Las batallas legislativas del nuevo gobierno

El Poder Ejecutivo convocará a sesiones extraordinarias del Congreso. Emergencia económica y sanitaria, entre las prioridades. Presupuesto se enviará más adelante. Qué va a pasar con las jubilaciones.
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Alberto Fernández firmará hoy mismo un decreto de convocatoria a sesiones extraordinarias del Congreso, con un temario que hasta anoche aún era un misterio pero que incluiría asuntos que podrían causar los primeros desencuentros con la oposición.

La única certeza hasta el momento es que el Poder Ejecutivo no mandará el Presupuesto 2020 ahora sino recién en abril o mayo —o tal vez nunca—, y que, mientras tanto, la administración nacional funcionará con una prórroga de la ley actual, como hizo Cristina Kirchner en 2010.

En cambio, ya en el terreno de las posibilidades se contaba una ley de Emergencia Económica, que le permitirá a Fernández disponer un congelamiento de tarifas de servicios públicos; tomar determinaciones sobre la deuda pública y modificar impuestos. Es decir que tendrá más facultades para tomar decisiones sin pasar por el Congreso, lo que la nueva oposición, Juntos por el Cambio, que hasta ayer fue oficialismo, ya avisó que no convalidará.

Según se informó extraoficialmente, las sesiones serían, en Diputados, el miércoles 18, y en el Senado, el lunes 23 o el viernes 27, ya que el miércoles de esa semana es Navidad. Si no llegaran a aprobar todos los temas este mes, sesionarían en enero. “Hay vocación”, dijo anoche una importante diputada del Frente de Todos.

Juntos por el Cambio había manifestado su predisposición a acompañar el presupuesto de Fernández, pero aclarando que no apoyaría el restablecimiento de superpoderes para el Poder Ejecutivo. No quieren que la Jefatura de Gabinete disponga a discreción de fondos sin el aval del Parlamento. Y sostienen que supresión de estas facultades extraordinarias durante el gobierno de Mauricio Macri significó una mejora institucional.

En el Senado el Frente de Todos tiene votos propios de sobra, de modo que no necesitará ni avisarle sus intenciones a la oposición. En Diputados, en cambio, sí deberá negociar pero se descuenta que los conseguirá. En la Cámara Baja el Frente de Todos, que tiene 120 bancas, tendría como aliados a los 8 de Unidad Federal para el Desarrollo (UFD), un interbloque de diputados “sueltos” de cinco provincias, alumbrado por Sergio Massa; y a los 10 del interbloque Federal, del peronismo no kirchnerista; entre otros.

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Sergio Massa y Alberto Fernández. Foto NA.

Aunque Juntos por el Cambio se opondrá, la Emergencia Económica debería ser aprobada con comodidad. A esa iniciativa se le sumará la Emergencia Sanitaria, que también pediría Alberto en el temario de extraordinarias. La había propuesto días atrás el futuro ministro de Salud, Ginés González García, con el objetivo de poder atender los faltantes de vacunas y el brote de sarampión. Otros asuntos que podrían entrar en el temario son la creación de los consejos Económico y Social y de Seguridad, y del Plan Argentina contra el Hambre.

El Senado, a su vez, podría abocarse además a la sanción definitiva de las leyes de Alquileres y de Góndolas, dos proyectos que Fernández apoya abiertamente y que ya tienen la media sanción de Diputados.

Jubilados

No está claro si ingresará en el temario de las extraordinarias de este mes, pero uno de los propósitos del gobierno entrante, que sonó con fuerza en las últimas horas, es el de volver a modificar la fórmula de movilidad previsional, con la que se suben automáticamente los haberes de los jubilados.

Concretamente, lo que el gobierno nuevo planea es un regreso a la antigua fórmula, que rigió entre marzo de 2009 y fines de 2017, cuando el Congreso sancionó la actual manera de calcular los haberes, promovida por el gobierno de Macri, entre muy violentas protestas callejeras.

La fórmula en vigor se compone de un 70% de índice inflacionario y un 30% de la variación de salarios, y los haberes se actualizan por trimestre.

El argumento de Cambiemos, al momento de discutirse la ley, era que los jubilados no perderían “nunca más” contra el aumento de precios. La ley fue rechazada con vehemencia por el kirchnerismo, que señalaba que el gobierno de Cambiemos buscaba manotear los ingresos de los abuelos, pero contó con el voto afirmativo de buena parte de los diputados y senadores del peronismo tradicional: los gobernadores habían pactado con Macri su apoyo a cambio de menos recaudación por bajas de impuestos.

Lo curioso es que varios de esos senadores y diputados que aprobaron aquella fórmula de Nicolás Dujovne hoy integran el Frente de Todos y se enfrentarían al dilema de tener que votar el regreso a un coeficiente que ellos mismos ya cambiaron con su voto. En el Senado, uno de ellos es nada menos que José Mayans, que ahora es el presidente del bloque oficialista; otro es Gerardo Zamora, cuya esposa ascendió a presidenta provisional tras un acuerdo político con la futura vicepresidenta, Cristina Kirchner.

Cristina Kirchner y el bloque del Frente de Todos en el Senado.

Diferencias

Con la fórmula anterior las jubilaciones subían dos veces por año (marzo y septiembre) promediando un índice oficial de salarios y la recaudación de la Anses. La fórmula de Cambiemos es más beneficiosa para los jubilados cuando hay alta inflación y bajo crecimiento, con lo cual es más cara para el Estado. La del kirchnerismo es mejor para los jubilados cuando hay alto crecimiento de la economía y baja inflación.

“Es obvio que quieren volver a la fórmula vieja para ahorrarse plata. Nosotros vamos a bancar nuestra reforma”, anunció un diputado macrista. “Me parece correcto modificar la fórmula, porque esta lo único que hace es perjudicar a los jubilados, porque da los aumentos con seis meses de retraso. Se necesita una fórmula más equitativa, que el jubilado siga manteniendo su poder adquisitivo”, dijo una diputada del Frente de Todos. La batalla está en puerta.