Peluquerías, bares y gimnasios: tres sectores que pelean por su habilitación

Hay más de 6.000 centros de estética en la Ciudad que aguardan el permiso de Salud. Números rojos para los gimnasios: el 25% podría cerrar definitivamente en junio.
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Los días pasan y, lentamente, la economía se adapta a la ‘nueva normalidad’ en tiempos de coronavirus. Así, ya no resulta (tan) extraño observar obreros con barbijos respetando el distanciamiento social, cajeros de supermercados con mascarilla y libreros que permiten solo dos visitantes en el local. Sin embargo, aún hay rubros que aún aguardan la habilitación para reestablecer sus servicios.

Las peluquerías pican en punta para los reclamos de la habilitación. “La situación es terrible, no hay manera que podamos trabajar. Hay cero ingresos y debemos responderle económicamente a los empleados”, expone Pablo Mion a El Canciller. En la misma situación que el dueño de Chueca Peluquería se encuentran más de 6.000 centros de estética y peluquerías en la Ciudad y, otros tantos miles, en el conurbano.

Ante esa situación, varios proyectos se acumularon tanto en la Casa de Gobierno porteño como en las oficinas de la Jefatura de Gabinete bonaerense, en La Plata. Y si bien puede variar en pequeños detalles, los cuidados en los protocolos son bastantes similares: la atención sólo con turnos previos, una planilla de datos de los clientes, sin revistas y la higienización constante de los elementos de trabajo.

También se incluyen, de acuerdo a los borradores que pudo obtener este medio, la prohibición de ingresar con calzados, el uso de camisolín descartables y la cobertura -con mameluco, guantes y camarillas- de las peluqueras y peluqueros.

Ahora, la pelota quedó del lado de las autoridades: “Estamos evaluando“, fue la escueta repuesta unánime por parte de ambos gobiernos del AMBA.

Mientras tanto, los clientes hacen lo que pueden con sus looks durante las videollamadas de teletrabajo.

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Gimnasios y bares, entre cierres y (poca) esperanza

El número impacta. Desde que se inició la cuarentena, alrededor de 400 gimnasios no lograron sostener el aislamiento y decidieron cerrar, para siempre, sus instalaciones. Los datos son de la consultora Mercado Fitness que relevó unos 240 cierres definitivos durante abril y 160 en lo que va de mayo, de un total de 8.000 en todo el territorio nacional.

En junio, sin embargo, el alerta es aún mayor: casi el 25% de los gimnasios no aguantaría el temporal de la cuarentena. “No son números, sino personas”, expone Guillermo Vélez, director de la consultora y agregó que “me entristece porque veo cómo decenas de pequeños empredimientos agonizan”.

Los números en rojo también se pueden ver en las ventas online. Es que, de las promos 2×1 para abonar las cuotas atrasadas de los gimnasios, ahora, en las principales páginas de venta, se pueden localizar un crecimiento exponencial de ofertas por mancuernas, máquinas y cintas de correr.

En bares y restaurantes, la realidad es distinta. Tras las primeras semanas de cuarentena, el Ejecutivo habilitó el regreso de las cocinas, aunque sólo bajo el formato del delivery. En la Ciudad -y en varias provincias- incluso agregaron el take away. Pero solo fue un paliativo: se calculan que las ventas en esos formatos alcanzan solo el 5% de los gastos de los locales gastronómicos.

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El Gobierno argumenta que con el programa de Atención a la Producción y el Trabajo (ATP) se financian el 50 de sueldo de los empleados. La ayuda, para las cámaras empresariales, no es suficiente: la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEGHRA) deslizan que se continuará con acuerdo salarias junto a los gremios para “subsistir sin despedir a nadie”.

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Los ejemplos globales

La ‘nueva normalidad’ se expande a casi todo el mundo. El propio Gobierno lo reconoce, por ejemplo, cuando el Presidente insiste en que “se mira lo que sucede en otros países” para decidir las fases de la flexibilización. Ese mismo ejercicio lo replican los empresarios para habilitar, tanto bares, como gimnasios.

Los ejemplos son varios (y para todos los gustos). En los casos de bares y restaurantes, la mayoría de los países de Europa decidieron la vuelta de esta industria gastronómica, con distintas opciones. En España, por ejemplo, las famosas terrazas quedaron habilitadas al 30% de su capacidad, límites similares a los de Jujuy y Salta, primeras provincias en habilitar que los ciudadanos puedan salir a comer afuera.

Holanda decidió ir más allá: en pleno pico, se dispusieron los “greenhouse” que no son más que cabinas de vidrio que ofrecían una “hospitalidad segura”.

"Pequeños invernaderos", la solución en Holanda para habilitar bares y restaurantes.
“Pequeños invernaderos”, la solución en Holanda para habilitar bares y restaurantes.

En Italia, la flexibilización obligó a que en los bares se respeten distancias de dos metros entre mesas, sin menús y con el uso obligatorio del tapabocas para ir al baño o al momento de pagar la cuenta.

La vuelta de los gimnasios

Termómetros para tomar la temperatura en la puerta. Separadores plásticos entre cintas. Ingresos por turno y con entrada. La reapertura de gimnasios en varios países contó con esas características y más: los controles en los centros deportivos son aún más estrictos, ya que hay mayor posibilidad de quedar expuesto, según comentan los especialistas.

Alrededor de 20 millones de italianos concurren a gimnasios dispersos en más de 100.000 centros deportivos.
Alrededor de 20 millones de italianos concurren a gimnasios dispersos en más de 100.000 centros deportivos.

En toda Italia -salvo Lombardía- se decidió la apertura de gimnasio con las siguientes instrucciones: asistencia con turno anticipado, gel al ingresar y una distancia social de, al menos, un metro y medio. Pero eso no es todo: las máquinas deben ser desinfectadas en cada uso, los calzados deben ser solamente utilizados para la actividad física y los vestuarios no debe quedar ninguna prenda suelta.