Presiones, “aprobación urgente” y modificaciones: el camino de la Ley de Etiquetado Frontal en el Congreso

La iniciativa se implementó en otros países de la región, pero en Argentina hay lobby para que no se apruebe, pese a que más del 66% de los adultos tienen sobrepeso.
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Las comisiones de Legislación General, Acción Social y Salud Pública, y Defensa del Consumidor de Diputados debatirán el proyecto de ley de etiquetado de alimentos. Más de 100 organizaciones científicas, académicas, de la sociedad civil y referentes del ámbito de la salud de América Latina le pidieron al Congreso que apruebe el proyecto sin demoras ni cambios.

El presidente de la Cámara Baja, Sergio Massa, buscó evitar el lobby tucumano del azúcar, por eso redujo a tres las comisiones a las que giró la propuesta, que ya cuenta con media sanción del Senado. La Fundación Interamericana del Corazón (FIC) anunció que el proyecto también será girado a la comisión de Industria.

Sin embargo, referentes denuncian presiones de las empresas para evitar la aprobación de la iniciativa. La chef Narda Lepes publicó en su cuenta de Twitter que “las compañías aprietan en audios a ONGs de alimentos para que se manifiesten en contra de la ley”.

Además, FIC denunció que se “priorizan intereses particulares por sobre el objetivo central del proyecto que es garantizar el acceso a la información, de forma simple y rápida, sobre el contenido real de los productos de consumo”.

Entre los firmantes están FIC, Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes), la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Escuela de Nutrición de la UBA, Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimenticios (Saota), Consumidores Argentinos, Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA) y la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR).

Alerta en los productos

La importancia de la propuesta radica en que obliga a los productores de bebidas y alimentos a que los envases lleven etiquetas en su frente, las cuales advierten sobre el exceso de azúcar, grasas saturadas, calorías y sal. La información puede evitar sobrepeso y obesidad.

Asimismo, la iniciativa prohíbe que los alimentos y las bebidas analcohólicas que tengan algún sello de advertencia, sumen información nutricional; logos o frases con el aval de sociedades científicas o asociaciones civiles; y personajes infantiles, animaciones, celebridades, deportistas, entre otros.

Las organizaciones exigen a los legisladores que le den “prioridad al derecho a la salud, la alimentación adecuada y el derecho a la información de toda la población en general, y en especial de niños, niñas y adolescentes”. El objetivo que tienen en miras es prevenir las enfermedades no transmisibles, como son el cáncer y la diabetes.

Hay evidencia avalada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre la efectividad del etiquetado frontal.

Población en riesgo

La alimentación inadecuada es el segundo factor de riesgo de muerte a nivel mundial, representando el 18,8% de todas las muertes. Además, es causa de discapacidad y deterioro de la calidad de vida”, dice la declaración de las organizaciones. El documento se publicó este jueves en el Día Mundial de la Obesidad.

La última Encuesta de Factores de Riesgos, del 2018, concluyó que el 66,1% de los adultos en el país tienen exceso de peso. Mientras que la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, también de 2018, realizada a chicos de entre 5 a 17 años, arrojó que el 41,1% tiene sobrepeso y obesidad.

Asimismo, en el rango etario de entre los 0 a 5 años, el exceso de peso alcanza el 13,6%. Todas las cifras superan el promedio en Latinoamérica. Ya que los menores de 5 años padecen obesidad infantil en el 7,2% de los casos, lo cual supera el promedio global.

Argentina está en deuda con la sanción de la ley, no así otros países latinoamericanos. En 2014, Ecuador fue el primer país de la región que implementó un sistema de etiquetado de información resumida. Luego Bolivia aprobó una ley que adoptó un sistema similar en 2016.

También en 2016, Chile implementó el sistema que obliga la aplicación del etiquetado frontal. Dos años después, Uruguay también adoptó el etiquetado.