Nueva misiva de Durán Barba para quedarse con los votos de Lavagna

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Jaime Durán Barba y Miguel Ángel Pichetto coinciden en que el oficialismo ganará las elecciones en primera vuelta. La convicción se ampara en que consideran que están en juego “dos modelos de país” y que, finalmente, la gente optará por la opción democrática, encarnada para ellos por Mauricio Macri. Para que eso ocurra, será necesario que el Gobierno obtenga más de 40% de votos (y 10% de ventaja frente al kirchnerismo) o bien cualquier porcentaje superior al 45%.

Este segundo escenario es el que ambos oficialista consideran más probable. De ocurrir, debería suceder que Consenso Federal y José Luis Espert hagan una muy mala primera vuelta, es decir, que el escenario bipolar de un eventual ballotage se adelante a la primera vuelta electoral. Es un fenómeno que las encuestas ya están comenzando a percibir cuando arrojan que Macri mejora su intención de votos sin que ceda la de Alberto Fernández, indicando que los “votos ganados” provienen de terceras alternativas.

Hace tres domingos, Durán Barba dedica su columna editorial de los domingos a dilapidar el espacio de Lavagna. “No hay lugar para una tercera alternativa con posibilidades de poder”, subrayó en su último escrito; en tanto que comparó a Consenso Federal con una venta de garage que se hace “cuando alguien se cambia de casa y amontona muebles viejos sin sentido ni razón: una mecedora sin brazos, un carrito sin ruedas, un sindicalista que quiere que su mujer sea diputada y otros comedidos que pasaban por allí”.

En su artículo de la semana pasada, el gurú de Cambiemos había deslizado que Lavagna estaba siendo financiado por el principal partido opositor -es decir, el kirchnerismo- para quitarle votos a Macri. Por su parte, Pichetto, durante su intervención en el Club Político Argentino, dejó entrever que detrás de la propuesta de Consenso Federal se esconde un planteo mezquino con el fin de lograr que “un hijo sea diputado nacional”. Aunque evitó dar nombres propios, la idea quedó clara en el auditorio. Otra coincidencia de ambos es que creen que el poder de la fórmula opositora está concentrado por Cristina y Alberto Fernández es casi un candidato “testimonial” de la senadora.

Si Lavagna lograse captar un importante caudal de votos en la primera vuelta, el oficialismo correría el riesgo de perder las elecciones antes de llegar al ballotage. Las encuestas arrojan que Alberto Fernández no llega al 45%, pero sólo por un par de puntos. El voto de Consenso Federal está compuesto, según las encuestas, por una mayoría de personas que en las últimas instancias apoyarán a Cambiemos. Lo mismo, y de forma más contundente, sucede con el caudal de Espert. Si Juntos por el Cambio logra quedarse con esas porciones en la primera vuelta, podría cumplirse la hipótesis que Pichetto arroja convencido de que la sociedad “no quiere volver atrás”.