22/07/2019
Viernes 04 de Enero de 2019 Política

Superpolarización y juego a dos puntas en las provincias, la estrategia electoral de Macri

Polarizar al extremo con Cristina Kirchner y asegurarse votos en las provincias con candidatos propios y buena onda con los oficialismos. Más allá de la discusión por el desdoblamiento de las elecciones en varios distritos, en la Casa Rosada ya delinearon dos de los grandes ejes de la campaña electoral de este año, en la que Cambiemos planteará una pelea a fondo con el kirchnerismo e intentará sumar, en ese rechazo al "pasado", a gobernadores enfrentados con la expresidenta y al peronismo alternativo.

Según La Nación, una de las premisas ya la expuso el presdiente Mauricio Macri ayer y la ratificó hoy: la corrupción. Describir al kirchnerismo como un espacio político corrupto, aunque requiere del apoyo del Poder Judicial, es el primer paso para apuntalar uno los principios que los gurúes del macrismo consideran que tiene la alianza oficialista: la transparencia. 

En Bariloche, al inaugurar un refuerzo del Gasoducto Cordillerano junto al gobernador rionegrino Alberto Weretilneck, Macri habló de la "historia espantosa" del kirchnerismo y de la "corrupción masiva" que hubo en la obra pública. 

"Esto lo estamos haciendo trabajando en forma conjunta y volviendo a trasformar obras con esperanza, terminando con esta historia espantosa que hemos vivido en la que las obras estaban ligadas a la corrupción masiva, de lo que hemos ido enterándonos en los últimos meses", dijo el presidente en la que fue su primera actividad oficial del año.

Hoy repitió conceptos similares en las entrevistas que dio con una radio de Neuquén y con una de Córdoba: habló de "poner la verdad sobre la mesa", destacó "el valor de la transparencia" como algo "fundamental" y dijo que "en el Estado el que gobierna no puede sentirse el dueño del Estado". También aprovechó el escándalo de los cuadernos para comparar el modo en que el kirchnerismo se relacionó con la obra pública y calificó con palabras muy duras a Néstor y Cristina Kirchner: "Los mesiánicos prometedores de todo gratis nos terminaron hundiendo".

En paralelo, el presidente intenta mantener una buena relación con gobernadores que rechazan a la expresidenta y se encolumnan en el peronismo alternativo. Uno es Weretilneck, con quien una parte del PRO pretende construir un acuerdo electoral que incluya llevar al diputado nacional Sergio Wisky como candidato a vice, en lugar de competir por la gobernación.

Otro de los casos también está en el sur: Macri tiene un excelente trato con el gobernador de Neuquén, Omar Gutiérrez, del MPN, aunque hoy ratificó que el candidato de Cambiemos será el intendente de la capital, Horacio "Pechi" Quiroga: "Cambiemos va a tener su candidato, eso es claro, es casi seguro que va a ser 'Pechi' Quiroga, más allá de que trabajamos muy bien, codo a codo, con el gobernador Omar Gutiérrez".

En Córdoba, la Coalición Cívica aprovechó la interna a nivel nacional y denunció que Macri hizo un pacto con Juan Schiaretti para garantizar la reelección de ambos. El presidente del partido a nivel provincial, Gregorio Hernández Maqueda (un hombre de confianza de Elisa Carrió) difundió una carta en sus redes en las que dijo que sospecha que Macri "no tiene verdadero interés en derrotar al gobernador Schiaretti en la provincia" y remató: "Este acuerdo podría ser a cambio de mantener dividido al peronismo nacional para aumentar así las posibilidades de reelección del presidente".

Curiosamente, la sospecha de Hernández Maqueda fue respaldada en Twitter por un integrante de la juventud del PRO de Córdoba: "No es alocada la sospecha de @ghmaqueda de regalarle la elección a Schiaretti con tal de dividir el voto en las presidenciales".

 

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