Nueva Zelanda: reelección de Jacinda Ardern y dos plebiscitos históricos por la legalización de la marihuana y la eutanasia

Este sábado en las elecciones generales, la primera ministra, Jacinda Ardern, arrasó con una amplia victoria.
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Las elecciones de Nueva Zelanda confirmaron lo que las encuestas adelantaron: la primera ministra Jacinda Ardern logró ser reelegida. En los mismos comisiones y por primera vez en todo el mundo, un país votó dos referéndums sobre la legalización del consumo de la marihuana con fines recreativos y la eutanasia. Los resultados preliminares se publicarán recién el 30 de octubre y los finales el 6 de noviembre.

Tras conocerse los resultados, Ardern inició su discurso en lengua maorí con un mensaje de unión: “Gobernaré para todos los neozelandeses”. La líder del Partido Laborista de centro izquierda salió victoriosa con el 49,1% de los votos a favor, es decir, mayoría absoluta. Ardern podrá gobernar en solitario tras tres años de gobierno de coalición.

El resultado de los laboralistas les dará 64 escaños de los 120 que tiene el Parlamento neozelandés. Atrás quedó la principal oposición (Partido Nacional) que logró un 26,8% de los sufragios, quedándose con 35 representaciones parlamentarias.

Nueva Zelanda ha mostrado esta noche el mayor apoyo al Partido Laborista en al menos 50 años“, sostuvo la primera ministra.

Durante la pandemia, Nueza Zelanda se mostró como país modelo por ser el primero en llegar a los 100 días sin nuevos casos de coronavirus. Esto condujo a que Ardern sea considerada una de las mandatarias que mejor manejó el control del virus. 

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Cómo Arden manejó la pandemia en Nueva Zelanda

Con 5.000.000 de habitantes, Nueva Zelanda registró solo 25 muertes y 1880 positivos de coronavirus. Las cifras demostraron el éxito que logró Jacinda Ardern al gobernador durante la pandemia y hasta su estrategia fue elogiada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Los habitantes de Auckland y los neozelandeses se sometieron a un plan que funcionó dos veces. Y venció al virus nuevamente“, afirmó Ardern a principios de octubre antes de informar el regreso al nivel más bajo de la alerta, el nivel 1. La ciudad de Auckland, la más poblada del país, regresó a la normalidad luego del confinamiento bajo el que estuvo en agosto al detectarse un rebrote.

Almuerzo al aire libre en Riverside Market en la ciudad de Christchurch

La vida en la isla volvió a ser parecida a lo que era antes del COVID-19, sin barbijo, distancia social ni cuarentena. Los neozelandeses deben cumplir con las reglas de higiene y hacerse las pruebas de coronavirus si tienen síntomas.

Esta semana, la primera ministra vivió los últimos días de campaña que la llevaron a presentarse en una universidad, donde revolucionó a los estudiantes con su presencia. Todas encuestas la posicionaban con gran ventaja sobre el Partido Nacional de Judith Collins.

Dueña de mucho carisma y determinación, la dirigente laboralista, de 40 años, demuestra que lo imposible en realidad es posible. No solo por ser mandataria en un mundo donde no abundan las jefas de Estado, sino porque supo gobernar bien en pandemia. Ya en 2018, cuando estaba esperando a su hija, sostuvo: “Estoy embarazada, no incapacitada”, y dejó en claro su fortaleza.

Jacinda Ardern, su pareja Clarke Gayford y la hija de ambos.

También Ardern recibió excelentes críticas el año pasado por cómo manejó la peor masacre en la historia moderna de Nueva Zelanda: el tiroteo contra dos mezquitas en la ciudad de Christchurch, que mató a 50 personas e hirió a decenas.

En la promesa de campaña propuso la reactivación económica del país, ya que entró en recesión al caer un 12,2% en el segundo trimestre de 2020 a raíz de las restricciones impuestas por la pandemia.

Su frase de cabecera es “Sé fuerte. Sé amable”, la cual deja entrever qué piensa y quién es.

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Eutanasia

La iniciativa sobre eutanasia le brinda a las personas con una enfermedad terminal la opción de solicitar asistencia para morir. Este referéndum es vinculante. El Parlamento ya aprobó la ley de muerte asistida, pero no entró en vigor, ya que necesita que más del 50% de los votantes en el referéndum voten “sí”. Si logran ese porcentaje, la norma entrará en vigor al año.

Los únicos que pueden dar asistencia para morir son los médicos y los enfermeros, quienes administrarán un medicamento que provocará la muerte del enfermo. También se autoriza que el enfermo tome el medicamento directamente, es decir, una dosis letal.

Para poder elegir la muerte asistida, la persona debe ser mayor de 18 años, ciudadano o residente permanente de Nueva Zelanda y padecer una enfermedad terminal (la cual terminará con su vida en seis meses). Además, debe “experimentar un sufrimiento insoportable que no se puede aliviar”, y una disminución significativa y continua de la capacidad física. A su vez, el individuo tiene que entender que da consentimiento para la práctica.

El enfermo no podrá recurrir a la eutanasia si solo tiene una enfermedad mental o una discapacidad de cualquier tipo, o es de edad avanzada.

La consultora Reid Research concluyó que la iniciativa sería aprobada con un 61,6% de los votos. La primera ministra apoyó públicamente la entrada en vigor de la muerte asistida. Solo cinco países legalizaron la eutanasia en todo el mundo, entre ellos Australia y varios estados de Estados Unidos.

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Cannabis recreativo

El cannabis medicinal ya es legal en Nueza Zelanda, no así el utilizado con fines recreativos. La propuesta de legalización del cannabis sólo para el ocio está dirigida a mayores de 20 años, que podrán comprar un máximo de 14 gramos diarios en puntos de venta autorizados, o cultivar hasta dos plantas por persona o cuatro por casa compartida con otro adulto.

También prevé la posibilidad de compartir hasta 14 gramos de cannabis seco (o su equivalente) con otra persona de 20 años o más. Además la iniciativa regula cómo se cultiva, usa y vende la planta.

De resultar sí a la legalización del cannabis,  implica que el próximo Gobierno tendrá que presentar una propuesta de ley para que el Parlamento la apruebe. Pero para alcanzar eso, se necesita más del 50% de los votos a favor. Pero si más de la mitad de los votantes se inclinen por el “no” en el referéndum, la marihuana para uso recreativo seguirá siendo ilegal.

En septiembre, el 35% de las 1.000 personas encuestadas dijeron que apoyarían la norma, según una encuesta de 1 News Colmar Brunton. En cambio, en junio de este año la apoyaban el 40% y el 43% en noviembre de 2019. Otra encuesta realizada por Horizon Research a de 1.300 personas registró que el 49,5% de los encuestados apoya la ley.

Ardern no dijo cómo planeaba votar. Sin embargo, admitió haber fumado marihuana en el pasado. Algunos de los diputados del oficialismo ya expresaron su apoyo a la ley. En contraposición a lo que sostuvo la oposición liderada por Judith Collins, quien explicó que todo su partido se opondría a la iniciativa.

“El objetivo principal del proyecto de ley es reducir los daños relacionados con el cannabis a las personas, las familias / whānau y las comunidades”, establece la propuesta. Por eso, la iniciativa proporciona acceso a cannabis legal que cumpla con los requisitos de calidad y potencia, además termina con el mercado negro.

Asimismo, el proyecto prevé el control de la producción y del suministro de marihuana, a través de cantidad límite de licencias para la venta. Hay dos tipos de licencias, una para las empresas que cultivan y producir productos de cannabis, las otras son las que tienen establecimientos donde se puede vender y consumir cannabis.

También establece un impuesto especial cuando el producto está empaquetado y etiquetado para la venta. Y regula la ubicación y el horario comercial de los locales donde se vende o consume cannabis. Las personas no podrán importar cannabis y solo las empresas con licencia pueden importar semillas de la planta.