Domingo 14 de Octubre de 2018 Post Créditos

Nace Una Estrella: atrapada en un "bad romance"

En diciembre de 2017 lloré con una canción de Lady Gaga. Se casaba una amiga, y eligiendo temas para el video de su fiesta pusimos "A Million Reasons": ella lloró por lo que decía la letra y yo lagrimeé también. Pensé que no me iba a pasar de nuevo con una canción de Gaga, pero no sabía que la iba a escuchar en un cine cantando "nunca voy a volver a amar".

A Star is Born es el debut en la dirección de Bradley Cooper, y se trata de una remake, más bien de una cuarta versión. Pero así como los covers de canciones no se sienten reversiones cuando un artista los hace propios (Nothing compares to you de Sinned O’Connor o I Will Always Love You de Whitney Houston, entre otros), esta película se siente como una historia original.

La primera mitad de A Star Is Born no podría ser más encantadora. Deja a las tres versiones anteriores muy atrás, en gran parte porque Gaga se las arregla para lucir más fresca y real que Janet Gaynor, Judy Garland y Barbra Streisand. Tres nombres nada importantes, ¿no?

Si estás dudando de verla porque creés que puede llegar a ser un musical al estilo Ricardo Fort, replanteate tus gustos porque eso sería increíble, aunque está lejos de ser eso.

La película de Bradley Cooper es realmente encantadora. Gaga es Ally, nuestra heroína en ascenso, que enamora en apenas unos minutos en pantalla con su versión de La Vie en Rose de Edith Piaf. Ella, tendida en la barra ante su futuro príncipe en un bar de transformistas, empieza a escribir este cuento de hadas raro y tristísimo.

Es imposible pensar en otra película reciente que pueda convertir un paseo nocturno dentro de un supermercado en una escena íntima; o hacer que una charla en un estacionamiento se sienta como la cita romántica e ideal que dos personas que se acaban de conocer puedan tener. Hasta logra convencer de que la nariz puede ser la principal zona erógena en una persona.

Pero toda esa química que puede parecer forzada se entiende cuando Jackson (Bradley Cooper) invita a Ally al escenario para cantar la canción que le mostró la noche anterior. Sí, es raro que él haya terminado y arreglado la canción prácticamente de la noche a la mañana, pero no importa, Cooper ya te tiene en la palma de la mano y hasta te animás a cantar la canción que estás escuchando por primera vez.

Los montajes que siguen muestran cómo los dos están formando un vínculo adentro y afuera del escenario: ella es parte de la banda, él es parte de su vida.

La segunda mitad de la película comienza a fallar un poco, algo bastante común en el género. El conflicto empieza cuando un productor inglés (Ravi Gavron) promete convertirla a ella en una reina del pop. Así que Ally, que llama la atención de todos cantando melodías de rock y baladas poderosas, cuando le llega su momento termina siendo una cantante pop con bailarines al estilo Rihanna.

La versión 2.0 de Ally, con el pelo naranja y con una enorme cartelera en Sunset Strip, no se siente como una transformación orgánica, incluso si se tiene en cuenta la imaginación limitada de la industria musical. Pero suponemos que buscaban un guiño a los fans de Gaga o una crítica a la música actual. ¿Cómo saber?

Mientras ella logra la fama, Jackson comienza un etapa de autodestrucción, lo que le permite a Cooper mostrar sus grandes dotes de actor. Aunque también es un gran cantante, su bajo-barítono casi ronroneante sorprende y no desentona al lado de la poderosa voz de Gaga. Lo que sigue hacia el final es solo tristeza.

El elenco se completa con enormes apellidos como Sam Elliott, quien aparece como el hermano mayor de Jackson (y al que acusa de robarle la voz); Dave Chappelle y; el comediante Andrew Dice Clay, como el padre de Gaga que habla pestes sobre Sinatra. Y el soundtrack es sublime: las canciones Shallow o Always Remember Us This Way son practicamente himnos de estadios.

Tanto Cooper como Gaga son las verdaderas estrellas que están naciendo en esta película. Sabíamos que Bradley es una estrella de cine propiamente dicha, pero ¿quién sabía que podría ser un excelente director de cine, capaz de encontrar su propia versión de una película que, como dijimos antes, va por su cuarta remake?

También sabíamos que Gaga era una estrella de la música, pero ¿quién arriesgaba sobre si podía ser una actriz capaz de aspirar a un Oscar en el 2019?

"Solo hay 12 notas y la octava se repite", explican en un momento de la película, "todo lo que un artista puede hacer es ofrecerle al mundo cómo ve esas 12 notas". Lo que Nace Una Estrella logra es ofrecerle al mundo su melodía de manera correcta y un estribillo que sabe cuándo ir al máximo. Vayan a verla.

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