Conflicto en Medio Oriente: “Estados Unidos pateó el tablero de manera inesperada”

Desde Jordania, Agustín Galli, Magister en Estudios Internacionales por la Universidad Torcuato Di Tella y en Mundo Musulmán por Sciences Po en París, analiza la tensión entre EE.UU. e Irán.
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A menos de una semana del asesinato del general iraní Qasem Soleimani, Irán atacó anoche dos bases aéreas de Estados Unidos, ubicadas en Irak. Unas horas después Ali Khamenei, líder supremo de Irán, sostuvo que el ataque “no es suficiente” hasta que no terminen por expulsar a las tropas de Estados Unidos de Medio Oriente. La primera reacción de Trump fue minimizar el ataque pero la respuesta de la administración republicana puede cambiar.

Para Agustín Galli, Magister en Estudios Internacionales por la Universidad Torcuato Di Tella y en Mundo Musulmán por Sciences Po en París, la reacción iraní buscó ser moderada en un primer momento porque “un conflicto generalizado es insostenible para Irán. Más allá de su poderío en una guerra asimétrica, así como de su capacidad de incendiar la región y a sus aliados americanos en la región, como Israel y los países del Golfo Pérsico, lo que quiere es evitar mostrar debilidad frente a sus enemigos, frente a sus aliados y frente a la propia sociedad civil iraní en momentos de profunda inestabilidad interna. Irán siempre se mostró paciente en sus respuestas frente a amenazas externas. No creo que esta sea una excepción”, explica Galli desde Amán, capital de Jordania.

–¿Es posible que este enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán derive en una guerra mundial?

–Dudo mucho que se desencadene un conflicto generalizado, ninguno de los dos grandes actores lo buscará. Creo que habrá un reordenamiento entre la respuesta iraní limitada y la necesidad americana de no responder de manera generalizada. Irán necesita salvar su imagen de manera rápida sin ir demasiado lejos y es un año electoral en los Estados Unidos, ambos cuentan con problemas internos. También habrá que atender a la cuestión nuclear, si Irán acelera su producción y qué respuesta puede dar Europa con miras a evitar la salida definitiva de los iraníes. Existen demasiados frentes abiertos en la región donde los dos actores están presentes de una manera u otra –Irak, Líbano, Siria, Yemen, conflicto árabe-israelí– y seguirá habiendo, en mi opinión, diferentes formas de conflicto en la disputa por la hegemonía regional.

–¿Qué representa el asesinato de Qasem Soleimani en la relación de Estados Unidos con Irán?

–Qasem Soleimani era el gran arquitecto regional para Irán desde hace al menos dos décadas, la persona que convenció a Rusia de intervenir en Siria de manera directa a partir de 2015, el gran ingeniero de la unificación de diferentes milicias chiitas en Irak, Líbano, Yemen, Afganistán o Pakistán, la segunda persona más importante del país persa. Era el símbolo del poder militar iraní. Su pérdida es simbólica, representa un osado casi acto de guerra y un cambio en las reglas de juego en este conflicto regional que enfrenta a Irán y a los Estados Unidos desde hace casi cuatro décadas. Estados Unidos pateó el tablero de manera inesperada, sobre todo teniendo en cuenta que Trump siempre expresó su voluntad de salir de la región medio oriente.

Foto: Alex Wroblewski/Getty Images/AFP.

–¿Cuál es el rol que juega Irak?

–Irak es hoy por hoy un campo de batalla militar y diplomático entre Irán y los Estados Unidos. Luego de la invasión estadounidense de 2003, es Irán quien controla en buena parte los destinos del país. Irak es simbólicamente importante en la región, tiene mayoría chiita –cerca del 60% de la población–, es un país de importantes reservas en hidrocarburos y sirve de puente entre Irán y los países del golfo. Además, es el país donde fue más fuerte el dominio del Estado Islámico. La continuidad del conflicto entre Estados Unidos e Irán podría propiciar un regreso con fuerza de esta organización.

En ese contexto, Soleimani era uno de los responsables de coordinar las diferentes milicias chiitas pro Irán presentes en Irak, de ahí que fue recibido por el líder de las Fuerzas de movilización popular, el iraquí Abu Mahdi Al-Muhandis, otra de las personas asesinadas y cuyo rol era fundamental para el control de Irán sobre su vecino. Soleimani era el coordinador de diferentes fuerzas chiitas iraquíes, será difícil reemplazarlo para continuar con la hegemonía iraní sobre Irak.

–¿Cuál crees que son los principales objetivos de la política exterior de Estados Unidos en Medio Oriente después del asesinato de Soleimani?

–Difícil de decir, parece muy contradictoria la política exterior estadounidense en la región. Por un lado parece querer retirarse para concentrarse en el Pacífico, por otro fue siempre prioridad estadounidense controlar la zona para evitar la aparición de un país hegemónico en una zona que controla buena parte de las reservas en hidrocarburos del mundo. Además, cuenta con dos aliados de peso como son Arabia Saudita e Israel, que se ven amenazados por las ambiciones iraníes. Hoy el principal objetivo parece ser la contención de Irán, respondiendo más agresivamente a diferentes provocaciones iraníes, militares y diplomáticas, así como en lo que corresponde a lo exclusivamente nuclear. Creo que Estados Unidos será obligado a “volver” a la zona, tanto por sus aliados como por su enemigo iraní. Al mismo tiempo, su hegemonía en Medio Oriente ya no podrá ser la misma, ante el avance ruso a nivel militar y diplomático y el avance chino en materia comercial y en su necesidad de adquisición de energía.

Foto: Aamir QURESHI / AFP.

–¿Cuál fue la reacción social iraní ante la muerte de Soleimani? ¿Qué consecuencias podría tener a nivel de política interna?

–El régimen iraní y la sociedad iraníes son más complejos de lo que siempre suele decirse. Es un régimen que mezcla autocracia con elementos de la democracia liberal y una sociedad que es posiblemente de las más seculares en la zona, más allá de lo que los medios de comunicación muestran y de lo que la imagen de velos y ropa tradicional nos permiten observar. No hay que olvidar que Irán es una nación antiquísima, en una zona que le es antagónica por motivos nacionales y religiosos, un país no árabe y chiita en un océano árabe y sunni. La sociedad iraní pondrá en pausa sus conflictos internos y habrá un salto nacionalista. ¿Hasta dónde llegará esto? Supongo que dependerá de las consecuencias económicas. La economía iraní ya está muy deteriorada desde la vuelta de las sanciones estadounidenses, desde la salida del pacto nuclear en 2018. Nuevas y caras aventuras militares del régimen iraní podrían ser desastrosas externa y sobre todo internamente para el país persa.