El Gobierno planea convocar en agosto al Consejo del Salario el Empleo y la Productividad para rever el mínimo, que hoy está en $12.500, y en base a estos números acordar un aumento que rondará de acuerdo a las expectativas entre un 26% y un 30%.

La dirigencia sindical buscará recuperar la pérdida por la suba de precios de los últimos doce meses y agregar la proyección del año que viene. El Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVyM) solo tuvo un aumento del 10,6% en marzo (una suba nominal de casi 32%) y quedó a más de 24 puntos por debajo de la tasa de inflación. El 30% del incremento sería la suba acordada entre las partes, aunque, del otro lado, se espera una resistencia por parte de los empresarios. A esto se le sumaría un ajuste con efecto desde agosto.

Ante el temor de no lograr la conformidad de las partes y sumar un nuevo dolor de cabeza en la Casa Rosada que podría impactar en las elecciones, el Gobierno pateó la fecha para después de las primarias del 11 de agosto. De este modo evitó que Dante Sica, ministro de Producción y Trabajo, tenga que mediar e imponerse ante los puntos en controversia con el riesgo de no poder conformar o a los empresarios o a los gremios.

Por pocas monedas

La fuerte suba de los precios provocó que el SMVyM cubra cada vez una porción menor de la canasta básica. Con los valores actuales, es apenas $90 superior al costo que debe afrontar un hogar para garantizar la alimentación.  Para no caer en la indigencia, una familia tipo (dos adultos y dos chicos) necesitó en junio $12.409,72 pesos, mientras que SMVyM es de $12.500, dando cuenta de la caída del poder adquisitivo.  

Más allá de los trabajadores formales, el piso salarial suele funcionar además como referencia para los trabajadores fuera de convenio y en negro.