Partos respetados en tiempos de pandemia: derechos y cuidados para las embarazadas

Pese al contexto, se puede exigir estar acompañada en el momento del parto. Cuáles son las posibilidades de que un bebé se contagie de COVID-19.
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@Mónica Silvia Carbone Excelente nota. Felicitaciones

La semana mundial del parto respetado se celebra del 18 al 22 de mayo desde el año 2004. En esta época, el momento de dar a luz conlleva mayores medidas de cuidado y prevención que de costumbre, para evitar el contagio del coronavirus.

El parto humanizado, regulado en la ley 25.929, busca garantizar los derechos de los recién nacidos y los padres, y abarca desde la realización de un parto normal, hasta el punto de que la madre pueda elegir quién la acompañará durante el trabajo de parto, el momento de parir y el posparto.

También las embarazadas son protegidas por las leyes de parto respetado y de los derechos del paciente.

La otra cara del parto respetado es la violencia obstétrica. Esta manera de conducirse por parte del personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres implica “un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales”, según la ley 26.485. La norma determina la protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres.

Dar a luz en tiempos de COVID-19.

Dentro de esta semana, la coordinadora de la asociación Parir y Nacer, Graciela Stuchlik, hace hincapié en la importancia de “proteger el vínculo temprano y de cuidar al recién nacido en la primera hora de vida”.

Las mujeres tienen derecho a tener cinco consultas presenciales de control prenatal (como mínimo), estar informadas y acompañadas en sus partos, según los lineamientos del Ministerio de Salud nacional. Sin embargo, estar junto a otra persona en el momento de parir, en estos momentos, depende de cada institución en particular.

Parir lejos del coronavirus

“El COVID-19 vino a poner en blanco y negro un montón de realidades, y sobre todo, cuál es el lugar que tiene el embarazo, el parto y el puerperio en cuanto al sistema de salud”, explica Stuchlik.

La pandemia visibilizó los problemas de acceso independiente que tienen las maternidades dentro de los hospitales, y la falta de distancia entre la zona de obstetricia y el tratamiento de la enfermedad del coronavirus.

Stuchlik sostiene que esta situación estalló durante la cuarentena e implica la necesidad de reorganizarse en los hospitales y clínicas. “Hoy vas al Hospital Fernández y para ir a parir subís un ascensor común donde van otros enfermos. Tienen que generar pasillos especiales y en algunos lugares no lo están haciendo”, afirma.

Recién nacido.

La pandemia pone en evidencia el cuidado especial que deben tener los sectores en donde las embarazadas hacen el preparto, el parto y el posparto. En este punto, la especialista aclara: “Los sistemas se resisten a que las maternidades estén ubicadas en otras áreas o con una puerta distinta”.

El informe de la Defensoría de abril pasado plantea la necesidad de “sanatorios exclusivos para la maternidad”, que permiten la atención de la embarazada para que no tenga complicaciones.

Estas instituciones trabajan con el modelo de personal basado en la atención brindada principalmente por  parteras y con un respaldo de 24 horas de un obstetra. “La OMS  y el CLAP, vienen  haciendo estas  recomendaciones de asistencia hace varias décadas”, afirma el documento.

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Maternidades

Melina Vicenti, coordinadora de parteras de la maternidad Estela de Carlotto, explica que desde abril comenzaron a programar cesáreas para que esté más tranquilo el hospital de Moreno.

“En abril llegamos a 25% de cesáreas, y el 15% fueron sin programarse. En total hubo 179 nacimientos, este número duplica al habitual en la maternidad”, afirma.

Los partos en la maternidad aumentaron durante la cuarentena, dado que hay temor por parte de las mujeres a parir en clínicas y hospitales que traten a enfermos de coronavirus. “Por lo general, en los hospitales hay en una sala de preparto donde entran varias mujeres y la parte edilicia no ayuda”.

Maternidades: ideales para parir.

El modelo de maternidad segura y centrada en la familia los ayudó a trabajar. “Implementamos los 10 pasos y fuimos agregando otras cosas a la institución”, sostiene la partera. Y agrega: “Esta pandemia hizo que repensemos que no sea una institución general en donde vayan a parir las mujeres”.

La experta destaca que es importante esperar los tiempos naturales de las mujeres, lo cual “hace que cada vez sean menos las cesáreas”. Esto implica que caminen, estén acompañadas todo el tiempo y se muevan como quieran aunque exista el coronavirus.

Respetar la compañía

Aunque en la maternidad siguen trabajando de la misma manera, solo restringen las visitas de población de riesgo y de niños. Los acompañantes entran al momento del parto y a la internación, a diferencia de otras instituciones donde no lo habilitan.

Fue una lucha interna que se permita que entran. El protocolo que sacó el Ministerio de Salud nos guió sobre el acompañante, así garantizamos estos derechos, sino se vuelve todo para atrás”, sostiene Vicenti.

El acompañante no puede tener una enfermedad preexistente. “Un policía se enojó porque no pudo pasar al parto de su hijo por este motivo. Como alternativa hicimos una videollamada para que vea el alumbramiento”.

También se le hace el triage al acompañante. “La embarazada no puede vincularse con enfermos, ni responder el triage en el mismo lugar que ellos”, aclara.

Las mujeres se sienten mejor cuando son acompañadas.

“El sostén que el acompañante brinda a la mujer durante el trabajo de parto y el parto, es tan beneficioso, que no existe coronavirus que pueda desequilibrar esa balanza. Estos beneficios, se encuentran probados desde lo científico”, explica el ginecólogo y obstetra Emiliano Pucherman.

Trabajos científicos demostraron que las mujeres que paren acompañadas tienen menos dolor, menos necesidad de analgesia, menos tasa de cesáreas y más satisfacción.

Para el médico es esencial “darle la jerarquía que el acompañante tiene, más allá de que es un derecho de la paciente, garantizado por ley”. Y hace hincapié en que la importancia de su rol permanece intacta.

También el experto aclara que las condiciones para el acompañante se modificaron por la pandemia. “Debe usar barbijo, lavado de manos, atuendo acorde al la situación y pasar por el triage”.

Pero no solo contar con un compañero es trascendental en ese momento tan especial, sino reforzar la empatía para compensar la falta de contacto.

Sobre esto Pucherman dice: “Mi especialidad se basa en la empatía y el cuidado. Ahora es necesario resignificar esto último, porque “cuidar” no es sinónimo de abrazar o tomar de la mano, sino que implica distancia física”.

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Pandemia versus acompañamiento

En estos días, en muchas clínicas y hospitales, las mujeres no pueden entrar a parir con un acompañante. “El temor trae la parte más horrible de la vulneración de los derechos reproductivos en este momento en algunos lugares”, dice Stuchlik.

A su vez, aclara que el acompañamiento es uno de los derechos más afectados en la actualidad. Para la experta el COVID-19 “sacó lo más retrogrado del parto”, lo cual llegó a que en algunos espacios recomendaran la suspensión de lactancia aunque no haya información sobre la posible transmisión.

“Cada localidad, en cada hospital, toman distintas acciones. Algunos argumentan que no tienen insumos, entonces prefieren guardarlos para un médico y no un acompañante. En cambio, otros hospitales no lo tienen verdaderamente”, sostiene.

El COVID-19 “sacó lo más retrogrado del parto” en algunos lugares.

Sobre esta situación, la partera Antonella Ortale del Hospital Durand explica: “Siempre se respeta el parto y las decisiones de las mujeres. Tratamos en lo posible de que estén acompañadas aunque es muy complicado”. La complejidad no solo se debe a los protocolos, sino al insumo médico para vestir al acompañante.

“No se aconseja el ingreso de personas a los servicios, más porque tenemos un servicio quirúrgico, donde tenemos los partos. Tratamos de que haya poca circulación, por ese motivo, la mayoría de los partos son sin acompañante”, sostiene.

Hay determinadas excepciones en donde las mujeres dan a luz acompañadas, dado que no está prohibido, sino restringido: “Hay algunas mujeres que lo entienden y están solas, y hay otras que exigen estar acompañadas y lo están”.

Estudios prenatales

“Intentamos que la atención sea lo más dedicada, como lo hacemos siempre, sin que o evitando que el momento actual no interfiera en el objetivo final de llevar un control de embarazo y conducción de trabajo de parto”, explica Catalina Gerace, presidenta del comité científico de la Asociación Obstetricia Argentina. Y agrega: “Se atiende siempre al empoderamiento de la mujer y su entorno afectivo”.

En el Hospital Durand, el control del embarazo se sigue haciendo aunque con estudios más espaciados. “Se hacen los exámenes necesarios y la mayor cantidad en una sola vez, así la mujer no va varias veces al hospital”, cuenta Ortale. A diferencia de los talleres de preparto y lactancia, que están suspendidos.

Embarazadas con estudios espaciados.

Por su parte, Pucherman considera que es una época donde hay que analizar el costo/beneficio en cada acción médica. “Esto implica saber para qué estudios vale la pena que la paciente salga a la calle, y cuando amerita quedarse en casa, al resguardo”.

Las visitas a los consultorios médicos también se modificaron durante esta pandemia. “No doy sobreturnos para que en la sala no se junten personas. Las consultas las siguen haciendo y van solas, a menos que tengan algún problema en particular”, explica el obstetra  Ignacio Perez Tomasone. Y señala: “Ningún centro por imagen de los que conozco permite que vayan acompañadas”.

A su vez, el especialista aclara que en las consultas es importante brindarles tranquilidad, dado que las embarazadas tienen dudas sobre el momento de dar a luz en plena cuarentena. “Una embarazada no tiene más riesgo de infectarse”, sostiene.

Perez Tomasone aclara que “la leche no transmite el virus, por eso se puede continuar con la lactancia. Solo podría contagiarse el bebe por la proximidad de una madre con COVID-19 positivo“.

Asistencia a distancia

La Defensoría del Pueblo porteño brinda atención a las mujeres que ven afectados sus derechos. La línea directa es a través del número 4338-5504 y corresponde al Programa de Género. También el 144, del Ministerio de las Mujeres, asesora a las embarazadas o puérperas.

Asimismo, la Defensoría y la asociación Parir y Nacer realizará este miércoles y jueves a las 13.30hs la Jornada sobre Parto Respetado, a través Zoom.