Quién era Qasem Soleimani, el hombre más importante en la operación de las milicias iraníes

¿Qué implica su muerte? ¿Cómo reaccionará Irán? El análisis del especialista Yaron Fridman para Ynet en Español.
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Por: Yaron Fridman (para Ynet en Español)

Qasem Soleimani, el hombre más importante en la operación de las milicias iraníes en el Medio Oriente, fue asesinado por Estados Unidos en Irak. Junto con él murió Abu Mahdi al-Muhandis, comandante adjunto de las milicia iraquí de Movilización Popular, responsable del ataque a la embajada estadounidense en Bagdad.

Se trata de un gran golpe para Irán y un logro importante para la lucha que impulsa la administración Trump contra el terrorismo, el más significativo desde el asesinato de Abu Bakr al-Baghdadi, el líder de ISIS. ¿Quién era Qasem Soleimani? ¿Qué implica su eliminación? ¿Cómo reaccionará Irán?

La mano de hierro de Trump

El asesinato de Soleimani es un paso en la disputa de Estados Unidos contra Irán. Desde la Revolución Islámica de 1979, es la primera vez que un funcionario de alto rango iraní es asesinado.

No se trata de una acción arbitraria de Trump, sino de una continuación de su política agresiva y decidida contra Irán. Comenzó con la retirada del acuerdo nuclear, sanciones económicas, y ahora se refleja en la eliminación del general iraní.

La decisión de eliminar a Soleimani parece haberse tomado hace unos días, ya que las autoridades estadounidenses habían evacuado la embajada en Bagdad por temor a represalias; y trasladaron a sus empleados al norte de Irak, la capital de la autonomía kurda.

Columnistas de países árabes consideran que este episodio cruzó una línea rota, pero ese límite ya se había roto en septiembre cuando Irán atacó instalaciones petroleras en el este de Arabia Saudita. En total, en 2019 se contabilizaron 20 ataques contra fuerzas estadounidenses en Irak.

El sábado pasado milicias chiítas en Irak habían disparado a una base estadounidense, un ataque que fue respondido con una ofensiva fatal en la sede de los batallones de Hezbollah. Y Abu Mahdi al-Muhandis, también eliminado en estas horas, fue quien inició un ataque masivo contra la embajada de Estados Unidos en Bagdad el martes pasado.

Historia y trayectoria

Qasem Soleimani nació en Kermán y se unió a la Guardia Revolucionaria en 1980. Participó en la Guerra Irán-Irak (1980-1988), etapa en la que escaló varios grados militares. Durante la década del 90 adquirió experiencia como comandante de la Guardia Revolucionaria en la provincia de Kermán, cerca de Afganistán, y también se ocupó del contrabando de drogas en la frontera.

Soleimani es el primer funcionario iraní de alto rango asesinado desde la Revolución Islámica de 1979 (MCT).

En 1997 fue nombrado Comandante de la Fuerza Qods. Fue el jefe del Comité de Investigación de la causa de Imad Mugniyah, un terrorista chiíta de alto rango mundial eliminado en Damasco. Alí Jamenei, el líder supremo de Irán, adoraba a Soleimani y lo llamó “el mártir viviente”, por los riesgos que corría cuando se mezclaba entre sus milicias durante sus frecuentes viajes. En 2011 lo elevó al nivel de un jefe de gabinete, y se convirtió en el ejecutor de la política estratégica iraní en Líbano, Irak y Afganistán.

También fue responsable del entrenamiento de las milicias chiítas en Siria y Yemen. Por eso su nombre se convirtió en sinónimo de la exportación de la revolución iraní, o lo que se conoce en el mundo árabe como la “Media Luna chiíta”, el esfuerzo iraní para tomar el control de todos los países con presencia chiíta: Irak, Siria, Líbano, Bahrein y Yemen. También tenía vínculos con Hamas y la Jihad Islámica en Gaza, que aunque no son chiítas reciben respaldo de Irán. Estas dos organizaciones fueron las primeras en expresar su dolor por el asesinato, inclusive antes que la condena de Hezbollah.

Soleimani ordenó a sus milicias chiítas en 2012 que ayudaran al régimen de Assad en la guerra civil siria. También fue en gran parte responsable de reclutar y organizar a los combatientes de las milicias chiítas que se unieron al ejército iraquí para combatir a ISIS entre 2014 y 2017. Estuvo detrás de los ataques contra las fuerzas estadounidenses el año pasado, y este año ordenó a las milicias iraquíes reprimir violentamente la protesta social en Irak, dirigida al gobierno pro iraní en Bagdad.

Soleimani era un hombre de plena confianza de Ali Jamenei, el líder supremo de Irán (EPA).

Irak: escenario de guerra

La muerte de Soleimani es el final de una leyenda para Irán. La eliminación también marca el punto final para la convivencia estadounidense-iraní en suelo iraquí, quienes lucharon juntos contra ISIS.

La convivencia hostil y tensa duró apróximadamente dos años, hasta que Soleimani decidió que era hora de expulsar a los soldados estadounidenses mediante ataques terroristas, ya que la presencia de Estados Unidos en Irak retrasaba el proyecto de “cruce terrestre” que Soleimani no pudo completar: el paso de combatientes y armas iraníes, a través de Irak y Siria, hacia Líbano y Hezbollah.

Irán ahora amenaza con una reacción severa. Todos los miembros del “eje de resistencia”, Hezbollah, el régimen sirio, las milicias iraquíes y el gobierno iraquí emitieron condenas durante la mañana. Igualmente interesante es el silencio de los satisfechos por esta eliminación, encabezados por el eje moderado sunita: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Egipto.

El gobierno iraquí condenó el ataque relativamente tarde. La demora refleja la encrucijada en la que se encuentra: le teme a Irán pero no están interesados en una confrontación con Estados Unidos, país que lo respalda militar y económicamente. Lo que preocupa es haberse convertido en escenario de guerra entre Estados Unidos e Irán.

Detrás de la escalada de las milicias iraníes contra la presencia de Estados Unidos en Irak también está el deseo iraní de reprimir las protestas sociales de los últimos meses contra el régimen iraquí. La intención de Teherán es redirigir el enojo iraquí por la crisis económica y las protestas contra la corrupción, expresada en los llamamientos contra la “ocupación iraní” en Irak, a una lucha contra la “ocupación estadounidense”.

Golpe a la represión en Irán

Una respuesta interesante vino del líder chiíta Muqtada al-Sadr, que en realidad apoya la protesta social y desaprueba a Irán, pero tras el asesinato de Soleimani amenazó con reanudar la milicia antiamericana bajo su mando, el “Ejército de Al Mahdi”. La dura reacción se produjo principalmente por el asesinato de su colega Abu Mahdi al-Muhandis, comandante adjunto de las milicia iraquí de Movilización Popular, una organización de respaldo de las milicias chiítas en Irak.

La eliminación de Soleimani no solo es un golpe para la política exterior estratégica de Irán, sino que debilita a las fuerzas dentro de Irán que reprimieron brutalmente las protestas sociales del mes pasado.

La prensa del mundo árabe cree que Irán no tendrá más remedio que responder. ¿Y qué hay de Hezbollah? Los periodistas consultados por el conflicto entre Irán e Israel en el Líbano estiman que la respuesta vendría de los directamente afectados: milicias iraníes e iraquíes.

La prensa árabe considera improbable una represalia de Hezbollah en Israel (AFP).

Esta evaluación se basa en el supuesto de que Hezbollah quedó debilitada tras la guerra en Siria, se encuentra en una situación financiera grave, y es blanco de severas críticas dentro del Líbano. Para Hezbollah no sería el momento adecuado para una guerra.

A nivel estratégico, es pronto para saber si el movimiento de los Estados Unidos está contribuyendo a sus objetivos de disuasión, o si está comenzando una escalada de violencia peligrosa, que conducirá a una confrontación militar con Irán. Lo que no hay dudas es que el 2020 dejará una marca en la lucha entre Estados Unidos e Irán.

*El doctor Yaron Fridman, columnista sobre los asuntos del mundo árabe, es graduado de la Universidad de la Sorbona en París, y profesor de árabe en el Departamento de Estudios del Medio Oriente e Islámicos de la Universidad de Haifa.