefes de redacción de los principales medios de comunicación y, ¿en off?, el jefe de Estado les confirmó que la vuelta a Fase 1 ya era una realidad. Al menos, por dos semanas más.

A solo unas pocas horas del nuevo anuncio -que se debió postergar, al menos 24 horas- los equipos técnicos aún definen dos puntos del nuevo decreto. El primero pareciera ser menor, pero tiene un peso directo en el inconsciente colectivo de bonaerenses y porteños: ¿cómo se va a plantear la marcha atrás? Es que desde el propio Ejecutivo nacional existen dos posiciones muy marcadas. Un grupo que prefiere ir al llano y lo denominan una vuelta a Fase 1 y, el otro grupo, que busca endulzar el anuncio con el pedido de un “último gran esfuerzo” de la sociedad, aunque sin certezas -aún- de que el pico realmente haya pasado.

El otra clave tiene que ver con la letra chica de la medida. Todavía resta definir si va a restringir aún más el transporte público (hoy en día, solo para trabajadores “esenciales”), si los bancos prestarán servicios y qué pasará con los locales de cercanías. Certezas, muy pocas: no habrá runners en las calles porteñas.

Y aunque no salieron a la superficie, las diferencias (sanitarias) entre Ciudad y Provincia son bastante marcadas. Desde la Jefatura de Gobierno porteño esperaban poder postergar la decisión por una semana más. Es que en la cartera de Salud que comanda Fernán Quirós actualizan, minuto a minuto, tres datos claves. Dos de estos (la cifra de contagiados y la ocupación de camas en terapia intensiva), mantienen una curva de aceleración. Pero el tercero, la velocidad de contagio, bajó en la última semana pese a su (casi) nula repercusión. La tasa -medida con el índice R- quedó en 1.1. Su mayor valor había sido 1.5.

Provincia también respondió con números. En la balanza de Kicillof pesó más tanto la escalada de contagios (en las últimas 24 horas hubo 1.463 positivos en territorio bonaerense) como las camas disponibles en el conurbano: solo quedan disponibles el 49% de la unidades de cuidados intensivos. 

¿Relajamiento? social

Pero, más allá de los números oficiales y el detrás de escena sobre la medida, hay otra clave que parece quedar fuera de la lupa mediática. Con 98 días de aislamiento social obligatorio, la población ¿respeta la cuarentena?

La consultora Analogías trató de responder esa incógnita en su última encuesta. Y los resultados no fueron, para nada, esperanzadores: el 60% de los encuestados considera que no se están cumpliendo las medidas de prevención.

De ese universo, la gran mayoría calificó como “poco” a la consulta de si la sociedad respeta efectivamente la cuarentena. El restante 10% considera que, directamente, no hay ningún acatamiento de las normas de distanciamiento social.

Esta percepción marca el porcentaje más bajo de los cuatro registros hechos por Analogías. En marzo, la apreciación de los encuestados acerca del respeto a las medidas de prevención había sido del 50% de aceptación. Para abril, se mantenía casi el mismo porcentaje (55,7%) y en mayo, fue el pico, pero de acatamiento (58,5%). En junio, en cambio, la consideración baja más de 20 puntos porcentuales.

Un numero oficial que condice con esta percepción es el nivel de llamados para denunciar un incumplimiento de la cuarentena. Según el área de Atención Ciudadana de la Ciudad, hubo 33.182 notificaciones en la línea gratuita 147 que recopila las infracciones del aislamiento social obligatorio. Es decir, un llamado cada 3,7 minutos. Por día, 389.

Miedo al contagio

Otra de las consultas que la encuestadora buscó profundizar es el temor al contagio de COVID-19. Y, a diferencia de los reportes del Ministerio de Salud (que registran un aumento, marcado, de los infectados diarios), al interior de la población, el miedo a contraer coronavirus disminuyó notablemente.

Del total de interrogados, solo el 30% respondió que tanto él como su familia tiene muchas posibilidades de contagiarse. A la inversa, el porcentaje impacta aún más: una gran mayoría piensa que puede ser inmune al brote de coronavirus.

Analogías había realizado la misma consulta, pero al inicio de la cuarentena obligatoria. Los resultados, sin embargo, fueron distintos. La percepción de una posibilidad de contagio representaba el 40 por ciento de los encuestados, mientras que un diez por ciento no tenía una definición y el resto (50%)  percibía que no se iba a contagiar.

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Valorización

Por último, del ítem acerca de cómo se valoran las medidas sanitarias del Gobierno, pueden surgir dos lecturas. En primer lugar, Fernández mantiene un nivel alto de aceptación: un 74% de los encuestados está de acuerdo con las decisiones que parten desde la Rosada en relación a la pandemia. Solo una minoría (22%) se muestra en claro desacuerdo.

La aceptación de las medidas sanitarias registra una caída del 12% en solo 30 días.
La aceptación de las medidas sanitarias registra una caída del 12% en solo 30 días.

Pero, cuando uno ve la foto completa, los números marcan otra realidad. Es que marzo, la valorización respecto de las medidas sanitarias era del 94%. Treinta días después, el porcentaje bajaba solo cuatro puntos porcentuales, ubicándose en 90% de aceptación. En mayo, la aprobación también volvió a bajar, otra vez, en cuatro puntos.

En los últimos treinta días, esta curva se aceleró: un 10% ya no aprueba la decisión del Gobierno.