Qué hay detrás de los ¿récords? diarios de muertes por Covid-19 en el país

Expertos descartan un ocultamiento de los datos y atribuyen a las provincias las falencias del sistema. Los números arrastran un letargo notorio.
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Las cifras de muertes diarias en la Argentina por el nuevo coronavirus fueron puestas en cuestión a lo largo de la última semana. Dos datos resaltaron. El lunes 10 de agosto, el país escaló al octavo lugar de un triste ranking que digita a los que más fallecidos reportan, en un lapso de 24 horas, a nivel mundial. Un día después, el Ministerio de Salud de la Nación consignó, en su informe vespertino, el deceso de 240 personas, récord desde la llegada de la pandemia.

Esa última estadística, sin embargo, lejos estaba de representar fehacientemente el número real de muertes por Covid-19 del pasado 11 de agosto: sólo 17 personas perdieron la vida en ese día (7%). El 56,66% de los decesos informados el martes anterior (104 individuos) correspondían a julio, mientras que 33 de ellos habían fallecido en meses anteriores.

Con la llegada del brote a la Argentina, la cartera de la Salud que comanda Ginés González García emitió una resolución en la que sumaba al Covid-19 como “una enfermedad de notificación obligatoria con periodicidad inmediata (doce horas) y cuya ficha de investigación del caso será la que disponga el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS) en su plataforma informática”.

Los datos oficiales, actualizados cada 12 horas por el Ministerio, no se condicen con esa disposición. En los últimos 30 días, fueron registradas 3.628 muertes en el territorio nacional: más del 20% se notificaron en el reporte del Ministerio, como mínimo, 10 días después de la fecha de defunción real de las personas.

¿Cuál es el criterio utilizado, entonces, para determinar la cantidad de fallecidos diarios? ¿A quién le corresponde la responsabilidad por la carga tardía de los decesos? Un portavoz del gobierno nacional explica a El Canciller que la información brindada en cada reporte diario aglutina los datos de las 24 provincias del país. Se realiza un corte a las 7:00 para proporcionar el parte matutino y otro a las 17:00, previo a la divulgación del vespertino. La publicación refleja las estadísticas que envían las jurisdicciones, sin aditamentos.

“Si los distritos no informan, no podés procesar las cifras. Es algo que corresponde a las jurisdicciones, el Ministerio es un transportador”, clarifica el infectólogo Eduardo López, integrante de la mesa de asesores de Alberto Fernández. El consultor Martín Barrionuevo indica que el retraso en el almacenamiento de los datos es un patrón en todo el planeta. “En Gran Bretaña, hubo un día en el que actualizaron mas de 2000 fallecidos”, ejemplifica, previa advertencia de que el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA) está “tenso” y acarrea sus propias dificultades. Ambos sanitaristas descartan de plano cualquier ocultamiento de cifras.

Ante la falta de precisiones de los reportes diarios, los expertos aconsejan observar el promedio de fallecidos en un lapso de siete días para extraer una tendencia. Allí se acota la falibilidad, contemplando la demora que arrastra la carga de los números en el sistema. La media de muertes en la Argentina por el nuevo coronavirus está, hoy, cercana a las 160 personas por día.

Si bien la tasa de letalidad en el país es baja a comparación del resto del mundo, Barrionuevo alerta que en el último mes aumentó la edad promedio de los casos positivos de coronavirus, con su consecuente impacto en el incremento de la mortalidad. El desplazamiento entre la curva de infectados y la de muertos conlleva, aproximadamente, dos semanas: por el momento, el índice de fallecidos persiste cercano al 1,9%, pero la “letalidad móvil”, que se monitorea según la dinámica de los contagios, se mueve hoy entre el 2,5 y el 3%.

Qué pasa en la Provincia

El martes 11 de agosto era, hasta hoy, el día con más cantidad de decesos reportados en el país. De las 240 defunciones publicadas por el Ministerio de Salud, 193 provinieron de la provincia de Buenos Aires. 95 de ellas -casi la mitad- ocurrieron, en realidad, antes del 21 de julio, con tres semanas de antelación.

Fuentes del gobierno nacional deslizan que sus pares bonaerenses han tenido cierto delay con los efectores de datos del sistema de salud privado y debieron salir a buscar a los municipios impuntuales para que normalizaran la carga. “Sé que hubo cambios para agilizar la información y se nota que se está actualizando mejor”, aprueba Barrionuevo.

El viceministro de la Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, reconoció la demora a la hora de almacenar las cifras de fallecidos y designó como estadística más fidedigna a la tasa de contagios diaria. “La tasa de letalidad de la Provincia es 1,8%, según la cantidad de contagiados por día, eso es más o menos la cantidad de muertes que vamos a tener“, manifestó, en diálogo con Luis Novaresio.

Consultado por este medio, Eduardo López se distanció de la mirada del funcionario de Axel Kicillof. “El ministerio de Salud admitió que el fin de semana se cargan menos datos y tanto martes como miércoles se informan más contagios. Si yo cargo 10 casos nuevos hoy que se me atrasaron del sábado y el domingo, ¿cómo puedo confiar en el índice de contagios diario para sacar la tasa de letalidad?”, se preguntó.

En divergencia con el aparato de comunicación de la Provincia, desmintió la supuesta “tendencia al colapso” de las camas de terapia intensiva, un mantra que repiten desde La Plata hace tiempo: “Primero dijeron que las camas iban a saturarse el 15 de agosto, y no pasó. Ahora hablan de fin de mes, pero no hay indicios. Hay que tener más responsabilidad”.

Optimismo de cara al futuro

Pese a que el Ministerio de la Salud reportó este miércoles 6.693 contagios y un “récord” de 283 muertes, Barrionuevo visualiza al AMBA “bastante más estable”, lo asocia a un “evidente aprendizaje en el comportamiento de la gente” y señala que “si el área metropolitana se tranquiliza, se modera gran parte del problema”.

¿La curva de infecciones podría estar iniciando un proceso de maduración? “Sí. Es posible que a esta altura el virus no tenga tanta capacidad de circulación, pero hay que tener paciencia. A partir de octubre, creo que en la Ciudad se puede empezar a ver una mayor movilidad, porque los contagios están amesetados. En el conurbano no es lo mismo, tiene diferencias en cantidad de población y más barrios vulnerables: son un mismo conglomerado, no siameses”, concluye López.