Radiografía de Juan Martín De la Serna, la voz de Galperin en la guerra desde ¿el exilio?

El presidente de Mercado Libre Argentina rompió el habitual bajo perfil de la empresa para fijar la postura contra el bloqueo de Camioneros. Un técnico en una compañía exitosa a la que le cuesta mucho la política.
El Canciller - Comentarios
@Jorge andryseca Ninguna duda cabe entre una...
@Bautista Che, en lugar de...

“Si Camioneros estuviese preocupado por la gente, lo que debería hacer es volverse a su casa”. Contundente, Juan Martín De la Serna cruzó la protesta de la familia Moyano con un duro mensaje: nada de conciliación.

De la Serna es el presidente de Mercado Libre (ML) Argentina desde enero de este año, cuando reemplazó a su jefe y mentor, Marcos Galperin, fundador del gigante tecnológico que emplea solo en el país a más de 6.500 personas.

En su debut mediático, que incluyó una larga entrevista con Marcelo Longobardi en Radio Mitre, este joven ejecutivo (en la empresa no precisan su edad, pero sugieren que tiene “alrededor de 50”) puso en dudas las inversiones que tenía previstas para lo que queda del año y amenazó con replantear la estrategia completa del unicornio.

Entre otras cosas, repudió los bloqueos en distintos centros de distribución y a la paralización de la logística Lanús, Parque Patricios, Munro y Sarandí. Unos 200 mil paquetes no serán entregados en fecha. La pérdida económica puede ser sensible.

El conflicto parece simple, pero no lo es. En los papeles, Moyano padre pone en juego a unos 6.500 afiliados, pero en realidad la pelea parece ser por algo mucho mayor, en el marco de una firma que vale más de miles de millones de dólares y cuyo fundador decidió irse a Uruguay. Para hablar a través de De la Serna.

“El Sindicato de Camioneros está pretendiendo imponer un convenio de 1989 y el 95% de la gente que está trabajando ahí no había nacido en ese año”, disparó su hombre.

De la UBA al TT

Acaso el economista De la Serna, recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA), jamás haya soñado con convertirse en una tendencia de Twitter. Su nombre fue uno de los más mencionados durante este viernes.

En los inicios de Mercado Libre, hace 21 años, era Business Development Manager y Head of Category Management. Más tarde, y tras haber capturado la atención de Galperin, le tocó pastorear la palabra de su jefe en el exterior: pasó por Uruguay, Ecuador, Perú, Costa Rica, Panamá y República Dominicana. En esa misión estuvo casi nueve años, para luego pasar a ser el Vicepresidente de Mercado Envíos LATAM durante ocho años, puesto que todavía ocupa (además de ser CEO de ML Argentina).

Su conexión con Galperin va más allá de Mercado Libre: ambos son egresados de la Facultad de Negocios de la Universidad de Stanford.

Las oficinas de ML en Argentina.

Cuando el 14 de febrero se publicó en el Boletín Oficial la renuncia  a la presidencia del fundador de la compañía, De la Serna explicó que los cambios en el directorio no eran por cuestiones políticas ni judiciales. “No tiene que ver con eso, no somos políticos ni nos manejamos con la política”, sostuvo.

Es verdad: Galperin huye de la política. Del círculo rojo, en general. No se siente un empresario argentino. No da entrevistas. Tampoco tiene un conjunto de operadores. Y eso, que en cualquier otro país sería una virtud, en la Argentina es un indisimulable defecto. Una carencia que puede provocar una denuncia resonante.

Puede provocar, además, que la denuncia resonante caiga justo en el preciso momento en la que una serie de bancos se unen para anunciar una plataforma que compita con Mercado Pago, la versión de servicios financieros de su papá, Libre.

Puede pasar, paradojas del destino, que mientras todo eso ocurra, el Banco Central decida sancionar, multar o recortar el tipo de servicios que pueden ofrecer Mercado Pago y sus competidores, es decir, Mercado Pago.

Denunciado y acosado en lo personal por lo que sospecha puede ser una suerte de competencia desleal, el fundador se volvió a Uruguay. Sus últimas apariciones públicas habían sido bastante erráticas. Primero, una apuesta entre desesperada y absurda, rompiendo sus propios protocolos para ser fiscal de Juntos por el Cambio. Perdió.

Luego, colapsado, fue el primer empresario en salir corriendo a saludar (en persona) al recién elegido Alberto Fernández. Se equivocó, aunque al menos se llevó una sensación acertada: para la coalición de gobierno, es un empresario macrista. Uno de los malos.

Galperin todavía es Presidente de Meli a nivel regional. Esto implica “que sus responsabilidades en la región se mantienen inalteradas”, informó la compañía en un comunicado este año. Él tuitea poco y no habla demasiado. Ahora lo hace a través de De la Serna, el heredero.

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En la mira

El centro del Mercado Central comenzó a operar en 2019 y permite la clasificación automatizada de más de 14.000 paquetes por hora. La inversión para armarlo fue de 71 millones de dólares. Una joya.

Mercado Central almacena productos de más de 4000 comercios y PyMEs que trabajan con la compañía de Galperín, en el marco de un modelo de abastecimiento fulfillment que ya funciona en Brasil, México y Chile. De hecho, más del 60% del negocio se genera en el país carioca. 

“Nunca hemos tenido ningún inconveniente sindical en otros países, por eso tenemos solamente cinco centros acá”, se lamentó De la Serna, ante un preocupado Longobardi. Otro mensaje.

La operatoria en el centro incluye servicios de carga, descarga, clasificación, guarda temporal y empaque para el comercio electrónico. Sus 1300 empleados están adheridos a la Unión de Trabajadores de Carga y Descarga. En Meli defienden el encuadramiento: “Es el correcto ya que es el único que prevé la actividad principal del centro: el soporte a operaciones realizadas bajo la modalidad de comercio electrónico”.

El precio de la pelea es infinito: entre otros objetos de deseo, hay 1.500 empleados de 14 PyMEs postales que brindan servicios exclusivos y más de 3.500 camiones que trasladan cada día los pedidos. Solo en mayo, las empresas postales entregaron más de 7 millones de sus paquetes.

Novedad: la chicana

“Lo llamativo es que todas las manifestaciones las hicieron en empresas que nosotros contratamos y están todas afiliadas a Camioneros: están afectando a sus propios trabajadores”, sostuvo el CEO de ML Argentina, , en una chicana que tal vez el siempre sobrio Galperín no se hubiera permitido.

Para el heredero, el convenio de Carga y Descarga es “mucho más moderno y ágil, y se adapta mejor a la actividad del comercio electrónico”, ya que la evaluó como llena de fluctuaciones a lo largo del año, de la semana y del día.

Más de 200.000 paquetes llegarán tarde a sus compradores.

Los empleados de Carga y Descarga, según sus palabras, “están felices con el sindicato” que se armó a esos mismos efectos. “El nivel de satisfacción de los empleados es altísimo y las condiciones de contratación son muy superiores a las de Camioneros”, se entusiasmó De la Serna. Moyano lo estaría escuchando atento. 

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La pospandemia

Hace más de 20 días que Meli acordó con Le Pain Quotidien que los empleados de esta panadería ingresaran ingresaran a trabajar de manera temporal. “Esta semana  anunciamos un acuerdo similar con Mc Donald´s, Burguer King y Starbucks”, apuntó el CEO aunque dejó una definición inquietante: todos los planes de inversión en el país están sujetos a que no se repitan el tipo de ataques que sufrió en el centro del Mercado Central.

De la Serna habló de “dudas”. Son las que tiene Galperin. Su nombre cotiza en Wall Street, pero en la Argentina lo tienen rodeado. Moyano. Los bancos. La Justicia del Círculo Rojo. Un abogado deslizó que vendedores de Meli podrían preparse, eventualmente, para una demanda colectiva que hiciera tambalear el corazón del negocio. Es la política, Marcos.