Podoroska desafía a la historia: buscará ser la segunda tenista argentina en una final de Grand Slam

La rosarina ya ganó más dinero en estas dos semanas que a lo largo de toda su carrera. Va por un récord de Gaby Sabatini. La cita es a las 10 de la mañana (hora Argentina).
El Canciller - Comentarios
@Hectitor Muy buena nota. Completita, y...

Nadia Podoroska afrontará este jueves el partido más importante de su vida. En el mítico estadio Philippe Chatrier en el que ayer barrió a la número 5 del mundo, procurará convertirse en la primera tenista argentina en alcanzar la final de Roland Garros. Para lograrlo, deberá vencer a la promesa polaca Iga Swiatek (54°), que con solo 19 años también está escribiendo historia grande en el Abierto de Francia.

La rosarina con orígenes ucranianos tendrá en frente una barrera que ninguna compatriota ha logrado rebasar en el certamen más prestigioso del mundo sobre polvo de ladrillo. Raquel Giscafre fue la primera en arribar a las semifinales, en 1974; Gabriela Sabatini hizo lo propio en 1985, 1987, 1988, 1991 y 1992; Clarisa Fernández sorprendió al planeta tenístico en 2002 y Paola Suárez cristalizó sus mejores sensaciones en 2004. Pero en las ocho oportunidades, todas ellas quedaron en la puerta de la gran definición.

Gaby, que durante todo el certamen vibró por Twitter al ritmo de Nadia, fue la única que consiguió escribir su nombre en una final de Grand Slam. En 1988 y 1990 en el US Open -30 años atrás, fue campeona en Nueva York y conquistó el único Major para el tenis femenino nacional-, y en 1991 en Wimbledon. “Gracias por seguir animándote”, celebró este martes. Si algo ha exhibido Podoroska en su gesta parisina es coraje.

De 23 años, la Peque está cumpliendo un sueño que era absolutamente impensado hace dos semanas, cuando estaba ubicada en el puesto 131 del ranking mundial y ansiaba disputar el Grand Slam francés. Sustentada en sus golpes planos y una extraordinaria muñeca para fabricar drops, doblegó a ocho rivales en 14 días: tres en la etapa de clasificación y cinco en el main draw. Tras derrotar a la ucraniana Elina Svitolina por 6-2 y 6-4, se transformó en la primera jugadora en la Era Abierta en alcanzar las semifinales en el Bois de Boulogne viniendo de la qualy.

Obsesiva del entrenamiento y siempre agradecida por el acompañamiento de sus padres -ambos farmacéuticos- había competido una sola vez en las instalaciones de Roland Garros. Fue en 2017, cuando no pudo superar la fase preliminar. “Me quedó una espina aquella vez”, contó en una entrevista previa al torneo. Su ingreso al cuadro principal de este certamen significó la primera participación de una tenista argentina en París desde 2014.

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De ahora en más, ya nada será igual. Con los puntos que cosechó en estas semanas pletóricas, escalará 80 posiciones en el escalafón y amanecerá el próximo lunes entre las 50 mejores jugadoras del mundo. De ganar mañana, será Top 30. Su nuevo status le permitirá ingresar en los torneos principales del circuito de la WTA.

Pero, además, por instalarse en las semifinales ya embolsó U$S 500.000, más dinero de lo que había percibido previamente en su carrera (U$S 301.547). “Ahora voy a estar tranquila para pagarle el sueldo a mi entrenador y mi equipo de trabajo, me podré enfocar mejor en hacer giras”, confesó.

El año pasado, en los Juegos Panamericanos de Lima, Podoroska había enviado un aviso al obtener la medalla dorada y el pasaje a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, pospuestos por la pandemia del Covid-19 para 2021. Por ese hito, el ENARD le concedió una beca extraordinaria que le permitió solventar los costos fijos en los últimos meses.

Pese a que desde hace dos años está radicada en la ciudad española de Alicante, el coronavirus la encontró en la Argentina: recién pudo regresar a tierras ibéricas a principios de junio, con un permiso especial, y comenzó a entrenar tras completar las dos semanas de cuarentena obligatoria. Por ese entonces, se declaraba fanática de la serie Merlí, la película Into the Wild y los libros de filosofía, en especial los del argentino Darío Sztajnszrajber.

En Roland Garros, incorporó a su equipo de trabajo a un entrenador de bowling que profesa el budismo zen y la ayudó a potenciar su positividad. “Me ha dado un montón de lecciones, como sacar el contexto de la instancia en la que estoy jugando”, expresó tras meterse en semifinales. Quizás, esos aprendizajes reluzcan este jueves, cuando salga a jugar el partido más importante de su vida.