Nisman y la AMIA, el mismo laberinto sin respuestas

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@Maggy de corrientes Fue homicidio lo de nisman

Este fin de semana se cumplirán cinco años de la aparición sin vida del fiscal Alberto Nisman, muerto de un balazo en la cabeza en su casa, y la causa AMIA y sus colaterales volvieron al tapete mientras los enigmas siguen en pie y las víctimas con su reclamo de justicia insatisfecho. Tras el estreno del documental de Netflix ya comentado en esta columna -“El fiscal, la Presidenta y el espía”- hablaron desde el nuevo presidente, Alberto Fernández, hasta uno de los principales acusados por el atentado, el ex agregado cultural iraní Mohsen Rabbani, incluso con hipótesis distintas a las sostenidas en otros tiempos.

La familia de Nisman y sus colegas nucleados en la Asociación de Fiscales y Funcionarios del Ministerio Público Fiscal de la Nación (AFFUN) decidieron no participar del acto convocado a través de las redes sociales para este sábado en la plaza seca ubicada al costado del Teatro Colón, en la zona de Tribunales. Sí, en cambio, asistirán al día siguiente al cementerio de La Tablada, donde descansan los restos del fiscal que estuviera a cargo de la investigación del atentado terrorista en el que murieron 85 personas el 18 de julio de 1994.

Foto: JUAN MABROMATA / AFP.

Los fiscales no quieren mezclar su homenaje con actos políticos, como le dijeron desde la AFFUN a El Canciller. Es que el acto del sábado fue promovido desde las redes por referentes del gobierno saliente como la diputada y líder de la Coalición Cívica (CC) Elisa Carrió o la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich. Para completar el panorama, este jueves se supo que el primer viaje oficial al extranjero del nuevo presidente de la Nación no será a El Vaticano, como se suponía, para ver al Papa argentino, sino a Israel, para participar de un homenaje a las víctimas del Holocausto, dentro de una semana, al que se autopostulaba como representante argentino el también diputado de Cambiemos Waldo Wolff, otro de los impulsores del acto del sábado.

Mientras tanto, dentro de los tribunales, a sus tiempos, ocurren cosas en las causas relacionadas con el atentado contra la AMIA, precedido dos años antes por el que mató a 22 personas en la Embajada de Israel. Tras la feria veraniega de enero se retomará la audiencia de un juicio con poca prensa. Se trata del que tiene a Carlos Telleldín en el banquillo de los acusados y en el que puede llegar a ser condenado como coautor o partícipe del atentado de 1994. O que puede terminar en una nueva absolución a su favor.

De acuerdo con fuentes judiciales, la Justicia tiene por probado, con palabra incluida de la Corte Suprema, que la camioneta que él armó a partir de un auto mellizo fue la que explotó como coche-bomba a las puertas del edificio sede de la mutual de la comunidad judía. Falta probar que él supiera el destino que el vehículo tendría. Quizás haya sentencia durante el primer semestre de 2020.

La causa por la muerte de Nisman está delegada en el fiscal Eduardo Taiano, quien espera completar pericias como una gigantesca telefónica sobre todos los aparatos celulares que se activaron en la zona de las torres Le Parc en las horas previas y posteriores a la aparición del cadáver de Nisman. Un último informe conocido indica que las cámaras de seguridad del complejo de Puerto Madero no eran infalibles y podrían no haber registrado el ingreso de personas a ese lugar en el día señalado.

Foto: JUAN MABROMATA / AFP.

También para después de la feria de enero, la Cámara Federal de Casación Penal tiene pendiente de revisión la sentencia que condenó al primer juez de la causa, Juan José Galeano, los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia, y el ex secretario de Inteligencia Hugo Anzorreguy, entre otros, por el pago de 400 mil pesos/dólares a Telleldín para que incriminara a un grupo de policías bonaerenses que terminaron absueltos en el primer juicio por el atentado de 1994.

Sin grandes esperanzas en las circulares rojas aún vigentes y en manos de Interpol, la causa principal sumó “avances el último año” en la colaboración de las autoridades del Paraguay en torno a la comunidad islámica de la Triple Frontera que habría servido como “pantalla” para los iraníes acusados de haber planificado el atentado, según dijeron fuentes judiciales. Esa causa está a cargo del juez Rodolfo Canicoba Corral y con la intervención de la fiscalía especial que encabezaba Nisman, ahora liderada por su colega Sebastián Basso.

Pero la principal causa que atrae la atención del mundo político y más preocupa al kirchnerismo, la del Memorándum con Irán, todavía no tiene fecha de inicio aunque fue elevada a juicio hace ya casi dos años. Está en manos del Tribunal Oral en lo Criminal Federal 8 (TOCF8), que reclamó aún sin éxito más personal a la Corte Suprema. Los principales acusados son tres ex funcionarios que volvieron a funciones con el cambio de gobierno. Ellos son la ex presidenta y ahora vicepresidenta Cristina Fernández, el ex secretario de Legal y Técnica y ahora procurador del Tesoro Carlos Zannini y el actual secretario de Justicia Juan Martín Mena, con pasado en el Ministerio de Justicia, la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) y el Consejo de la Magistratura

Cuatro días antes de aparecer muerto, y en plena feria judicial, y tras un intempestivo regreso de vacaciones en Europa con sus hijas, Nisman había denunciado este pacto firmado en 2012 como un encubrimiento de los iraníes a los que él había denunciado como autores intelectuales del atentado. El lunes siguiente iría a explicar su denuncia al Congreso pero no pasó con vida del fin de semana.

Foto NA: MARIO SAYES.

“¿Por qué lo mataron? ¿Quién mató a Nisman?”, se había preguntado una semana atrás al aire, en una radio argentina, uno de los iraníes requeridos por Nisman, Mohsen Rabbani. La hipótesis del homicidio también fue abonada en las últimas horas por el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa. En contraposición, desde el Poder Ejecutivo impulsan una auditoría sobre la pericia de la Gendarmería que indicó como más probable esa posibilidad. Y desde el kirchnerismo atizan al juez Claudio Bonadio por “dormir” la causa en la que se investiga el origen del dinero manejado en el extranjero por el fiscal fallecido.

Veinticinco años se cumplieron en julio pasado del atentado terrorista que mató a 85 personas y que aún permanece impune y cinco serán este fin de semana los que pasarán desde que Nisman, el fiscal que lo investigaba, apareció muerto, con la misma pregunta latente que dejó el documental de Netflix: ¿Suicidio u homicidio? Mucho tiempo sin respuestas.