Que venga el que sea

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A Boca le bastó menos de media hora para cumplir su parte: ganarle a Alianza Lima en La Bombonera. Es verdad que enfrente estaba el rival más débil del grupo (y quizás de toda la Copa): un punto (en el debut, ante el Xeneize, en Perú) en cinco presentaciones y apenas un gol a favor. Casi desde el vestuario, Edwin Cardona y Frank Fabra empezaron a diagramar lo que se veía venir como una goleada histórica. El doblete de Wanchope Ábila dejó a todos al borde de la locura. Boca se fue al descanso 4 a 0, pero aún así tenía que esperar a ver qué pasaba en São Paulo entre Palmeiras y Junior de Barranquilla. Un gol de los colombianos cambiaba toda la ecuación.

El segundo tiempo estuvo de más. En La Boca no se hablaba de otra cosa que no fuera el partido de Palmeiras y las noticias tardaron en llegar. La Bombonera explotó con los goles de Miguel Ángel Borja -hincha fanático de Junior, sí, pero que juega en Palmeiras- y el penal que el veterano Fernando Prass le tapó a Jarlan Barrera. En medio de toda esa locura, Carlitos Tevez clavó el quinto de un encuentro que ya parecía no importarle a nadie. Si el 2-1 de Teo sembró algunas dudas, otra vez Borja se encargó de exterminarlas cuando metió el 3 a 1.

Durante los 90 minutos, Boca se floreó, tuvo la pelota y siempre hizo lo que quiso. A Rossi casi no le llegaron y en las poquísimas intervenciones que tuvo se mostró seguro. Fabra se cansó de proyectarse por el lateral izquierdo y en el medio Nández y Pablo Pérez fueron los patrones, aportando quite y distribución.

¿Y qué decir de los de arriba? Volaron todos. Tevez tuvo uno de sus mejores partidos desde que volvió, Cardona estuvo finísimo con los pases, Wanchope no para de meterla. Y Pavón, claro, que hizo todo bien. Guillermo lo sacó un rato antes del final para la ovación. Pero insistimos, los peruanos no eran parámetro, apenas una sombra que se arrastraba por el césped de La Bombonera.

Dicen que ahora, en octavos de final, arranca verdaderamente la Copa. Ahora es otra historia. 180 minutos a matar o morir, sin especulación, sin depender de otros. Ahora tiene que aparecer Boca. Como segundo clasificado de su zona, el Xeneize deberá enfrentar a alguno de los primeros de grupo. Un rival que hoy saldría de Palmeiras, Libertad, Gremio, Racing, Atlético Nacional, Santos, Corinthians o River. 

Todos huesos duros de roer, pero que quisieran evitar cruzarse con Boca. Habrá que esperar a ver qué nos depara el destino en el sorteo del próximo 4 de junio en Asunción.

Que venga el que sea.