La elección en Río Cuarto concentra toda la tensión electoral del año. El próximo 29 de marzo el peronista Juan Manuel Llamosas buscará revalidar su gestión como intendente en el último pago chico del exgobernador José Manuel de la Sota.

En frente, la versión local de Cambiemos, Juntos por Río Cuarto (UCR, Pro, Frente Cívico y CC), pondrá en juego la salud de la coalición y evaluará cuánto conserva de su caudal electoral tras la derrota de octubre. Será una muestra.

El peronismo enfrentará esta elección unido. Sabe que es el favorito en las encuestas. Río Cuarto será un ensayo en medio de una interna que cada vez es más expuesta.

En Río Cuarto el PJ logró contener a todas sus expresiones domésticas bajo el mismo paraguas. Por un lado el grupo que comanda el actual intendente Llamosas (donde se diluyeron algunas identidades K); por otro, el sector alineado con el Gobierno provincial que tiene allí al diputado nacional Carlos Gutiérrez como principal lugarteniente.

Y por último al delasotismo riocuartense que comanda la última esposa de De la Sota, Adriana Nazario. Entre esos tres espacios se repartieron la lista de concejales.

La estrategia del peronismo será municipalizar la elección y bajarle todo el perfil posible. “Una campaña corta de 20 días”, dicen siguiendo al pié de la letra los manuales del marketing político para los oficialismos.

Pero si se aleja el zoom de Río Cuarto se puede ver el cuadro del peronismo cordobés. La semana pasada Llamosas estuvo en la Casa Rosada para lograr financiamiento para obras en esa ciudad. En el encuentro con el Ministro del Interior, Wado de Pedro, también estuvo Martín Gill, secretario de Obras Públicas de la Nación.

Foto NA: JOAQUIN SALGUERO/MININTERIOR.

Gill, de pasado en el kirchnerismo, fue el primer intendente cordobés en jugar con Alberto Fernández mientras el PJ provincial evitaba pronunciarse sobre la elección nacional.

Las ubicaciones respecto al Gobierno nacional dividen aguas dentro el PJ cordobés. El jueves por la noche el senador Carlos Caserio encabezó un mitin con intendentes y referentes. Allí planteó la necesidad de dar la pelea interna dentro del peronismo cordobés si no hay consenso. Caserio fue una de las terminales que eligió Alberto Fernández tras el silencio del gobernador Juan Schiaretti.

La respuesta del Gobierno provincial fue tomar lista a los intendentes peronistas con otra reunión en la Casa de Gobierno ese jueves.

Cambiemos

Por otra parte, la elección en Río Cuarto puede ser un indicador para ver la salud de Cambiemos. Luego de algunos tironeos iniciales y de una interna, Juntos por Río Cuarto logró un candidato de unidad: el radical Gabriel Abrile.

El jueves pasado Abrile recibió la visita de Alfredo Cornejo, el presidente nacional de la UCR. Ese mismo día en Buenos Aires, Mauricio Macri reapareció con su mesa chica. La elección en el sur cordobés se coló en la discusión. Aunque referentes del PRO amagaron con una candidatura propia. La orden que bajó fue clara: mantener la unidad.

Nacionalizar lo más posible es la intención de Juntos por el Cambio. Solo así puede asegurarse polarizar contra el oficialismo y posicionarse como fuerza opositora.

Otros jugadores

En la elección hay otros dos actores que tienen intenciones de lograr algunos puntos. La figura de Pablo Carrizo, un outsider de la política, que llegó a ser concejal por una campaña poco ortodoxa y en los colectivos, tiene grandes adhesiones. No obstante una reciente denuncia por violencia de género podría erosionar su capital electoral.

Por último un grupo de radicales disidentes liderados por Eduardo Scoppa intentará sumarse a la contienda. Apuntan a lograr adhesiones boina blanca que están en contra del acuerdo con el PRO.