Ocho años después, cinco hipótesis sobre la extraña “desaparición” de la familia Pomar

Ayer, dos policías bonaerenses fueron condenados por "desidia" en la búsqueda de la familia que volcó cerca de Salto.
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Dos policías bonaerenses fueron condenados por “desidia” en la búsqueda de la familia Pomar. Según el juez, falsificaron las actas de rastrillaje que hubieran permitido dar con los desaparecidos.

El ex comisario Daniel Arruvito recibió la pena de un año y dos meses de prisión en suspenso, mientras que al ex teniente Luis Quiroga le dieron un año en suspenso por “falsead ideológica de instrumento público”.

Los Pomar murieron en 2009 en un accidente cerca de la Salto, pero no fueron hallados hasta 24 días después del vuelco. El juez de la causa, Carlos Picco, del departamento judicial de Pergamino, justificó la sentencia diciendo que “la familia no fue buscada como se debía y que los rastrillajes fueron deficientes”.

Durante casi un mes que la familia estuvo desaparecida, y ante la falta de pistas aportadas por la policía, varias fueron las teorías que se barajaron en los medios de comunicación sobre su paradero.

De huir del país a ser asesinados por asaltantes

La familia desapareció en la ruta a Pergamino el 14 de noviembre y, a los 11 días, publicaron una nota con las “seis hipótesis sobre la familia Pomar”.
Las teorías que manejaba el medio eran: que se habían ido del país, que huyeron porque tenían deudas, que Fernando Pomar había cometido un “crimen pasional” contra su mujer e hijas que lo había “obligado” a huir, un accidente que los haya dejado hundidos en algún arroyo de la zona, que los habían secuestrado –aunque aún no había registros de pedido de rescate- y, por último, que los habían asaltado y asesinado.

Rancagua: el escondite de la familia

Al no encontrar el vehículo y contar con imágenes de la familia en un peaje en Luján y otra de Fernando –solo- en San Andrés de Giles, barajaron la idea de que la familia estuviera escondida en un campo que poseían en Rancagua.

“El centro es él”: un “loquito”

El 27 de noviembre, todo parecía indicar que “el hombre era la clave en la desaparición de la familia”. “El centro es él”, coincidían los investigadores. Las sospechas de los policías decían que el padre era “un loquito” y que podía “haberse borrado por motivos económicos o judiciales”.

Infidelidad y crimen pasional

A 22 días de la desaparición de la familia Pomar, ya varias hipótesis se habían desplomado y una de las que más fuerza había cobrado era que Fernando había asesinado a su mujer e hijas ¿La justificación? En la computadora de su domicilio habían encontrado “muchos ingresos a páginas que tienen que ver con autoayudas para parejas”. “Hay varios testimonios que mencionan la existencia de una conducta agresiva por parte de Luis Fernando, incluyendo el sometimiento de su esposa a humillaciones de distinto tipo”, explicaba Página 12.

Tráfico de efredrina y una venganza

Cerca de dar con la verdad del accidente, la familia estaba cada vez más desesperada y eso los llevó a hacer declaraciones que fueron utilizadas como “hipótesis irrefutables” por los medios. El 1 de diciembre, María Cristina Robert, la madre de Gabriela Viagran, afirmó que todo el “misterio” sólo propiciaba la idea de un secuestro. “Yo no sabía que era técnico químico. Desde anoche se me pone en la cabeza su título. De pronto digo, bueno, referido a eso pudo haber sido secuestrado, por todo lo que pasa raro con la efedrina, que lo hayan llevado a él y lo tengan amenazado con su familia”, pudo hilvanar la dolida mujer.