Regresa la pobreza a los niveles de 2005 y golpea de lleno en las aspiraciones electorales de Macri

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Los números que publicó el Indec no favorecen la potencial reelección de Mauricio Macri. A menos de siete meses de los comicios, la Canasta Básica Total que define la pobreza, subió 4,3% en febrero, y la Canasta Básica Alimentaria, que marca la línea de indigencia, subió 5,1% con respecto a enero.

El aumento interanual fue de 57,2% para la CBT y de 59,1% para la CBA, superando en 5,9% y 7,8%  la inflación interanual del 51,3%. Esto significa que una familia tipo -una pareja con dos hijos- necesitó $27.570 para no ser pobre y $11.117 para no ser indigente durante febrero de 2019.

Según las cifras elaboradas por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, la pobreza alcanzó al 31,3% de la población urbana durante el último trimestre de 2018, la más alta desde que se creó el estudio en 2010. El número indica que 12,7 millones de personas son pobres en Argentina, unas 1,9 millones más que hace un año.

Cristina Fernández asumió la presidencia en diciembre de 2007 y durante su primera gestión, según el Centro CIFRA de la CTA, se logró bajar el índice a 29,6%. Los datos de su segundo mandato, entre 2011 y 2015, varían según la fuente ya que el Indec estuvo intervenido. CIFRA sostiene que se mantuvo y cerró en 29,7%, mientras que la UCA afirma que fue del 29% en 2015.

Este jueves se difundirán las nuevas cifras oficiales, que según indican los analistas, será superior al 32%. De confirmarse, este número será el más alto desde 2005, resultado de una disminución sostenida desde la crisis de 2002, cuando se ubicó en 54,3%.

Frente a este paisaje que complica a la Casa Rosada a nivel electoral, los expertos indican que será poco probable que disminuyan las cifras antes de que salgan los próximos índices en septiembre, que marcarán la pobreza del primer semestre de 2019.

Para el economista Leandro Mora Alfonsín, la disminución podrá ser de uno o dos puntos, pero dependerá de distintas variables. En primer lugar, de que se frene la pauperización de la economía real, es decir, que se detenga la inflación y que haya un aumento de ingresos; y en segundo, que se trabaje sobre el ritmo de la inflación, que comenzó el año con una previsión del 29% y ahora tiene un piso del 35%.

Aún así, asegura que no producirá un cambio sustancial a nivel social, por tratarse de un fenómeno multidimensional. “La pobreza no solamente responde a una situación vinculada al ingreso sino que tiene que ver con el acceso a servicios públicos, a la vivienda, a infraestructura donde vive una persona, entre otras cosas. Hay muchas dimensiones que el dato duro no muestra y eso es lo que impacta en lo que es la sensación económica que tiene la gente en este 2019”, aclara.

En la misma línea, el economista e investigador del Departamento de Economía Política del Centro Cultural de la Cooperación, Ernesto Mattos, afirma que “no hay ninguna posibilidad” de que haya una disminución de la pobreza antes de octubre.

Para Mattos, el Gobierno tiene las herramientas para poder bajar la inflación pero las medidas económicas tomadas en febrero, marzo y abril, que contemplan aumentos planificados en transporte y combustibles son las que incrementan directamente los niveles de pobreza.

“El segundo semestre de 2018 cerró con inflación del 49% y este primer trimestre de 2019 una superior al 50%, con dos devaluaciones que impactan en los productos importados y que en febrero tuvieron un alza del 88%. Por eso, la pobreza será superior al 32% y para este primer semestre se prevé que seguirá alta”, confirma.