Prepara Mariu un nuevo test match con los docentes para desactivar futuros paros

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Tres reuniones no bastaron ni alcanzaron para destrabar un conflicto histórico que no diferencia colores partidarios: ayer se cumplió las primeras 24 de las 48 horas del paro que convocaron los gremios docentes en todo el país, cuyo epicentro de negociaciones predomina en la provincia de Buenos Aires. Desde la gobernación de María Eugenia Vidal minimizaron el impacto y desde Suteba dijeron que tuvo un alto acatamiento. La marcha que realizaron los maestros desde el Congreso hasta el Palacio Pizzurno, sede del ministerio de Educación fue masiva. La única certeza es que no hubo clases para 5,5 millones de chicos.

En La Plata, la gobernación dijo que casi la mitad de los docentes no fue a su lugar de trabajo. Su interpretación es que tuvo una adhesión baja. Los $4200 como bonus que depositaron sobre 38 maestros fue el gambito que agitó la gestión de Vidal para desinflar la medida. El propio ministro de Economía bonaerense, Hernán Lacunza, se mostró confiado de lograr destrabar la situación: “no estamos lejos de un acuerdo”, dijo. No obstante, se mostró intransigente con la oferta inicial, la del 15% en tres cuotas, $6000 como bonus en caso de no registrar inasistencias y una hipotética revisión. En los pasillos cercanos a Vidal le confirmaron a elCanciller.com que hoy re reunirán para definir la estrategia y que convocarán mañana o -a más tardar- pasado a una reunión a los gremios. “Vamos a ver qué podemos hacer para mejorar la oferta”, dicen.

Roberto Baradel, el titular de Suteba explicó su visión de la primera jornada del paro: “Un pequeño porcentaje de maestros fue a trabajar por miedo a los descuentos”, dijo y agregó que “El Gobierno no invierte lo que tiene que invertir en educación”. Los principales reclamos de los gremios en la marcha fueron contra “El ajuste sobre los salarios, el cierre de escuelas, el desconocimiento de la paritaria nacional, los recortes en la entrega de las netbooks y la no distribución de libros, la baja de sedes del Plan Fines, la amenaza sobre las jubilaciones”. En teoría, el miércoles luego de las 48 horas de medidas de fuerza deberían comenzar las clases, no obstante hasta el momento es poco alentador el panorama.

A nivel país la situación  también es compleja. Solo comenzaron las clases en siete distritos: por diversos motivos y circunstancias políticas, las paritarias se destrabaron en Corrientes (Ricardo Colombi); Misiones (hugo Passalacqua), San Juan (Sergio Uñac), Santiago del Estero (gerardo Zamora), Salta (Juan Manuel Urtubey), Tucumán (Juan Manzur) y San Luis (Alberto Rodríguez Saá, provincias de -casi todos- aliados claves de Cambiemos.

En las trece provincias en donde no comenzarán las clases, el panorama es prácticamente el mismo. No hay un punto de encuentro entre las gobernaciones y los docentes. “Fue un paro con un altísimo acatamiento a nivel nacional, apoyado por una movilización de más de 60 mil docentes de todo el país, acompañados por padres, por sindicatos de la CGT y la CTA, movimientos sociales, estudiantes, pedagogos y pedagogas, así que estamos contentos y orgullosos. A pesar de las presiones que el Gobierno ejerció sobre gobernadores e incluso muchos gremios provinciales, el paro tuvo un acatamiento altísimo”, dijo Sonia Alesso, líder de Ctera, el gremio que nuclea a gran parte de los docentes en el país.

“Tengo la impresión que nos vamos a llevar una gran sorpresa con la mayoría de las escuelas abiertas y la mayoría de los docentes educando”, desafió ayer el ministro de Educación Alejandro Finocchiaro. El miércoles será un día clave.