Espionaje ilegal: la vieja táctica de jugar de local

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“No mandé a espiar nunca a nadie. No creo en eso honestamente.” Mauricio Macri tuvo estas semanas un raid mediático donde contestó sobre las causas de espionaje que involucran a funcionarios de su Gobierno. El expresidente no fue nunca citado a indagatoria en esos expedientes pero presiente que las balas pican cerca. Macri sostiene y asegura sin titubear (y sin que exista la posibilidad de repregunta) que todo es un invento del kirchnerismo. Que son causas armadas sin sustento y que no le preocupa cómo avancen porque sabe que no hizo nada malo.

Su conexión con las causas de espionaje, más allá de las responsabilidades políticas, se liga a dos personas: el ex secretario privado Darío Nieto y su amigo personal Gustavo Arribas. Nieto, hasta hace algunos meses, era un personaje desconocido para la opinión pública. Ahora es directamente un alter ego judicial de la estrategia macrista: sus quejas a cómo se llevan adelante las investigaciones son un eco de las palabras de Mauricio.

Nieto consiguió esta semana una gran victoria: un fallo de la casi desierta Cámara Federal le dio la razón y dio la orden para que la mega causa de espionaje pase prácticamente entera al reinado de Comodoro Py. La decisión la tomó Mariano Llorens y quien tendrá que ejecutarla será la jueza María Eugenia Capuchetti, que había rechazado la solicitud de Nieto.

Esta intervención del secretario privado reveló algunas cuestiones que obedecen a la interna de Juntos por el Cambio. Su pedido fue apoyado por tres políticos que son víctimas dentro de la trama del espionaje: Horacio Rodríguez Larreta, Diego Santilli y María Eugenia Vidal. ¿Querellantes apoyando la estrategia de uno de los acusados? Peculiar, ante todo. Los que guardaron silencio fueron Emilio Monzó y Nicolás Massot, criticados por Macri al igual que Rogelio Frigerio.

Y si el escenario parece lo suficientemente enredado, el fiscal que se quedaría con la causa si Comodoro Py gana la disputa del espionaje sería Carlos Stornelli, que apoyó el pedido de Nieto y se quejó de la postura de la jueza Capuchetti. El fiscal federal es uno de los procesados en la otra gran causa de espionaje, la del falso abogado Marcelo D’Alessio, que comenzó cuando Macri todavía estaba a cargo del Poder Ejecutivo. Y si ahí parecía que todo se trataba de unos agentes “inorgánicos”, en los últimos meses se amplió la investigación hasta llegar a un vínculo claro con las tareas de la Agencia Federal de Inteligencia. Ya no eran un grupo de personas encargadas de operaciones y extorsiones sino que la sospecha se dirigió directamente a la responsabilidad real de los ex directivos de la AFI, Arribas y Silvia Majdalani

Esta semana se concatenaron una serie de eventos en ese expediente: la Cámara de Casación “apuró” al juez Alejo Ramos Padilla para que defina cuales son los alcances de su investigación. El magistrado contestó con un fallo de casi 1200 páginas donde va a fondo y considera que parte de la investigación debe ir a juicio oral. Esa parte incluye, justamente, a Stornelli pero también a Pablo Pinamonti, el funcionario de la AFI que tenía a su cargo las “mini” agencias de inteligencia que se desplegaron en toda el área metropolitana.

El juez federal Juan Pablo Augé y los fiscales Cecilia Incardona no son de Py pero no por ello desconocen el funcionamiento de la maquinaria político-judicial. Los dos representantes de la Fiscalía fueron denunciados por Macri en Comodoro Py por “abuso de autoridad y violación de deberes de funcionario público”, que decidió completar la estrategia de Nieto de ir contra los fiscales con esta presentación. La queja tiene una motivación: lograr que se invalide lo que se rescató del celular del secretario privado donde se evidencia el nexo Macri-Nieto y el manejo mediático de la situación espionaje.

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Auge y los fiscales ya tuvieron un primer enfrentamiento con los intereses macristas cuando se opusieron a que el tramo del expediente que involucra los seguimientos y espionaje a Cristina Fernández de Kirchner en su casa y en el Instituto Patria pase a Py como habían reclamado Arribas y también la Cámara Federal. Se descuenta que también se resistirán a esta nueva situación. El juez federal tiene pendiente la situación de todos los espías y los funcionarios: ¿serán todos procesados?

Toda la novela terminará en un lugar: la Cámara Federal de Casación, el tribunal más importante después de la Corte Suprema. Ubicada en el primer piso de Comodoro Py, tiene injerencia en todas las causas penales federales del país y está integrada por jueces muy distintos entre sí. Por sorteo se sabrá qué sala de las cuatro intervendrá en la situación. ¿Jugarán Macri y Nieto de locales? ¿O quedará todo en Lomas? Comodoro Py siempre tira.