Polarización extrema: ataca Durán Barba al núcleo duro de CFK y le quita peso a la figura de Alberto

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Mientras Cristina Fernández de Kirchner se apodera del escenario político y la coyuntura socioeconómica erosiona la intención de voto de Mauricio Macri, Jaime Durán Barba persiste en la estrategia de llevar al extremo la polarización con la expresidenta, de quien ahora aseguró que liberará asesinos y motochorros y creará un partido judicial prodelincuencial.

En su columna dominical en Perfil, atacó a los votantes del kirchnerismo, a quienes considera que tienen “una visión no democrática del mundo, compartida por muchos latinoamericanos”. En este sentido, sostuvo que la líder de Unidad Ciudadana muestra rechazo a “los pobres” y que es una elitista aspiracional que se siente feliz en la Universidad de Harvard.

Semanas atrás, en una entrevista con Jorge Fontevecchia, el ecuatoriano había insistido en la diferencia de valores que, según sus argumentos, divide a una gestión de la otra. “En algunos grupos se conserva la idea de que se puede conseguir dinero asaltando de cualquier manera, pero ya no para comprar armas y explosivos, sino para comprar coches y enormes extensiones de tierra para su disfrute”, disparó. Hoy fue más allá: “Doctrina Zaffaroni en boga, liberarán asesinos y motochorros, crearán otro partido judicial prodelincuencial, cosa única en el mundo”.

Desde hace meses que el ecuatoriano, que siempre solía escaparle a las provocaciones, ha adoptado una postura radical con el objetivo de convencer al electorado de que en el pasado no solo no están las soluciones a los problemas estructurales de la Argentina, sino que en su candidatura se edifica el terror.

En el último tiempo, comparó a Cristina con Nicolás Maduro, calificó al peronismo de autoritarista, nazi y comunista y afirmó que de ganar las elecciones, cambiará la constitución y armará a barrasbravas y grupos de narcotraficantes para que maten a sus opositores.

Respecto al lanzamiento de la fórmula con Alberto Fernández, analizó a la jugada como funcional a la reelección del oficialismo. Según manifestó, el binomio no logrará la unidad del peronismo, endurecerá el techo de votos de Unidad Ciudadana y perderá la solidez de su piso.

A sabiendas de que tendrá la difícil misión de pergeñar la estrategia proselitista en un contexto de plena recesión y con un electorado desencantado, el ecuatoriano se apropió de la “campaña del miedo”, una táctica engendrada por su enemigo electoral en 2015. Cuatro años atrás, al kirchnerismo no le alcanzó.