El barco, el “capitán Beto” y la tormenta económica

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“La Argentina es nuestro barco común y debemos atravesar la tormenta todos.”

Así termina el comunicado que redactó la CGT el jueves, después de su primera reunión virtual a través de Zoom. Preocupados, los jefes sindicales ni repararon en que usaron una metáfora similar a la que empleó Hernán Lacunza, el último ministro de Hacienda de Mauricio Macri, cuando trazaba como objetivo “estacionar en el muelle”. O sea, llegar con el barco a diciembre.

Más allá del juego de palabras y de la recurrente apelación náutica en la política, la cúpula gremial evaluó y discutió el panorama económico durante dos horas. Expusieron su mirada 28 organizaciones sindicales, ante una mesa chica instalada en la sede de Sanidad, con Héctor Daer de anfitrión, y otros cuatro invitados: Carlos Acuña (estaciones de servicio), Andrés Rodríguez (UPCN), Víctor Santa María (encargados de edificio), y Gerardo Martínez (construcción).

El temor compartido es la reducción de salarios y los despidos. Aunque por decreto está prohibido desafectar trabajadores, una cosa es la letra fría de una norma y otra la realidad.

Foto NA

En la CGT, salvo algunas excepciones, hay consenso en que rápidamente el Gobierno debería habilitar el retorno a la actividad. Casi todas las ramas resultaron afectadas, con recortes de ingresos y un sombrío pronóstico de quiebras de pequeñas y medianas empresas.

Entre los más castigados, están los gastronómicos. En Olivos, hubo un encuentro con las cámaras del rubro, de la que participó Wado De Pedro, pero no hubo acuerdo con el gremio. Luis Barrionuevo, auto aislado, seguía el derrotero de la charla por teléfono. Rechazó la oferta: proponían pagar hacia adelante la mitad de los salarios.

“Se nos cae el laburo y la recaudación”, enumeró, trágico, un sindicalista influyente de la CGT. Según sus cuentas, cayeron 50% los aportes a las obras sociales. Rodríguez, a la cabeza de uno de los gremios estatales, alertó que provincias y municipios decidieron no pagar las contribuciones de sus empleados.

La reducción en los sueldos no es una consecuencia futura, sino que ya entró en vigencia en las principales ramas productivas:

  • Mecánicos: Smata acordó un esquema de suspensiones que implica el pago del 70% de los salarios a cambio de mantener la fuente de trabajo. Esto incluye a automotrices como Ford, General Motors, Volkswagen, Toyota y Mercedes Benz.
  • Metalúrgicos: La UOM avaló recortes de 30% del salario en los casos de empleados sin actividad bajo la promesa de no concretar despidos por 120 días. Según estimaciones privadas, más del 60% de las fábricas del rubro está paralizada.
  • Petroleros: el sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa dio el OK para percibir sólo el salario básico para unos 20.000 trabajadores mientras estén inactivos los yacimientos.
  • Aeronáuticos: Flybondi acordó desde abril una baja que va del 12 al 40%, según la escala salarial.
  • Calzado: se pactaron suspensiones en Grimoldi y Puma, que habilitan a cobrar el 70% del salario.
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Todas esas restricciones fueron negociadas con los gremios, pero también se registraron decisiones unilaterales, como el caso de las cadenas de comidas rápidas (Mc Donald’s, Burger King y Starbucks, entre otros) que depositaron sin aviso sueldos con reducciones de entre 30 y 50%. Algo similar pasó en otros comercios, desde heladerías de primera línea a casas de deportes.

En este escenario, el Gobierno intentó paliar la dificultad de las pymes de hacer frente a las nóminas salariales mientras las persianas estén bajas. La medida de otorgar créditos a una tasa del 24% no llegó a aceitarse por una razón básica: forma parte de las normas de las entidades no prestar a clientes de riesgo. Es así, aunque no guste.

Por eso, hay economistas que intentan otro enfoque y plantean que los auxilios están mal diseñados.

“Cuando hay un problema de liquidez transitoria, lo soluciono con crédito. Cuando el problema es de solvencia, como este caso, la solución es plata”, sentenció Emmanuel Álvarez Agis. Traducido: hay que directamente darles un subsidio (regalarles el dinero) a las empresas en situación de emergencia. El razonamiento se basa en que de nada le sirve a una pyme un préstamo para afrontar sueldos, si está ya en una estado acuciante que no mejorará en el corto plazo y que no recuperará lo perdido.

¿Cómo se financia una subvención de este tipo? Se abre ahí otro capítulo que es la discusión sobre la emisión monetaria y su impacto, que divide aguas entre consultores y funcionarios.

En esta crisis mundial no hay receta probada, y el denominador común es que la mayoría de los gobiernos llega tarde. En su última columna en el New York Times, Paul Krugman le reclamó a Donald Trump la falta de celeridad para instrumentar el paquete de rescate, en el que los cheques sociales que insólitamente llevan su firma representan una “pequeña porción” de la ayuda. Para el ensayista y premio Nobel la economía está en un coma inducido y la recuperación no tendrá, para peor, una recuperación en forma de “V”.

Finalmente, Argentina volvió a ser noticia en el mundo por la deuda.

No hubo sorpresas con la oferta del ministro de Economía, Martín Guzmán, que venía anticipando la necesidad de una quita fuerte y un período de gracia, en una estrategia conversada con el Fondo Monetario Internacional.

Sí fue llamativa la puesta en escena para comunicar al mundo el anuncio: Alberto Fernández, secundado por Cristina Kirchner, rodeado de gobernadores del PJ y opositores, reconoció que el país está en un “default virtual” y, una vez más, no puede pagar.

Arranca la fase final en la negociación con los acreedores privados, que se presenta agresiva y a final abierto.

Ante la gravedad de la crisis económica y la pandemia global, el Presidente optó por delegar responsabilidades en esta cuarentena a los gobernadores e intendentes para sumar apoyos.

El “capitán Beto” subió a todos al mismo barco y, hasta ahora, nadie se bajó. El gran interrogante es hacia donde realmente va y si hay riesgo de hundimiento en el camino.