Reforma electoral: presiona Macri a sus “gobernadores amigos”

El Gobierno intentará implementar la Boleta Única Electrónica (BUE) e intentar desechar las PASO de cara al 2019. Las críticas de los especialistas
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Si bien el Gobierno dio marcha atrás con el llamado a sesiones extraordinarias, se asoma una “nueva” etapa del reformismo permanente. Además de la reforma laboral, ahora llegó el turno de la política y de los procesos electorales. Por eso, entre lo que resta de enero y los primeros días de febrero comenzará una ronda de negociaciones con los gobernadores para tantear la continuidad de las PASO y confluir en la Boleta Única Electrónica (BUE) de cara al próximo test electoral del 2019.

El plan del oficialismo consiste en volver a reflotar el proyecto que quedó boyando en Senado, tras rechazarlo tal cual había llegado de Diputados. En la Secretaria de Asuntos Políticos, que conduce el ex “lilito” Adrián Pérez, tienen varios escenarios sobre lo que ocurrirá con las PASO: dejarlas tal cual están, darle la chance a cada partido de llamar a internas, hacerlas optativas o eliminarlas.

Con respecto a la BUE, el panorama es aún más complejo: la iniciativa es uno de los pilares de la reforma electoral que busca desenterrar el oficialismo. En noviembre el CONICET emitió un informe en el que instó al Gobierno de “no avanzar en el corto ni mediano plazo” con la implementación de la medida.

La negociación para darle cauce a las iniciativas no será nada fácil. Cada cacique en su tierra tiene su propia lógica y eso prima en la mesa de negociaciones. Según el politólogo Andy Tow, ” (…) no pocos gobernadores PJ preferirían que no haya PASO, a fin de neutralizar oposiciones internas y disciplinar a sus candidatos. Pero ni el voto electrónico ni la boleta única papel les son atractivos, al despojar de relevancia a sus aparatos territoriales”.

Para la Casa Rosada el proyecto “es la mejor opción” electoral para la Argentina y muestran como ejemplo los casos en algunas provincias donde “se implementó” No obstante, no esta desechada del todo la boleta única de papel, tal como se utiliza en Córdoba y Santa Fe.

En noviembre organizaciones y especialistas en materia electoral cuestionaron seriamente la reforma. Además reclamaron mayor transparencia sobre el financiamiento de los partidos políticos y pidieron que la logística y organización de las elecciones queden bajo la órbita del Poder Judicial.