El maravilloso mundo del Señor Arribas

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Hasta la llegada de Gustavo Arribas a “La Casa”, el contacto con el espionaje le era bastante ajeno. No es que el mundo del fútbol no presente algunas similitudes con los manejos que tuvo, tiene y probablemente tendrá el esquema de la inteligencia y sus aledaños. Sin embargo, las cosas cambian cuando tenes que hacerte cargo formalmente de una estructura como la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).

Mauricio Macri fue el gestor de ese debut, tras compartir una amistad de más de 30 años. El expresidente dijo en más de una ocasión que lo eligió porque era “el más acostumbrado a toda esta cosa de las trampas”.

Por eso, si hablamos de la situación de espionaje ilegal durante el gobierno de Cambiemos y todas las causas que se abrieron en este último año, es imposible escindir a Arribas de Macri.

Arribas en los tribunales de Lomas de Zamora. Foto NA: MARCELO CAPECE

Es cierto que dentro de la estructura de la exSIDE hubo de todo: diversas capas geológicas de las distintas gestiones de inteligencia y lugares clave ocupados por personajes cercanos a la exseñora 8 Silvia Majdalani y a otro gran armador judicial del gobierno de Mauricio Macri, Daniel Angelici.

El balance de fuerzas y reparto de oficinas se ve reflejado en los exfuncionarios que están implicados en los expedientes. Como en la vida, hay de todo.

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En problemas con la Justicia

Hasta ahora, la estrategia judicial de Arribas y de Majdalani consistió en echar culpas al “cuentapropismo” de los espías y en el intento de llevar las causas a un lugar más ameno para sus intereses: Comodoro Py. Los dos grandes expedientes de espionaje están lejos de la esfera de poder de Retiro: uno se lleva adelante en Lomas de Zamora y otro en el juzgado federal de Dolores.

Esta semana, la situación de Arribas y Majdalani sumó un nuevo capítulo: el procesamiento por las bases de inteligencia repartidas dentro de la provincia de Buenos Aires desde mediados de 2016 y durante todo 2017. Recolectar, sistematizar, analizar y producir información de inteligencia vinculada a referentes y organizaciones políticas, gremiales, sociales y comunitarias parece haber sido su objetivo principal.

Comedores, charlas de opositores, actos de gremios: todo pasaba por los informes y los seguimientos que realizaba los agentes de la AFI. Ninguno, de acuerdo al juez Alejo Ramos Padilla, tuvo un mínimo sustento judicial.

Los extitulares de la AFI: Arribas y Majdalani. Foto NA: Celeste Salguero / Comunicación Senado

“Fue quien ordenó expresamente la realización de tareas de inteligencia con orientación política”, dice el juez Ramos Padilla. A Majdalani también la puso en un rol central: “se nutría diariamente de la información de inteligencia reunida por las nueve delegaciones provinciales y que, de acuerdo con sus funciones específicas, fijaba los objetivos de inteligencia específicos y adoptaba las decisiones en base a la información recopilada por sus dependientes”. Las personas que iban a ser “objetivos” del espionaje eran definidas por ambos responsables.

La similitud con la megacausa de espionaje de Lomas de Zamora no es pura coincidencia. Allí hay tres ejes: seguimientos a políticos opositores y oficialistas; espionaje en cárceles y el tramo dedicado exclusivamente a Cristina Fernández de Kirchner y el Instituto Patria.

Arribas y Majdalani ya están procesados por lo último e indagados por los otros dos tramos. No son los únicos: uno de los eslabones clave en todo esto es Juan Sebastián De Stéfano, exencargado de Asuntos Jurídicos de la AFI y muy vinculado al Tano Angelici.

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Macri ¿daba? las órdenes

¿Por qué espías comunes y corrientes se pondrían a espiar a Cristina? ¿O a la hermana y al cuñado de Macri? ¿Por qué armarían reportes sobre los detenidos en las cárceles con un detalle pormenorizado de su situación? ¿Cabe la posibilidad de cuentapropismo cuando las víctimas del armado estaban dentro de la estructura de gobierno de Cambiemos? ¿Por qué Arribas se pondría a dar órdenes para espiar políticos? ¿Para qué querría Majdalani ese tipo de reportes? ¿Se puede políticamente apartar a Macri de las decisiones de un funcionario amigo suyo y con diálogo directo?

La duda atraviesa todas las causas. ¿El rol de Macri en todo esto cuál fue? ¿Se puede avanzar en una responsabilidad penal? La política parece mucho más simple de establecer: Arribas no respondía a nadie que no fuera Macri, no había allí intermediario o interlocutores. Las certezas judiciales solo llegan con una sentencia después de un juicio aunque lo que hay hasta ahora es un conjunto de pruebas más que sólidas.

Arribas jura su cargo ante el expresidente Macri. Foto NA

Todo la estructura montada para el espionaje parece ser demasiado evidente, descomunal, impune como para haberse llevado adelante sin ninguna sospecha de las autoridades. O sea, si no hubo órdenes, hubo desidia: ¿cómo la propia AFI no va a poder controlar que sus espías lleven adelante durante años espionajes de alto impacto político con los recursos del Estado sin siquiera tener conocimiento?

¿Arribas pudo haber caído en las fauces del aparato de Inteligencia o simplemente se encargó de perfeccionar una orden que llegó desde más arriba? El exseñor 5 apuesta ahora a que esto se desgrane, como suelen hacerlo las causas que involucran a la exSIDE, antes de que llegue a juicio oral. A ese pleno también le juega su amigo.