El diputado nacional por La Liberta Avanza, Javier Milei, ya confirmó por todos sus medios que será candidato presidencial en 2023. Al igual que en el trayecto hacia su banca, el liberal impulsa su escalada aferrándose al discurso contra la “casta política”. Con ese simple movimiento retórico, y en el marco de una situación económica hostil, el economista se posiciona de forma deliberada por fuera de la clase dirigencial contemporánea como un agente exógeno sin culpas. ¿Pero realmente lo es?

Detrás de sus polémicas apariciones en los medios de comunicación, Milei también hace política en silencio. En paralelo, construye su aparato con sociedades inesperadas y alianzas subterráneas con sectores del peronismo.

Lo que no se ve en la superficie

El papel de radicalizado y las convicciones ideológicas del diputado se desvanecen a la hora de generar acuerdos para su crecimiento político, una práctica habitual dentro de la “clase” que él mismo ataca. Para ello, acude a massistas, peronistas cercanos a la vicegobernadora bonaerense Verónica Magario y connivencias tácitas con el sector que responde a Cristina Kirchner.

Hay ejemplos. En el municipio de General Pueyrredón, el liberal tejió pactos con dos referentes del Frente Renovador y del kirchnerismo: Alejandro Carrancio y Lucas Fiorini. Ambos compartieron lista con Sergio Massa en las elecciones del 2015. El primero como precandidato a primer concejal y el segundo, a intendente. En lo personal, la relación entre el economista y el titular de la Cámara de Diputados es estrecha: la fotografía del cálido saludo entre ambos durante el acto de inicio de las sesiones ordinarias del pasado 1 de marzo la ilustra.

El saludo entre Sergio Massa y Javier Milei en la jura de los diputados nacionales electos en 2021.
El saludo entre Sergio Massa y Javier Milei en la jura de los diputados nacionales electos en 2021.

“Tuvimos un encuentro con Milei donde hablamos de los desafíos legislativos locales y nacionales”, expresó Carrancio, actualmente edil del partido vecinalista CREAR –pero que ingresó al cuerpo por Juntos por el Cambio (JxC)– después de mostrarse en una foto con el diputado en las redes sociales el pasado 13 de enero.

En las últimas semanas, el dirigente distrital también se reunió con Eugenio Casielles, uno de los principales armadores libertarios a nivel nacional, y Juliana Santillán, otra de las referentes del espacio. El concejal marplatense es el encargado de ampliar la presencia del liberalismo en ese territorio. Y allí, el blanco para los ataques políticos es Juntos por el Cambio: Carrancio se ocupó de frenar el proyecto de fotomultas que impulsó el intendente Montenegro.

Elogios inesperados

El edil hoy se encuentra en CREAR. Al partido lo lidera Fiorini que, después de romper con JxC, se asoció políticamente con la titular de ANSES, Fernanda Raverta, una de las figuras fuertes del kirchnerismo. Asimismo, en la migración también tuvo mucho que ver la exintendenta de La Matanza, Verónica Magario. “Es muy valiente lo que hace Javier Milei, porque es honesto. Si estuviese en CABA lo votaría a él, obviamente”, planteaba el exsenador provincial durante la última campaña electoral.

Está claro que hoy la principal adversaria política para el libertario no es Cristina Kirchner, que según él, se encuentra en las antípodas de su pensamiento. Desde que en diciembre de 2021 –al encabezar un acto en Plaza de Mayo frente a sus seguidores– se jactó de ser “la verdadera oposición” al Gobierno nacional, comenzó a morigerar sus críticas hacia la vicepresidenta.

Sus recurrentes exabruptos e insultos esquivan a la exmandataria, a quien incluso le dedicó un sorpresivo elogio en marzo. “Yo estoy en las antípodas del pensamiento de Cristina, pero te va de frente. Te dice: 'Te voy a comer el hígado'. Y cuando te lo dice ya está con las servilletas y los cubiertos. Eso me parece respetable. Hay otros que se te hacen los amigos y después te clavan el puñal por detrás", manifestó en su momento. Mientras tanto, con el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta se muestra más desinhibido y lo acusa de “zurdo de mierda”.

En la estrategia del diputado nacional para escalar hacia las presidenciales 2023 se abre la posibilidad, a su vez, de ir contra las banderas del kirchnerismo, pero sin confrontar con sus funcionarios a nivel nacional. En esa línea, el liberal se animó a rechazar la cifra de desaparecidos. Dijo que “no fueron 30.000” y que “se miente por una cuestión de caja”, y pidió la eliminación de ministerios clave como Educación o Salud para reducir los costos del Estado.