15/07/2019
Jueves 11 de Julio de 2019 Economía

El voto difícil, la apuesta amarilla para una elección ¿con definición en primera vuelta?

Con la economía estabilizada con dólares del Fondo y a sólo un mes las PASO, Jaime Durán Barba sabe que aún tiene una batalla difícil por delante. Después de 15 años al lado de Mauricio Macri, el ecuatoriano reconoce que perder el invicto está entre las posibilidades y que, para ganar, Juntos por el Cambio deberá ir a pescar votos a una pileta de desencantados con el expresidente de Boca, pero también con su principal adversaria, Cristina Kirchner.

Los números que manejan Durán Barba y Marcos Peña reflejan por qué está prohibido cantar victoria antes de tiempo: este lunes, una encuesta de Management & Fit arrojó que Macri y Fernández están en un empate técnico de cara a las PASO: mientras que el peronista tiene un 39,9% de intención de voto, el líder del PRO ostenta un 38,2%. La diferencia mínima está dentro del margen de error del estudio (2,2%). Pero el dato más relevante es que cuatro de cada cinco votos va a parar a alguno de los dos candidatos. 


Los números de M&F. Fernández supera a Macri por 1,7%.

En este sentido, en la cumbre de Juntos por el Cambio en Parque Norte, el jefe de Gabinete reconoció que el escenario electoral se polarizó antes. A su vez, el ecuatoriano admitió que “no es imposible que la elección se resuelva en primera vuelta”. En concreto, de acuerdo al sistema electoral argentino, si el candidato ganador supera el 45% de los votos, se convierte en presidente evitando el balotaje.

 

Números finos de Durán Barba


Según Durán Barba, la división es entre voto difícil y voto imposible, “sobre el que no se puede trabajar” y donde “no hay que gastar energía”. “Mauricio tiene un voto difícil de 25% y un imposible de 26%. Cristina tiene un difícil de 10% y un imposible de 45%”, explicó. 

 

La otra cara de la moneda es que, conquistando una parte del “voto difícil”, tanto el kirchnerismo como el Gobierno tienen posibilidades de ganar en la primera vuelta. En esta carrera el oficialismo corre en desventaja: cualquier encuesta le arroja a Alberto Fernández una intención de voto superior al 40%, por lo que tiene un “mercado electoral” de diez puntos para conseguir cinco. Macri tiene que buscar más de 8 puntos para evitar el balotaje. 

 

Anatomía de los difíciles 


El voto difícil, explicó Durán Barba, está compuesto por un electorado que “no ve bien a Mauricio ni a Cristina”. “Es un votante que podría elegir a un candidato más por oposición a otro que por adhesión. Sobre esos votos tenemos que trabajar”, agregó. 

Peña también aportó definiciones: “Es un grupo que tiene en la cabeza un dilema: votar a Mauricio o a Cristina. Claramente, en términos de valores, de deseo de país, están más cerca nuestro porque nos han votado muchas veces en la segunda vuelta. No quieren volver atrás, pero las dificultades económicas los alejaron y tienen muchas dudas sobre si es posible o no el cambio”, explicó.

 

Estrategia amarilla


Para el oficialismo, la estabilidad económica es clave para consolidar a su electorado actual, y para convencer a los desencantados. “Durante la crisis no había mucha capacidad de escucha, pero hoy sí la hay”, expresó Macri. De todos modos, los estrategas de campaña explicaron que la clave para atraer nuevos (o viejos) votantes es la polarización con Cristina, dueña de una “resistencia” a ser votada mucho mayor a la de Alberto. Conseguir esos votos dependerá no tanto de las propuestas del Gobierno, sino del rechazo que puedan generar hacia la fórmula opositora.

En ese marco, la definición de Durán Barba del fin de semana, cuando consignó que Alberto “no existe”, será replicada por los candidatos del oficialismo. La estrategia es hacer hincapié en que el poder está en la candidata a vicepresidenta. Una directiva que se refleja en los discursos de Macri y Pichetto.

Pichetto remarcó en su discurso de cierre que esta es “una elección bisagra” para el futuro de la Argentina, en la que se enfrentan, “dos modelos de país”, de los cuales uno sólo “es democrático” y el otro es “la vuelta a actitudes de perfil autoritario". La parte más enfática de su speech fue cuando criticó a Alberto Fernández por “hacer una descripción muy vaga de lo que ocurre en Venezuela”. “El candidato Fernández no se enteró que mataron a 7.500 personas”, enfatizó. 

 

El discurso de Larreta fue en la misma dirección. Ajeno a sus costumbres, el jefe de Gobierno porteño polemizó sobre un enfrentamiento gremial kirchnerista. “Se cagaron a tiros dos facciones ellos en un frigorífico (...) Muestran lo que son, eso son”, aseguró entre risas. Dijo que Kicillof montó "una patética imagen comprando limones o naranjas por San Pedro mostrando su ‘amor por la provincia’”, y aseguró que a Cristina “todavía la tienen escondida”

 

Compartir en
["\/","seccion","nota","encuesta","opinion","autor","tag","buscar"]