Pablo Hásel, primer artista español que irá a prisión por sus canciones desde la muerte de Franco

"Lo único que puede evitar mi ingreso a prisión es que haya mucha solidaridad porque las sentencias ya son firmes", expresó el cantante.
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@Montse Por un lado critica a Juan...

Por Cecilia Guardati, desde Barcelona.

El rapero y poeta español Pablo Hásel vive con la tensión y la incertidumbre constante de no saber en qué momento la policía vendrá a buscarlo ante un destino que se presenta ya ineludible. Ingresará a prisión para cumplir condena por injurias y calumnias a la monarquía española y a la Policía, y enaltecimiento del terrorismo por denunciar a través de sus canciones y Twitter lo que considera injusto.

Muchos artistas me dicen que piensan lo mismo que yo, pero no lo dicen porque no quieren acabar en prisión. En parte, el Estado español consigue lo que quiere que es imponer la autocensura“, afirmó el artista en una entrevista en Lérida, su ciudad natal en la que pasa los que pueden ser sus últimos días u horas en libertad.

Hásel, de 31 años, es uno de los 15 artistas españoles que en los últimos años fueron víctimas de censura en España, donde el anterior gobierno conservador de Mariano Rajoy endureció las leyes y promovió una aplicación dura del Código Penal para intimidar a la disidencia política en un contexto de creciente malestar social.

Otro rapero español conocido con el nombre artístico de Valtonyc se fugó hace dos años a Bélgica cuando el Tribunal Supremo español hizo firme una condena similar de tres años y medio de cárcel en su contra, y la justicia belga hasta el momento rechaza los intentos de España de extraditarlo.

Condena

Hace seis años Pablo Rivadulla –nombre real de Hásel- se convirtió en el primer rapero condenado por su opinión contra la monarquía y por defender la lucha de organizaciones antifascistas contra la dictadura franquista, como los vascos de ETA y las Grapo.

Yo nunca he apoyado acciones que atenten contra inocentes“, aclara el artista, cuyos tuits hay principalmente denuncias de las torturas sufridas por presos de estas organizaciones. Hásel se define como antifascista y defiende la “resistencia”, sin descartar la violencia, frente a un estado opresor.

A pesar de que el actual Ejecutivo español está en manos de una coalición progresista que se comprometió a cambiar las leyes del Código Penal que dieron lugar a este tipo de sentencias -y a que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sentenció en contra de estas leyes que limitan la libertad de expresión-, el ingreso a prisión de Hásel se consumará sin que suponga un escándalo.

“Pedro Sánchez, cuando estaba en la oposición, escribió un tuit diciendo que no era propio de una democracia encarcelar a un rapero. Ahora que está en la presidencia del gobierno no hizo nada para que Valtonyc pueda regresar y yo y otros raperos no seamos condenados a prisión”, lamenta el artista, quien cuenta con una plataforma de apoyo que pide su “libertad” y “amnistía”.

Por escribir en Twitter cosas como “el mafioso del Borbón de fiesta con la monarquía saudí, entre quienes financian el ISIS queda todo”, “La policía siembra racismo y recoge rabia ¿A quien le sorprende?” o “Ningún Guardia Civil pagó por los 16 inmigrantes asesinados a balazos de goma”, Hásel acumula más de cuatro años de pena entre cárcel y multas.

Lo único que puede evitar mi ingreso a prisión es que haya mucha solidaridad porque las sentencias ya son firmes“, explica el rapero, quien no se fugará para evitar perder su libertad.

“Creo que el estado español pagará un precio más alto si me encarcela que si me exilio”, argumenta. “Para ellos, encarcelar a un artista también supone un problema porque se ponen a muchas personas en contra y porque se quitan esa careta democrática que tienen”, añade este joven comunista para quien la cárcel “no es el fin de nada, sino otra trinchera de lucha”.

Juan Carlos I

El rapero que se atrevió a llamar “mafioso” al rey emérito Juan Carlos I en reiteradas ocasiones será enviado a la cárcel precisamente en un momento en el que la monarquía española vuelve a estar en el ojo del huracán por sospechas fundadas de corrupción que llevaron a la Justicia española a abrir una investigación preliminar.

“Es muy llamativo que quienes destaparon la mayoría de los casos de corrupción de la monarquía son medios extranjeros (…) pero ahora aquí ya no lo pueden ocultar”, subraya el Hásel refiriéndose a las informaciones de Suiza que motivaron una investigación contra el padre de Felipe VI por supuestas coimas que recibió de los reyes de Arabia Saudita a cambio de que empresas españolas obtengan el contrato del tren de alta velocidad de La Meca.

No obstante, lamenta que “aunque se demuestre que lo que decimos de la monarquía es cierto”, él y otros raperos siguen condenado a prisión. “Es propio de una inquisición, es el mundo al revés”, se queja.

En su canción ‘Juan Carlos el Bobón’, Hásel lanza palabras como balas: “Qué legitimidad tiene el heredero de Franco que en juergas y putas nuestra pasta está tirando. Se ríe de su impunidad en un chalé de Suiza, imagínalo borracho diciendo qué buena es mi hija”, rapea el cantante que lleva tatuado en el brazo “la palabra es un arma”.

“Cada vez que escribo soy consciente de los riesgos, pero no estoy dispuesto a permitir que me dicten lo que puedo decir y lo que no, porque creo que ganarían ellos”, reflexiona Hásel, en cuyas sentencias siempre hay un juez que avala su derecho fundamental a la libre expresión.

De espíritu rebelde, el rapero catalán no pierde la esperanza en que sociedad española entienda que su caso pone de relieve una “falta de libertades que afecta a todos, menos a los fascistas y sus colaboradores”.

“El hecho de poder ser el primer artista en ser encarcelado desde la muerte de Franco puede ser un antes y un después para que haya una respuesta solidaria fuerte y que, entonces, el estado se lo piense dos veces a la hora de querer encarcelar a otro”, dice antes de revelar que su última canción criticando la gestión de la crisis del coronavirus apenas duró unas horas en Youtube, antes de ser censurada.