22/08/2019
Martes 26 de Marzo de 2019 Desfile de poder

Falsa acusación, trolleo y renuncia: el caso de la directora de Vogue Brasil

Donata Meirelles, directora de moda de Vogue Brasil, terminó renunciando a su trabajo en una de las revistas más conocidas del mundo después de que se conocieran imágenes privadas de la celebración de su cumpleaños número 50 en donde fue acusada de racista por aparecer junto a mujeres negras en poses de aparente dominación colonizadora.

La controversia comenzó cuando Shelby Christie, una excolaboradora de la revista Vogue, compartió en Twitter las fotos de la fiesta afirmando que tenían una "temática muy desagradable". "Parece que es una temática amo-esclavo. Mucamas (esclavas de la casa), que eran claramente de complexión más oscura, se plantearon como accesorios junto a los invitados", denunció la neoyorquina. Posteriormente, una columnista de Marie Claire, Stephanie Ribeiro, se subió a la ola de acusaciones calificando el festejo como una demostración del peor y pervertido racismo.

La comunicadora brasileña Rita Batista también participó de la orgía acusadora comparando una imagen de 1860, en donde aparecen dos esclavos negros, con fotos de la fiesta “racista”. "Las esclavas de casas ricas eran adornadas por sus propios señores. Cuando salían a las calles acompañando a sus señoras o niños, eran exhibidas en trajes finos y cargados de joyas. La propia esclava era un objeto de ostentación del dueño, un objeto de lujo a ser mostrado públicamente", escribió.

Después de lograr la renuncia y las disculpas públicas de Meirelles después de siete años como colaboradora de la revista, se conoció que las mujeres que las tuiteras señalaron como víctimas de una teatralización de dominación son en realidad Baianas, mujeres que venden manjares de la cocina afro-baiana y que aparecen con frecuencia en eventos oficiales de Salvador de Bahía a modo de anfitrionas, una costumbre ancestral que se realiza en el marco de un mutuo respeto intercultural.

"Como Baianas de Acarajés, somos anfitrionas, ese es nuestro trabajo. No somos esclavas, somos trabajadoras. Este caso de racismo nunca existió", afirmó Angelimar Trindade Santos Sousa, una de las bahianas que participaron de la recepción, en el medio digital brasileño BNews.

En un documento firmado por representantes de instituciones que luchan contra el racismo se informó que el Ministerio Público de Trabajo declaró que no era posible interpretar la contratación de Baianas como un acto de subalternización de la mujer negra y que las acusaciones proferidas por las tuiteras constituían el disparador de una falsa acusación, lo que pone de manifiesto el peligro que conlleva el “trolleo” en redes sociales que frecuentemente ocurre cuando una personalidad virtual que uno respeta comparte una posición respecto de un tema y la viralización se produce de manera automática, sin lecturas personales ni cuestionamientos profundos.

El “trolleo” invita a sumarse de manera expeditiva, para no quedarse afuera de la ola de pronunciamientos sobre un tema de agenda, a pesar del altísimo costo que puede provocar en la vida de una persona. Otra de las cuestiones que pone de manifiesto es la manía robinhoodista que presupone la existencia de un otro indefenso que precisa ser defendido, en un acto que confirma una postura de superioridad moral y de profunda ignorancia sobre los hábitos culturales y decisiones personales de los otros, evidenciando el verdadero acto colonizador y paternalista: la supresión de la voz del otro.

Rita Segato, que investiga hace décadas de manera profunda la relación entre raza, colonización y religión, explica en La Nación y sus otros cómo -frente al horror occidental por las religiones paganas- las prácticas umbandas en Brasil (que consisten en la posesión de las personas por espíritus diversos) representan la idea de multiculturalidad que atraviesa a la formaciones nacionales latinoamericanas. Una idea que puede resultar “desagradable” para el universo digital bien pensante pero que forma parte de la historia de un territorio diverso.  Como decía Atahualpa Yupanqui, “el hombre es tierra que anda”; es lo que nuestra fisonomía europeizada debería recordarnos constantemente.

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