15/07/2019
Sábado 29 de Junio de 2019 Desde la trinchera

Republicanos y autoritarios: ¿quién es quién?

Desde el oficialismo intentan instalar la idea de que en estas elecciones está en juego la república y la democracia argentina.

La caída de la imagen positiva de Mauricio Macri y las encuestas adversas, frente a una oposición revitalizada con Alberto Fernández a la cabeza, lo obligan al Gobierno a radicalizar su estrategia electoral.

Por ello, la designación del experonista Miguel Ángel Pichetto como precandidato a vicepresidente responde a la táctica polarizadora oficial. A partir de ese momento, la retórica anticomunista y la xenofobia barata forman parte del discurso de campaña del septuagenario, en su intento de diferenciarse de la oposición.

El senador le dio fuerza al poco creíble discurso cambiemita que trata de erigirse a sí mismos como la república y la democracia, y a la oposición como el populismo autoritario. El propio Macri, al anunciar su fórmula presidencial, afirmó: "Los argentinos nos enfrentamos a una oportunidad histórica para consolidar nuestra democracia. En las próximas elecciones decidiremos si queremos vivir en una república o volver a un autoritarismo populista".

A partir de la designación de Pichetto como candidato a vice, la retórica anticomunista y la xenofobia barata forman parte del discurso de campaña oficialista.

Ahora, bien, ¿Cambiemos ha sido tan republicano y democrático como dice serlo durante estos casi cuatro años de gestión? Lo cierto es que los inquilinos de la Casa Rosada están muy cuestionados en esos rubros.

En un breve y, sobre todo, resumido repaso, basta recordar el intento de designar jueces de la Corte Suprema de Justicia por decreto, el encarcelamiento ilegal de la dirigente social Milagro Sala, la persecución mediática y judicial constante a la senadora Cristina Fernández de Kirchner y su familia, la destitución de magistrados hostiles y designaciones de jueces y fiscales afines, el uso de los servicios de inteligencia para escuchar ilegalmente y luego perseguir opositores, el silenciamiento de voces influyentes a través de ataques por redes sociales, el intento de suspender las PASO, la intención de proscribir la candidatura de José Luis Espert y el ahogamiento constante a los medios de comunicación opositores, llegando al punto de tener en prisión a los dueños de C5N, canal de gran audiencia y netamente crítico de la gestión macrista.

Por otra parte, toda democracia moderna posee organismos de control con la capacidad de investigar y penalizar las irregularidades cometidas por los funcionarios públicos. Tales instituciones deben funcionar como neutrales porque solamente al ser independientes pueden poner al descubierto y castigar los abusos del Gobierno.

En el caso de Cambiemos, ha sido todo lo contrario: organismos como la Oficina Anticorrupción, al mando de la oficialista Laura Alonso, han servido como escudo oficial para los funcionarios actuales y, a su vez, como un arma para castigar a opositores.

Pero también hay un rasgo autoritario presente en el discurso oficialista; y es la constante negación de la legitimidad de los adversarios políticos. En varias ocasiones describen a sus rivales como subversivos que están en contra del orden constitucional.

En otras situaciones, como en la guerra imaginaria contra los mapuches, se llegó a afirmar que constituían una amenaza existencial para la seguridad nacional. Por otro lado, suelen describir a sus opositores como delincuentes cuyo supuesto incumplimiento de la ley los descalifica para participar de la esfera política.

Todos estos indicadores demuestran que en el ejercicio del poder Cambiemos no es tan democrático y republicano como intenta mostrarse. Los componentes autoritarios estuvieron siempre a la orden del día durante la gestión actual. Entonces, cabe preguntarse si se pueden recordar antecedentes poco republicanos y autoritarios durante la administración anterior. Seguramente los han habido, pero también es correcto afirmar que no fueron de la misma envergadura y gravedad que las transgresiones cometidas por Mauricio Macri.

Dicho todo esto, hay que ser responsables y dejar en claro que en agosto, en las PASO, los ciudadanos vamos a definir cuáles serán los candidatos que competirán en las elecciones generales. En octubre, se definirán cuáles candidatos acceden a cada cargo en las diferentes categorías en disputa. No es ni más ni menos que eso, un proceso electoral donde los argentinos eligen a sus representantes.

Pero si vamos al terreno propuesto por el oficialismo, de republicanos democráticos versus autoritarios, hay que preguntarse ¿quién es quién?

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