24/06/2019
1 Viernes 18 de Enero de 2019 Entreselfies

Leo García: "Soy más parecido a Piñón Fijo que a Bob Dylan"

Nos juntamos en una de esos cafés sembrados en toda la ciudad de Buenos Aires que tienen nombre pretendidamente francés y en los que hasta cuando pedís la cuenta te traen una panera. Hacía tiempo no veía a Leo: una pequeña trifulca más o menos pública no llegó a mayores pero sí a un bloqueo en Twitter. Eso me hizo perderle un poco el rastro, pero no me impidió seguir escuchando su música.

Leo García tiene una remera de Los Gatos Salvajes sobre la que le cuelga una estrella de David dorada, pantalones cortos, gorra militar y adilettes, el calzado que usa el dueño de Crocs cuando está de entrecasa. A fin de año me quitó la perimetral virtual: esta charla es un poco producto de ese reencuentro. Los temas, los de siempre: la ceja, los managers, los jóvenes, la música, el oído absoluto, Dios, los samplers y todo lo que es Morrissey.


—¿Le pediste un mánager a Dios?
—Sí, en un momento sabía que para tener una carrera prolija necesitaba un mánager. Tuve varios. Pero el mánager con el que trabajo hoy en día fue un enviado. Fue en la iglesia de San Expedito, que queda cerca de donde vivía antes, en Balvanera. Siempre el pedido podía ser por la salud de alguien o por algo que quería lograr en mi carrera. Hasta que después se sintetizó en "primero necesito un buen mánager y después todo lo otro". Y apareció.

—¿El depilado de la ceja lo hacés vos mismo o tenés una especie de peluquero de cejas de confianza?
—Yo mismo, no, yo mismo. Tengo una cicatriz porque me golpeé cuando era chico. Cuando veo que se pierde, lo arreglo. Es como afeitarse. Me pongo cremas, hago ejercicio, me depilo, me maquillo. La ceja siempre queda igual. Me la maquillo con un delineador Dior, soy virginiano. Siempre me la hago igual, todos los días, todos los días. Ahora no, pero para tocar en vivo, hacer una foto, me la maquillo para que se note más. En una época dije "no me la hago más" y no me la hice, pero vuelvo porque me gusta. Soy como un payaso. Soy más parecido a Piñón Fijo que a Bob Dylan. Me gustan mucho los ochenta. Duran Duran, esa época. Maquillarse, la ropa, el peinado, es como un ritual. No es que lo hago porque soy una maricona y me gusta pintarme la boca. Lo hago porque estoy armando un personaje. Soy un disfrazado. A ver, ¡me encanta ser un disfrazado!

—La música pop viene acompañada de una búsqueda estética que otras representaciones musicales no te exigen y que hasta capaz son contraproducentes.
—El pop, el tango, el folclore... ¿A vos te parece que el Chaqueño Palavecino no está disfrazado de algo? Cuando te toca cruzarte con alguno de esos artistas en algún festival te quedás asombrado porque no ves una persona normal. Uno está para entretener. Si yo tengo que dar un buen show ya estoy buscando un vestuarista, ropa nueva, me maquillo desde temprano, me preparo. Es una cosa que me encanta. Después se arma la magia. Imaginate con Gardel, no por comparar, sino para aprender del más grande: se ponía talco en la cara para quedar más blanco y perdurar más tiempo en las fotos o en los primeros videoclips que hacía, porque en esa época no había buenas luces.

Maquillarse, la ropa, el peinado, es como un ritual. No es que lo hago porque soy una maricona y me gusta pintarme la boca. Lo hago porque estoy armando un personaje. Soy un disfrazado.

—¿Qué es lo bueno y qué es lo malo de tener oído absoluto en un mundo desafinado?
—Lo bueno es que te acomodás en dos patadas, aún estando en malas condiciones físicas o si las cosas se complican. Hay muchas más posibilidades de acoplarse en la música porque naturalmente afinás. Por eso soy muy afinado para cantar. Después el resto son detalles técnicos. Estudio canto para tener más registro o más claridad vocal pero la afinación es natural. No sé qué es lo malo. A mí no me molesta si algo está desafinado o está distorsionado, si tiene onda. Me aburren, sí, los sonidos repetitivos, como el reguetón, sonidos así. Todo es igual, todo es repetitivo, todo es lo mismo. El oído ahí más que absoluto se vuelve obsoleto. El futuro es la disonancia. La desarmonía es caos y el caos tiene que ver con el futuro. Una nueva armonía disonante es más interesante que una armonía acorde.

—Los chicos de ahora componen sin instrumentos, sin siquiera saber tocarlos, ¿qué te parece eso?
—A mi me gusta más lo raro que lo normal, así que me parece buenísimo y hasta me parece lógico. Es súper lógico que el instrumento sea la computadora. Se puede hacer con un teléfono la música ahora. Yo quería tocar el piano pero no había en casa y empecé a tocar la guitarra porque la tocaba mi hermano. Fui a estudiar al mismo profesor, en Moreno, y me enseñaron teoría de la música, solfeo, pero aprendí muy rápido porque tengo oído absoluto, como hablábamos antes, podía tocar cualquier cosa. Después quise tocar la flauta, el piano, estudiar canto. Entonces imaginate un pibe de ahora que podés abrir un ableton, un cubase, un pro tools, y ya tenés un estudio de grabación directamente ahí. Si yo hubiera tenido ese acceso con esa edad y con ese pensamiento hubiese tenido la herramienta correcta. Hacia fines de los ochentas, principios de los noventas, estaba accesible para mí poder contar con cajas de ritmo y con un portaestudio, había gente que lo tenía y me lo prestaba. Empecé a programar la música. Lo que hice bien de entrada fue con música programada, que fue Avant Press. Y empecé a trabajar con sequencer, con sampler, cuando eso empezaba a salir. Yo sé cómo se hace la música reciclada. Que por ahí a otros músicos de rock de antes de los noventas se les pasó por encima.

—¿El primer sampleo acá es verdad que lo hizo Charly?
—El primer sampler lo usó Charly en «Clics Modernos», el ‘ah ah’ de James Brown, en el primer tema: Estoy verde (no me dejan salir). De todas maneras no supo o no le interesó cómo utilizar el sampler a través de la sobrecomposición, lo que sí pudieron hacer Cerati y Melero con «Colores Santos». De un modo mainstream está demostrado cómo se compone post sampler, que es sobrecomponer arriba de una música, como está hecho mi primer disco solista, «Vital»; lo hice también en Avant Press; lo empezaron a hacer en su momento los Babasonicos. El disco «Bocanada» está totalmente hecho así. Cinco años antes de los noventas alguien hubiese dicho: "Estás robando la música".

—Lo difícil es determinar cuándo está terminado el tema.
—Para eso necesito un productor artístico. La música más nueva es la que está más incompleta. Si querés hacer algo nuevo tiene que sonar medio incompleto. Por ejemplo, «Music» de Madonna, que es un disco en el que ella quería hacer una música nueva y se pelea con el productor porque le corta el trabajo en las tres cuartas partes de la finalización. Para que quede incompleto. Y me pareció buenísimo. Incompleto es que no esté todo. Con menos sonidos, con más espacios. Todo lo que son las gamas de frecuencias, los graves, medios y agudos, cubrirlas con otras cosas. Si vos hacés una batería le ponés bombos, hi hats, redoblantes, claps, el loop, percusión, todo, todo, lo llenás de todo, bajo, guitarra, teclado. Eso sería lo clásico, lo normal. Hacer algo nuevo es con menos lograr más: mayor economía sonora. Los efectos sonoros entonces se cubren con otras cosas, que son los compresores y los efectos.

—Tenés una cosa moderna que hace que los chicos te busquen, que seas una referencia.
—Me comunico de una manera más evolucionada con la gente joven. Me junto con un pibe que tiene 20 años y el humor ocupa una parte muy importante. La primera persona a la que le vi eso fue a Daniel Melero. Cuando lo conocí tenía 20 años y él treintaipico largos. Y era maravilloso ese humor. ¿Qué puede hacer un artista cuando ve el proyecto a alguien que está empezando? Despertarle un poco el ego, mostrarle que si con esto no te divertís no tiene ningún sentido, porque te puede ir muy bien durante un tiempo pero después... La ventaja que tiene ser artista es que no tenés que dejar nunca de sentir eso de jugar como si fueras un niño. Cuando me junto con gente joven lo primero que priorizo es cagarme de la risa.

—Hiciste una colaboración con Zero Kill, a Benito lo debés conocer desde hace mucho.
—Desde bebé. De muy niño. Nos peleamos bastante. Pero volvemos a amigarnos. Discutimos, nos distanciamos. Y después volvemos a relacionarnos. Es bastante familiar. Lo reto, me aguanta. La otra vez me dice "perdoname, yo estaba muy estresado", "yo estaba en pedo", le digo. Nos habíamos peleado por pavadas en WhatsApp. Él a veces es mucho más adulto que yo, tiene bien decidido lo que quiere, y yo no sé. Tiene muy claro el tema político, el tema de los derechos; milita, milita mucho. Aprendí mucho con él. Y yo sólo sé que no sé nada. Soy bastante inmaduro. Me parece tan absurdo pelearnos por ideas adversas. No tengo los pies sobre la tierra, soy bastante volado.

La ventaja que tiene ser artista es que no tenés que dejar nunca de sentir eso de jugar como si fueras un niño. Cuando me junto con gente joven lo primero que priorizo es cagarme de la risa.

—El otro día subiste un videíto de Morrissey cantando un pedacito de Morrissey, ¿antes de eso tuviste alguna especie de devolución suya sobre tu canción?
—La historia de Morrissey con Morrissey es que nunca nos vimos la cara. Pero durante una gira que hizo durante el año 2005 por todo el mundo ponía Morrissey —la canción— antes de abrir el show. Después hizo un disco compilado de sus canciones favoritas: David Bowie, Marc Bolan, New York Dolls… ¡y está Leo García! Después me mandaron una foto de Suecia hace mucho tiempo de un afiche que estaba en su show y ponían las canciones que sonaban antes y decía "Morrissey, Leo García". Con un amigo DJ, que se fue para Londres, durante una gira de Soda Stereo por Perú, nos fuimos al baño a charlar y me dijo que había estado con los Pet Shop Boys y que le habían dicho que el artista que más le gustaba de latinoamérica era Leo García. "Saben que hiciste la versión de «Heart» en castellano y les encanta". Les pregunté cómo se habían enterado y me dijo que Morrissey les había contado.

—¡Morrissey le dijo a los Pet Shop Boys que vos habías grabado «Heart»!
—¡Sí! Después Morrissey cantó el estribillo de Morrissey en el Ópera y en el Luna Park. Cuando fui al Luna Park fui para verlo a él pero me peleé con un fan. Hay mucho fan celoso. Los fans gays de Morrissey son lo peor que hay, son la peor calaña. Sí, ponelo, por favor. Detesto el gay fan de Morrissey. Yo no me considero gay, me considero bisexual o un ser de este mundo, no quiero encasillarme en nada sexual. Los gays son muy competitivos, envidiosos y celosos. No todos, pero sí los que son fanáticos de Morrissey. Al otro día me encontré con el guitarrista y le llevé el vinilo de Morrissey. Y me mandó a decir que estaba muy deprimido, que no podía salir del hotel, pero que me quería muchísimo.

—¿Nunca quisiste conocerlo?
—Yo no soy un cholulo de nada y no voy a hacer la fila como un fan más para sacarme una foto con él, ni loco. Para mí los encuentros son legítimos. Yo tengo el orgullo de decir que Gustavo Cerati me llamó para que lo viera, por más que yo me moría por conocerlo. Litto Nebbia se encontró con un músico mío en SADAIC y le pasó mi número y después hablamos y me dijo que me quería producir. Fue un mimo muy grande.

—Debe haber sido, porque tenés puesta una remera de Los Gatos Salvajes ahora.
—Por supuesto, para mi Litto Nebbia es el padre del rock nacional.

—Y tenés por encima de la remera una estrella de David colgando con una cadenita sobre Litto, ¡parece más Bob Dylan que Litto Nebbia!
—Para mí la tendencia es la bisexualidad y no la iglesia católica. Esas dos cosas son la tendencia 2019 y ahí veremos cómo se construye el mundo.

—¡Y a quién le vas a pedir los mánagers ahora!
—Era otra época, ahora ya tengo el mejor. ¡Y se llama David [Pinsón]! Voy mucho a sinagogas porque soy amigo de ortodoxos. Me gusta mucho la religión judía. Estuve estudiando unos cuantos años Kabbalah, hasta que puede entender el concepto espiritual.



Cuestionario Flotante: Leo García

—¿Cuál es la ensalada ideal para acompañar un bife?
—Rúcula, zanahoria rallada y tomates cherry.

—Si tuvieras que elegir un personaje de Los Simpsons para naufragar en una isla desierta, ¿cuál elegirías?
—Bart.

—¿Qué te olvidás de comprar cuando vas al supermercado?
—Papel higiénico; pero después vuelvo a comprar, no es que no haya.

—Una banda o solista para recomendar en Spotify:
—Declan McKenna.

—¿Algo que te haya gustado que hayas visto recientemente en Netflix o alguna otra plataforma de streaming?
—The Witch, una película de terror. Me dio miedo de verdad.

—Tu puteada favorita:
—La puta que los parió, no sé. Trato de no ser bocasucia.

—¡Mejor músico con el que tocaste?
—Cerati, es re obvio, pero es verdad.

—¿Una canción que te hubiera gustado escribir?
—La Ciudad de la Furia. 

—Una canción que te dé orgullo haber escrito.
—Morrissey.

—Emoji favorito.

 

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