20/08/2019
Viernes 21 de Junio de 2019 Desde la trinchera

Día de la Bandera: dos postales de una época

Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner coincidieron en la ciudad de Rosario en el día de la bandera. Dos actos que marcan el presente de cada uno.

El presidente hizo cita por la mañana para realizar el acto patrio habitual, pero que tuvo poco de usual. Claro, en lugar de darse en el tradicional Monumento a la Bandera, Mauricio Macri se presentó en un pequeño club de la zona sur de Rosario. Rodeado de vallas para contener las protestas al exterior y con muy poca gente al interior.

No es la primera vez que Macri rompe con lo protocolar. Incluso otros presidentes como Néstor Kirchner hicieron gala de salirse de los moldes establecidos. No obstante, el estilo macrista en varias ocasiones roza lo lamentable y le falta el respeto a la investidura presidencial. Solo basta recordar el baile en el balcón de la Casa Rosada el 10 de diciembre de 2015, o los gastados y repetitivos chistes sobre fútbol a mandatarios extranjeros. Y el tristemente célebre "qué angustia habrán tenido los patriotas al independizarse de España, querido Rey".

En esta ocasión el discurso enunciado convirtió un acto patrio en un evento partidario de poca monta. Macri desplazó a Manuel Belgrano en su alocución y se dedicó a despotricar contra la familia del líder sindical Hugo Moyano, ante la atónita mirada de niños y niñas de primaria que estaban presentes para juramentar la bandera.

¿Qué se les pasaría por la cabeza a esos chicos al escuchar al presidente hablarles sobre los costos del transporte y el mantra de no volver al pasado? El rostro de la intendenta Mónica Fein lo decía todo: entre vergüenza ajena y sorpresa por la extraña situación.

Hay que remarcar el tono escogido por el presidente. Desencajado y apostando a la polarización más que nunca. Algo que hace pensar que las encuestas no están dando como esperaban en el oficialismo y entraron en una etapa de tirar piñas al aire.

El malestar en Macri es evidente y no es para menos. En una misma semana se concretó la unidad de la oposición en el Frente de Todos, la candidatura de Sergio Massa para encabezar la lista de diputados de ese espacio y la gran victoria del peronismo unido en Santa Fe.

En este contexto tan adverso, el oficialismo le pone todas las fichas que le quedan a profundizar la grieta. Si la campaña 2015 de Cambiemos fue la de unir a los argentinos, la de este año será la de dividir a los argentinos para ganar.

Un presidente desencajado y apostando a la polarización, hace pensar que las encuestas no están dando como esperaban en el oficialismo y entraron en una etapa de tirar piñas al aire.

En contraposición, la presentación de Cristina Fernández de Kirchner fue totalmente distendida, con mucha gente adentro del auditorio y una multitud afuera. Parafraseando a Macri, en algunos lugares falta gente y en otros sobra.

En paralelo, a pesar de que Omar Perotti no estuvo presente, fue la vicegobernadora electa de Santa Fe, Alejandra Rodenas, la que dio la buena noticia para el Frente de Todos y despejó todos los rumores reafirmando que el nuevo gobierno provincial acompañará a los candidatos del Partido Justicialista nacional. Es decir, a Alberto Fernández y a Cristina.

Durante su presentación, la ex presidenta utilizó el tono sereno (y hasta jocoso) de sus últimas apariciones, pero sin dejar de ser crítica de la gestión del gobierno nacional.

Habló sobre la necesidad que tiene el pueblo de impedir que el oficialismo deje de impulsar "odios y divisiones" y, como contraparte, vuelva "el espíritu de unidad nacional, para enfrentar los problemas que son muy graves".

Mientras Macri apuesta a la división para ganar una elección, Cristina ve más allá y da cuenta que no se trata solo de acceder a la presidencia, sino también de la necesidad de la unidad nacional para afrontar la crisis económica y social generada por las políticas de Cambiemos.

La tranquilidad que expresa la senadora nacional es la de una dirigente que hizo todo lo que tuvo a su alcance para generar una nueva mayoría capaz de ser una alternativa de gobierno.

Objetivo que cumplió con creces al poder sintetizar en un solo espacio al kirchnerismo, el Partido Justicialista, el Frente Renovador, intendentes bonaerenses, gobernadores peronistas, gremios y movimientos sociales. La unidad que por momentos parecía imposible, hoy es una realidad en el Frente de Todos.

Claro está que todavía falta y que con la unidad de dirigentes no alcanza. Ahora vendrá la campaña y las propuestas. La serenidad de Cristina y la rabia de Macri son las postales que marcan la actualidad. Un buen síntoma para la oposición y una gran preocupación para el oficialismo.

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