11/12/2018
Lunes 26 de Noviembre de 2018 Desfile de poder

Cancela Dolce & Gabbana su desfile en China por acusaciones de racismo

La firma de moda de lujo Dolce & Gabbana está en el ojo de la tormenta después de haber ofendido a los consumidores chinos con una serie de comerciales, lo que empujó a la cancelación del mega show planeado en Shangai que preveía 1500 invitados, 360 modelos y 120 performers sobre la pasarela.

La serie de comerciales del conflicto mostraba a una bellísima y joven modelo asiática intentando comer comida típica de Italia: spaghetti, pizza y un enorme cannoli, con palillos chinos, bajo las indicaciones de una voz en off masculina. Las risitas de la modelo china, que jugaba a la tonta, y la del hombre que perdía elegantemente la paciencia y le espetaba “así no” o “bravissimo”, cuando lograba cortar un trozo de pizza con los palitos, fueron los disparadores que permitieron a la horda enfurecida de redes sociales tildar a los diseñadores italianos de racistas y estigmatizadores del pueblo chino. 

Después de la reacción virtual, la crisis se profundizó debido a la viralización de los comentarios de Stefano Gabbana en mensajes privados de redes sociales, en donde se refería al país asiático como "un país de mierda" (con emoji de caca sonriente incluido), "ignorante" y que "apesta a mafia". Pocos creyeron que su cuenta había sido hackeada, como él mismo denunció para protegerse del escándalo.

Resultado: el desfile tuvo que ser cancelado porque las principales figuras chinas del espectáculo se bajaron de la propuesta, y porque comenzó a crecer el boicot comercial hacia los productos de la firma, el verdadero problema para los italianos. Los diseñadores publicaron un video pidiendo disculpas pero aun es muy pronto para saber si lograrán recuperar el mercado asiático, crucial para las marcas de lujo. D&G cuenta con locales en veinticinco ciudades de China, país que representa un tercio del consumo del mercado global con una inversión de 7.000 millones de dólares al año de parte de los compradores del gigante asiático, por lo que este paso en falso podría costarle muy caro.

Esta no es la primera vez que la casa italiana de moda se encuentra en conflicto por sus apreciaciones. En 2015, ambos diseñadores afirmaron: "Nosotros, como pareja gay, decimos 'no' a las adopciones gay. Basta de hijos de la química y los úteros de alquiler", lo que generó diversas protestas en sus locales y ataques cibernéticos. 

Otro ejemplo en el mismo camino ocurrió el año pasado, cuando muchos la acusaron de mostrar la China menos memorable cuando fotografió a sus elegantes modelos, vestidas con sofisticados atuendos de la marca, al lado de taxistas, barrenderos y vendedores ambulantes.

Se trata de un nuevo episodio de los consumidores reclamando que la moda los represente. Un país que ha sido históricamente humillado pero que se ha reconvertido en una de las mayores potencias mundiales ¿hace gala de su complejo de inferioridad?. Es un buen momento para preguntar por el poder del consumidor en la toma de decisiones, y por la facilidad con que se conceptualiza un acto de racismo. ¿Es la mujer china del comercial tan tonta como afirman los usuarios? ¿Es realmente el hombre que da las indicaciones un maltratador? ¿O el problema está en un hombre dando indicaciones a una mujer?

En la nueva era de reformulación de estereotipos, ¿las mujeres solo pueden mostrarse como fuertes y poderosas, nunca hermosas y risueñas? ¿No es ese, acaso, un nuevo estereotipo? Parece más un mecanismo arribista para que el consumidor lave sus culpas a la hora de comprar determinada marca de lujo que un verdadero acto de justicia social. 

El movimiento de indignación en masa es la tendencia del presente y del futuro, y el que no se suba al tren quedará excluido de la comunidad políticamente correcta. Aunque también puede elegir no comprar, el hecho más revolucionario en los tiempos modernos. 

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