Quiebre entre el Gobierno y la Iglesia por el aborto

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El Estado no tiene que tener religión”. Claro, directo y sin titubear, Alejandro Rozitchner, el nuevo asesor de Mauricio Macri, blanqueó su posición sobre la Iglesia y la importancia que debería tener sobre la conducción del país: ninguna.

Rozitchner es la nueva inclusión de la mesa chica del Gobierno. El “nuevo Durán Barba” llegó a la Casa Rosada para hacer del discurso gobernante un diálogo más inclusivo que integre a los votantes nuevos que piensan adoptar antes de las elecciones de 2019.

Luego de que la Iglesia católica de Argentina asumiera un papel protagónico en la lucha por frenar la legalización del aborto, el filósofo decidió romper una relación ya de por sí desgastada desde la guerra fría impuesta por el Papa Francisco.

Alejandro Rozitchner, que se sumó a la mesa chica hace solamente dos semanas, ya comenzó a imponer su mirada sobre el aborto y la ideología conservadora del Vaticano. “Si a la Iglesia le molesta el aborto, es un problema de los obispos”, expresó contundente en una entrevista para La Nación.

A favor de la despenalización del aborto, valoró que el debate fue una gran propuesta del Gobierno, que va de la mano de la idea de mayor libertad y tolerancia.

“El votante y la época mandan. Este es un gobierno que no pone límites a nuevas visiones, nuevos valores, el rol de lo femenino en la sociedad, la preocupación por la discapacidad, un gobierno realmente moderno que de forma lógica habilitó el debate”, dijo con el claro optimismo que viene exhibiendo Cambiemos.

Rozitchner: “El Estado no tiene que tener religión”.

Con ideología de izquierda pero formación en el PRO, Rozitchner es la cara que sobresale entre tantos ex empresarios que circulan por la Rosada. El eslabón “distinto” con el que podrían identificarse los indecisos políticos.

En la misma semana en la que se rumoreó que el propio Presidente habría dicho, según Marcelo Bonelli, “el Papa ya fue”, el asesor político puso sobre la mesa el próximo tema de debate social que se busca imponer tras bambalinas: la separación entre el Estado y la Iglesia.

Además, se enorgulleció de ser el autor de un nuevo Macri. “Yo lo cambié. Quienes lo conocen dicen que ahora es un tipo más abierto y libre que antes” concluyó.