Luego de las múltiples críticas de los partidos políticos contra las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), la Unión Cívica Radical presentó un proyecto para suspender aquellas que no diriman ninguna candidatura, como es el caso de los comicios presidenciales.

El radicalismo argumenta que a raíz de la falta de internas la elección del domingo 11 de agosto se ha reducido a una gran encuesta nacional y que hoy el país no está en condiciones de desperdiciar los $4.500 millones que significarían la realización de las PASO en todo el país.

Horacio Rodríguez Larreta comentó que tiene “serias dudas” con las PASO porque “son un gastadero de plata”. En el mismo sentido se expresó el candidato a presidente por Consenso 2030, Roberto Lavagna, que aseguró que las PASO “nunca le gustaron” y José Luis Espert remarcó que  “son una encuesta carísima” y “un lujo que el país no se puede dar”. 

Como contrapunto de la contienda presidencial, en la que se presentaron nueve fórmulas por separado, en 17 de las 24 provincias habrá internas para listas de senadores y/o diputados. Y es la coalición oficialista la que más disputas tendrá, en 10 distritos. 

El último en posicionarse en contra de las PASO fue Alfredo Cornejo, el presidente de la UCR, antes de que su partido formalizara la iniciativa. El gobernador mendocino encabezará la lista de diputados nacionales de su distrito y no se someterá a internas. Sin embargo, su postura es paradójica, ya que fue el principal impulsor de una fallida interna entre Mauricio Macri y Martín Lousteau.

El mecanismo, promulgado por Néstor Kirchner en 2009, tuvo su reivindicación en 2015. En aquellas elecciones generales, tres frentes tuvieron internas presidenciales (Macri-Carrió-Sanz en Cambiemos, Massa-De la Sota en UNA y Del Caño-Altamira en el FIT), Larreta-Michetti se enfrentaron en la Ciudad de Buenos Aires y Aníbal Fernández hizo lo propio ante Julián Domínguez en la Provincia.

¿Qué debe pasar para que el proyecto sea aprobado y se deroguen las PASO? Lo deberá avalar más de la mitad del Congreso, por lo que el radicalismo deberá negociar con los bloques opositores. El secretario de Asuntos Políticos e Institucionales del Ministerio del Interior, Adrián Pérez, dejó en claro que no se pueden derogar mediante un DNU.